Felipe Garduño nació en un pequeño pueblo de la provincia de Salamanca, en una época en la que muchas familias tenían que dejar atrás sus raíces para buscar un futuro mejor. Cuando apenas tenía cinco años, sus padres tomaron la decisión de emigrar a Sestao. Lo hicieron por necesidad, por trabajo y también por algo mucho más importante: la delicada salud de su madre. 

La salud de esta mejoró y Felipe creció en un ambiente feliz, rodeado de esfuerzo, cercanía y una vida de barrio que marcó profundamente su manera de entender el mundo. Aquella infancia entre calles obreras, vecinos que se ayudaban y una intensa vida social y cultural dejó una huella imborrable en él. 

Como tantos jóvenes de la margen izquierda, nuestro protagonista del proyecto Erreferenteak de la Fundación Bancaria BBK encontró en la industria naval una forma de construir su futuro. Entró a estudiar y más tarde a trabajar en La Naval, donde dedicó 24 años de su vida al montaje de motores. Fue un trabajo duro, exigente, de esos que curten el carácter y enseñan el significado del compañerismo.

Pero incluso entre hierros, ruido y jornadas interminables, Felipe nunca dejó de mirar hacia otro lugar: el teatro. Porque si algo ha acompañado siempre su vida ha sido la pasión por la cultura, la creatividad y las artes escénicas. 

Su pasión era otra

A finales de los años setenta, en plena efervescencia cultural y social, comenzó a participar en el teatro independiente. Incluso tomó parte de la Primera Muestra de Teatro Independiente celebrada en la Sala Cadarso de Madrid; donde coincidió con grupos tan emblemáticos como Els Joglars.

Pero el gran proyecto de su vida llegó de la mano de los títeres y del teatro de autor. Felipe fue fundador del Grupo de Títeres Bihar, una compañía que acabó convirtiéndose en una referencia cultural. Durante casi 27 años ha estado vinculado al mundo de las marionetas, creando espectáculos que lograban emocionar tanto a niños como a adultos. 

La compañía llegó a realizar hasta 260 actuaciones en sus mejores años, una cifra impresionante que habla del esfuerzo, la pasión y la entrega que había detrás de cada representación. Cada marioneta tenía alma, y muchas de ellas estaban creadas artesanalmente por él mismo y su mujer, que han llegado a reunir cerca de 200 marionetas.

Además de su trabajo en Bihar, Felipe también ha formado parte del Colectivo Burdiña, implicándose activamente en la vida social y cultural de Sestao. Siempre ha sido una persona inquieta, participativa y profundamente comprometida con su entorno.

Junto a él, siempre ha estado Nati Cuevas, su compañera de vida, vinculada también al movimiento asociativo y cultural a través de la Asociación por la Igualdad Neba-Neba. Ambos han compartido esa manera de entender la cultura como un espacio de encuentro, de convivencia y de transformación social que siguen manteniendo incluso ahora ya retirados ambos.

Con el tiempo, llegó la jubilación y también el momento de dejar el primer plano de los escenarios. No fue fácil. Para alguien que había vivido tantos años entre focos, marionetas y aplausos, apartarse de la actuación resultó duro. Sin embargo, Felipe sigue tan activo como siempre, ayudando en todo lo que puede: preparando textos, construyendo marionetas, diseñando escenografías y aportando ideas.

Porque nunca ha sabido quedarse quieto y así lo sigue demostrando todavía en toda actividad social o cultural de Sestao que se precie. Y por eso es uno de los protagonistas de esta iniciativa de la Fundación Bancaria BBK.

Una vida que sigue

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Felipe Garduño es una de esas personas que nunca han entendido la vida desde la quietud. Su nombre forma parte este año de esta iniciativa que pone rostro y voz a personas que, desde distintos ámbitos, han contribuido a construir comunidad, cultura y memoria colectiva en Sestao.

Su reconocimiento podrá verse públicamente en la gala que se celebrará el próximo 14 de mayo, un acto que servirá también para rendir homenaje a este hombre que no entiende la jubilación como un punto final. “Lo importante es mantenerse activo”, dice Felipe que sigue implicado y participando en iniciativas sociales junto a su entorno más cercano.