Las esquelas no traen buenas noticias y por tanto lo que suelen generar es tristeza e incluso sorpresa para muchas personas queridas. Y la verdad es que no han evolucionado mucho con el paso de las décadas: un espacio sobrio generalmente en blanco y negro en el que aparece el nombre y apellidos de la persona fallecida, con su edad y lugar en el que murió. A continuación se leen los nombres de familiares y allegados y se explica dónde será el funeral, en qué tanatorio se recibirá y algún dato similar de interés que evite tener que preguntárselos a los propios familiares en unos momentos tan dolorosos.
Un poco menos sobrias
Las innovaciones que han ido introduciéndose en las esquelas con el paso de los años no han ido mucho más allá de poner una pequeña foto de la persona fallecida, alguna frase que ella o su familia quieran destacar en su despedida o un elemento gráfico como el escudo de su equipo de fútbol favorito, de la sociedad a la que pertenecía o un símbolo representativo de su vida.
Sí es verdad que esa absoluta sobriedad se ha roto con algunos toques diferentes que se han visto en los últimos tiempos, como poner entre los allegados a sus mascotas, lanzar alguna indirecta a algún familiar que no se portó bien o introducir un texto que esa persona escribió en primera persona y que dejó ordenado que se publicara para despedirse cuando muriera.
Sonrisas en A Coruña
Pero, aunque parezca difícil, también hay espacio para el humor, como han podido comprobar este lunes en Galicia con la esquela de José Ramón Pose Garrido, un hombre de 73 años natural del barrio de Montealto (A Coruña) fallecido este domingo y que ha querido dejar un mensaje para que lo vean aquellos que le conocían. Y seguro que se cuela en alguna conversación en el tanatorio o en el cementerio.
Así, tras sus datos y la enumeración de sus allegados (hijas, hijos políticos, nietos y hermanos), y antes de la información práctica de lugares y horarios para despedirse de él, aparecen un par de líneas que han llamado mucho la atención por lo inusual de leerlas en una esquela. “No os preocupéis por la herencia, me lo gasté todo en vida. Un saludo desde Montealto con amor, Nenos!”, aparece escrito, algo que a buen seguro habrá provocado alguna sonrisa en un momento de tristeza antes del entierro, previsto para este martes en el cementerio municipal de San Amaro.