Jokin Altuna (Amezketa, 1996) afila el colmillo para este domingo en el frontón Bizkaia de Bilbao, a partir de las 17.00 horas. La final del Manomanista ante Unai Laso se despliega ante él con el firme deseo de calarse su tercer cetro de la especialidad reina de la campaña manista profesional. Después de iniciar con un 7-22 en contra ante el buque insignia de Baiko, el guipuzcoano encaró el mano a mano de eliminatoria en eliminatoria, a pesar de encontrarse inmerso en una liguilla. Al final, pase lo que pase, Altuna III tiene más vidas que un gato.

¿Por dónde pueden ir los tiros de la final?

—Los dos saldremos a tope. Los dos vamos a querer coger las riendas del marcador. Unai ha estado durante todo el campeonato muy centrado, sacando muy bien. Sé la importancia que tiene. Va a ser muy importante el inicio y de mucho ritmo. Eso puede decantar la final. 

“Si el saque es corto, por la pared izquierda y vas hacia delante a restar, el buen restador no existe”

Unai Laso sufrió una rotura de labrum de la cadera derecha, un cartílago que se encuentra en la articulación, en 2023. El campeón del Manomanista de 2022 llevaba tiempo arrastrando problemas y dolor en la zona. Tuvo que pasar por quirófano y necesitó seis meses para recuperarse. El rodaje fue durante el Parejas y ha llegado en su mejor versión al Manomanista. ¿Qué opina?

—Ha sido el pelotari más regular de todo el campeonato. Nadie le ha hecho más de doce tantos –22-9 contra Bakaikoa, 7-22 contra el propio Altuna III, 11-22 contra Darío, 10-22 contra Zabaleta y 22-12 contra Zabala–. Ha jugado de forma muy completa. En todos los partidos, en pocos minutos ha hecho muchos tantos. En los encuentros contra Darío Gómez (del 9-9 al 10-17) y Javier Zabala (del 10-10 al 17-10) se escapó en el ecuador. Hace mucho daño con el saque. Mete la pelota en la pared. Va con decisión al remate. Ha jugado mucho y se le ve muy bien. 

“No creo mucho en la suerte; sin embargo, hay pequeñas decisiones que marcan el destino de cada partido”

En la presente edición se está haciendo mucho daño con el primer disparo. La pelota es viva y resbala por la pared. Si la toca, es casi imposible controlar el resto. 

—Si el saque es corto y vas hacia delante a restar, el buen restador no existe. Laso ha hecho muchos tantos de saque. Contra Darío hizo diez y a Zabala le metió cinco. Hacer siete u ocho tantos de 22 con un solo pelotazo da mucho oxígeno. El saque tiene mucha importancia y cada vez está cogiendo más. Cuando la raya estaba en el siete, existían esos saques bombeados que podías restar mejor. Ahora, el saque corto, si vas a la pared, te mata. Es difícil acertar. Si te va metiendo un saque tras otro, te acaba mermando. 

“En muchas ocasiones, la clave está en seguir tu camino pese a no estar enérgico o motivado”

La toma de decisiones es en una décima de segundo. 

—Esa decisión tiene que ver con el saque que hace el otro. Puedes pensar en quedarte atrás, pero depende de cómo saca el rival. En el 19 iguales contra Darío, le pregunté a Gorka –su primo y botillero– y me dijo que tenía que resolverlo yo. Si vas a restar de aire y te mete la pelota en la pared, ¿vas a pensar que es una mala decisión? No lo creo así. Hay veces que tienes que arriesgarte. Hay que intentar ser lo más duro posible cuando se está restando y cuando se tiene el saque, en cambio, tratar de hacer el máximo. El otro día ante Artola iba 10-6, me hizo cuatro tantos y veía que se estaba metiendo en el partido. Menos mal que le corté rápido, porque si me hace dos o tres tantos más... 

Jokin Altuna posa en el seminario de Derio antes de la final del Manomanista de 2024 ante Unai Laso. Borja Guerrero

La toma de decisiones

Respecto a esa toma de decisiones, ¿cuánto hay de instinto y de entrenamiento?

—Durante la semana trabajas cosas técnicas y tácticas. Con Jokin Etxaniz lo comento siempre: la toma de decisiones va en el momento. Soy un pelotari intuitivo y técnico. Quizás por eso se me nota más cuando no estoy bien, ya que soy un manista que intenta hacer cosas diferentes, con respecto al que juega recto. Siempre intentamos preparar muy bien el partido, pero ese día tienes que acertar. Trabajas cosas, pero el encuentro tiene otra relevancia. 

Muchas veces, sobre todo en la modalidad individual, los detalles son los que marcan un choque: un pelotazo que se va un centímetro arriba o un centímetro abajo, ¿no?

—En los partidos muy apretados, tú puedes jugar mejor o peor, pero el ganar o perder es cuestión de un mínimo detalle o suerte. No creo mucho en la suerte; sin embargo, hay pequeñas decisiones que marcan el destino de cada partido. Entrenando, ensayas cosas técnicas, pero en el partido tienes que decidir bien. Hoy en día, como el juego es muy táctico, o buscas pared en el saque o eres agresivo o no tienes nada que hacer. Si vas para atrás…

Jokin Altuna, finalista del Manomanista de 2024 tras arrollar a Iñaki Artola en el Atano III. Javier Colmenero

Y si el remate no entra no se es el peor pelotari del mundo ni si gana es el mejor, desde luego. ¿Eso lo tiene interiorizado?

—Ha habido momentos en mi carrera en que por un centímetro he salido con la txapela y en otros en los que me ha pasado lo contrario. He ganado finales y he perdido en 21, 20 o 19. Si estás en las finales, vives todo tipo de experiencias y esas las llevas en la mochila. Te enseñan para situaciones adversas, como el 7-22 contra Laso. Fue superior en todo, me ganó bien y perdí. Ya está. Hay que pasar página y seguir trabajando. 

Ya que nombra ese precedente de la final del domingo ante Laso, ¿le sirve para algo?

—Me superó en todo, ya le digo. Cuando tuve que jugar contra Zabaleta o Darío, no lo vi repetido. Era consciente de que tenía que mejorar en todo. Incidí en trabajar con Etxaniz el resto, el saque, tácticamente… Al final, estás cuatro meses metido en el Parejas y vas directo al Manomanista. El cambio es muy brusco. Me costó adaptarme. También está el tema del hambre. Tú mismo piensas en el mano a mano, pero la liguilla hace que sea un campeonato largo. Tienes que estar muy fuerte. Siempre digo que prefiero encadenar campeonatos, pero eso no quiere decir que no sea complicado. 

“Siempre se me ha etiquetado como un pelotari técnico, pero tengo más cualidades”

Los deportistas tienen la obligación de ser ambiciosos y está claro que trabajan al máximo a diario, pero ¿el hambre se resiente a medida que el pelotari va encadenando años en la cúspide?

—Sigues yendo a entrenar formal formal, pero el deportista nota cuando está con mucha energía. Fíjese, en el Parejas tuvimos una final muy dura y nos quedamos a las puertas. No voy a decir que fue un golpe fuerte, porque no creo que fuera así; después estuve una semana enfermo y a los quince días me tocaba empezar de nuevo y te cuesta reengancharte. Le pasa a todos los deportistas. Perdí ante Laso, pero sí que tuve la oportunidad de seguir en competición. Gané a Zabaleta y seguí vivo. Me vinieron bien esas dos semanas para preparar bien el duelo contra Darío. Entonces, noté que estaba sintiéndome mejor. La clave es seguir tu camino pese a no estar enérgico o motivado. 

Continúe. 

—Cuando estás un poco plof, desconectar del todo una semana no me viene bien. Me motiva haber seguido trabajando pese a no estar bien. Cuando no estás al cien por cien y sacas los partidos adelante da mucha confianza. Siempre se me ha etiquetado como un pelotari técnico, pero tengo más cualidades. A lo largo del año es imposible estar al cien por cien. Otra cosa es que llegues por los resultados. El Manomanista no ha sido un camino de rosas y tampoco fue fácil el Cuatro y Medio. Insistir me da mucha fuerza. 

Hay mucho trabajo mental para continuar en esos instantes de zozobra, desde luego. 

—Llegar a finales después de haber sorteado dificultades me da mucha fuerza. Por eso el partido contra Darío me aportó tanto. Él no está nunca entre los favoritos, pero siempre está ahí. El que juega contra Darío nunca va tranquilo. Es muy incómodo. 

Pendiendo de un hilo

Al tratarse de una liguilla, el 7-22 ante Laso en Bilbao le dejó con vida, pero sí que torpedeó gran parte de sus opciones de entrar en las semifinales al disponer de un tanteo desfavorable. ¿Se vio pendiendo de un hilo?

—Tenía que ganar mis dos partidos y dependía de que Laso venciera a Darío. Si Unai perdía, quedaba a expensas de todos. Ese fin de semana jugaba dos partidos. Ves que no está todo en tu mano. La victoria de Laso me dio cierta tranquilidad. Pude ganar a José Javier y me centré en lo siguiente, nada más. Antes de la semifinal, de hecho, estuve más pendiente de recuperarme bien que de preparar el partido ante Artola. 

“El Manomanista no ha sido un camino de rosas y el Cuatro y Medio tampoco fue fácil. Insistir me da fuerza”

¿Cómo están las manos después de encadenar la paliza contra Darío (328 pelotazos a buena) y la semifinal contra Artola?

—Acabé justo contra Darío. Desde hace dos años suelo ir a Maule con el masajista Jean Aguerre y me acierta mucho. Al cerrar la semifinal me noté cargado, pero he vuelto a ir y saldré a tope en la final del 2 de junio. 

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¿Qué significa esta final para usted?

—Es la tercera de la temporada, pero, a pesar de eso, no ha sido una campaña fácil. En junio hago diez años y jugar mi quinta final del Manomanista es muy grande. Al terminar la final del Parejas estaba cansado. Volver a estar ahí es una grandísima ilusión.