Mientras Igorre continúa tratando de esclarecer lo ocurrido con las participaciones del número 90693, premiado en el Sorteo Extraordinario de Navidad, en Bizkaia todavía permanece el recuerdo de otro episodio ligado a la lotería navideña que tuvo un desenlace muy diferente. El caso de Basauri en 2021, cuando el número 72119 repartió 150 millones de euros a través de participaciones vendidas por el Basauri Eskubaloi Taldea, sirve ahora como referencia para entender cómo se gestionó entonces el cobro de los premios y la coordinación con las entidades bancarias ante un volumen masivo de agraciados.

Su presidente, José Ángel García, recuerda en una conversación con este periódico que "tienes que tener muy claro el número de papeletas que has vendido". En su caso, el club de balonmano vizcaino repartió 154 millones de euros brutos que se convirtieron en 132 cuando pasaron a ser netos. "Cuando haces todo esto no piensas que te va a tocar", señala García haciendo referencia a la venta de papeletas. Al mismo tiempo, reconoce que desde el club siempre lo ha hecho para que, en el caso de que toque, tengan los menores problemas posibles teniendo en cuenta el posible error humano y la importancia de verificar todos los pasos una y otra vez.

No obstante, señala que el número de participaciones que no se vendan tienen que estar "muy controladas". No puede haber talonarios que no estén bajo el control del club. Cuando hace años repartieron más de 150 millones de euros –14,2 millones han sido en Igorre–, tuvieron más de 3.000 papeletas que no encontraron comprador. En cifras, pidieron en torno a 14.000 participaciones llegando a vender más de 10.000, pero sin llegar a 11.000. "El resto es con lo que tienes que tener mucho cuidado. Romperlas, que no anden circulando por ahí... Y luego tienes que tener claro las que has vendido", manifiesta el presidente del Basauri Eskubaloi Taldea.

"Si no te cuadra, cuidado"

En este contexto, José Ángel García añade que "tienes que comprobar todo bien y que lo que ha sobrado lo tienes tú y no tienes nada descolgado por ahí". Aunque reconoce que al hacer todas estas cuentas "te puedes equivocar" insiste en la importancia de revisarlo todo en más de una ocasión. "Si no te cuadra, cuidado", puntualiza. Más tranquilos estuvieron los años posteriores a repartir los más de 150 millones de euros, ya que vendieron todo. "Ahí tienes menos peligro", insiste.

En su caso, hicieron las papeletas con una imprenta para hacerlo más profesional. Según explica el presidente del Basauri Eskubaloi Taldea, lo hacen con un papel diferente y una marca de agua que sea más difícil falsificar. También incluyen el sello en automático en diferentes posiciones. Esto les sirve, tanto al club de balonmano como a otros que lo realicen de esta manera, para contrastar. Otra de las claves es que las personas que vendan las papeletas no se queden con las matrices, es decir, la parte de la participación que queda en el talonario. "Eso lo tiene que recuperar el club, no se lo puede quedar nadie. Hay que contrastar que la participación sale de esa matriz. Eso es importante", explica García.

Después de realizar todas las comprobaciones: levar un recuento de todo lo que se ha vendido, contrastar lo digital con lo físico y verificar que efectivamente está todo correcto, es el momento de ir a la administración a comprar la lotería de Navidad. Compraron los boletos y los llevaron al banco, donde estuvieron custodiados. En el momento en el que descorcharon el champán, esta sucursal vio que no podía abordar todo lo que estaba por llegar. Entonces llegaron a un acuerdo con otra entidad bancaria, en la que depositaron los décimos. "Era cuestión de que la gente fuese pasando por el banco, dejara sus participaciones, firmaba, se cogían los datos de cada persona y luego una vez que se comprobaba que efectivamente esa participación era correcta se pagaba", apostilla José Ángel García.

Proceso de recogida de papeleta

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El club de rugby realizó el proceso de recogida de papeletas en diferentes fases. En primer lugar se solicitó a las personas agraciadas que “les diesen un poco de tiempo” para “después irles citando” en un local alquilado. Según explicaron desde el club en un comunicado, el proceso se iba a llevar a cabo en diferentes fases que tal y como señalaron iba a durar “como máximo cuatro semanas”. En la primera de ellas se recogieron los datos personales y las participaciones. Para ello, las personas afortunadas cogieron cita previa a través de un teléfono y dieron sus datos de manera presencial. Una vez recogidos los datos y las participaciones, la asociación entregó a cada premiado un justificante de recogida de participaciones y compromiso de pago por parte del club. “En el papel estaba la firma y el sello del club”, afirman a DEIA las fuentes consultadas. Un periodo que, tal y como se recoge en la misma nota, iba a estar activo hasta el 10 de abril como fecha límite, verificando semanalmente las participaciones recibidas.

Una vez verificado todo lo aportado, comenzaría la fase 2. En ella se inició el proceso de pago de las papeletas que ya han sido verificadas. Según expusieron, la fecha límite para realizar transferencias el 17 de abril. “A partir de esa fecha caducaría el derecho de cobro”, añadieron. Sin embargo, a fecha de mayo un centenar de personas todavía no han visto su dinero, pese a haber entregado las papeletas agraciadas en el día correspondiente. Los afectados están a la espera de una explicación por parte del club.