La clave del éxito de un país con una estructura económica asentada en una tupida red de pequeñas empresas es conectar a las de menor tamaño con las grandes compañías tractoras, sin olvidarse de estrechar lazos entre las más visibles para que sigan siendo la locomotora del resto. El tejido productivo de Bizkaia juega en esa liga y esa dinámicas son la esencia del polo de innovación del automóvil de Boroa, el Automotive Intelligence Center (AIC), que genera sinergias en el sector desde 2009 y presentó el pasado viernes su quinta fase.
Esta actualización 5.0, en línea con la versión de la manufactura avanzada, llega en un momento complejo para el sector y el conjunto de la economía. La electrificación del coche y la incertidumbre en torno al fin de la era de los motores de combustión condicionan el desarrollo de la actividad. Al mismo nivel que los acontecimientos geopolíticos a todos los niveles –bélicos o de proteccionismo comercial – que marcan en general la actividad de las empresas.
“Hemos seguido protegiendo la competitividad garantizando la creación de valor sostenido ”
El desarrollo de nuevos productos competitivos y tecnológicos es el antídoto. El AIC uno de los laboratorios donde se desarrolla el medicamento conecta a las grandes empresas, que después, aguas abajo, generan una corriente que afecta a todo el ecosistema de proveedores de todos los tamaños, medianas empresas y talleres, que se benefician de la dinámica.
La inversión en I+D+i es una constantes en la ecuación ya sea en casa propia o en el polo del automóvil de Boroa y los resultados destacan en las cuentas de resultados.
Cuando se puso en marcha el AIC el sector vasco de la automoción –sin contar con la aportación de Mercedes Benz en Gasteiz– superaba ligeramente los 10.150 millones de euros anuales de facturación. Los datos del año pasado consolidan las ventas en torno al nivel de los 25.000 millones, a pesar de un ligero descenso del 1,9% ligado precisamente a la inestabilidad del escenario internacional y a las dudas que genera la transición energética.
El ritmo que intentan imprimir la Comisión Europea desborda las capacidades de las empresas y a finales del año pasado Bruselas renunció a su objetivo más ambicioso: prohibir en 2035 la fabricación de coches a combustión en Europa. Sobre la mesa también está la posibilidad de que las marcas puedan seguir produciendo en el futuro vehículos con motores que se alimentan de carburantes sintéticos neutros en emisiones de carbono. Es un ámbito en el que Petronor trabaja desde hace años.
Hay que tener en cuenta además que cuando dejen de fabricarse en la Unión Europea automóviles propulsados por gasolinas o gasóleos tradicionales, los ciudadanos comunitarios podrán seguir comprando coches producidos en otros países fuera de la Unión Europea y que el avance de las marcas asiáticas en el mercado es constante.
La partida tiene muchos condicionantes y las empresas vizcainas están condenadas a adaptarse con cartas marcadas por la innovación.
Gestamp
Los grandes jugadores del sector lo saben. En la presentación de los resultados del año pasado, Francisco J. Riberas, presidente ejecutivo de Gestamp, aseguró hace unas semanas que “el contexto” en el que ha operado la compañía en los últimos meses “ha vuelto a estar marcado por el menor dinamismo en la producción de vehículos en mercados mundiales clave, condicionado, entre otros, por una contenida penetración del vehículo eléctrico, lo que, unido a la incertidumbre regulatoria, ha impactado en la actividad de la compañía”. La compañía bajó la persiana el ejercicio pasado con un beneficio de 152 millones de euros, lo que supuso una caída del 19%.
Esa es la parte con signo negativo de la ecuación. En el lado positivo, el primer directivo de la compañía vizcaina destacó que han “seguido protegiendo la competitividad de Gestamp con medidas de eficiencia y control de costes, así como trabajando en la solidez financiera”. Todo ello les ha permitido “adaptarse a las fluctuaciones de la demanda, mejorar la rentabilidad de nuestro negocio y garantizar la creación de valor sostenido”, apostando en ese último capítulo por la inversión.
Otro de los campeones de dimensión global de la automoción vizcaina, CiE Automotive, se mueve también en esos parámetros. Según Jesús María Herrera, su consejero delegado de CIE Automotive, “en este entorno cada vez más desafiante, se requiere capacidad de adaptación, eficiencia operativa y fortaleza financiera para poder mantener márgenes, generar caja y seguir invirtiendo en futuro. Y eso hacemos trimestre tras trimestre: seguimos fortaleciendo nuestro balance con una evolución estable y un enfoque disciplinado en la gestión del capital“.
En su caso esa disciplina en la inversión le permitió el año pasado batir su récord de beneficios, 336 millones de euros, un 3%, en medio de las aguas revueltas que bañan la actividad del sector.
La familia Ribera, que controla al 75% de Gestamp, también tiene participación en CiE Automotive, en concreto un 15,7%, y es su máximo accionista. De modo que en parte compensa el descenso coyuntural en una compañía con el repunte en la otra. La vinculación de estas dos multinacionales vizcaina a través de su capital social pone de relieve la capacidad de la automoción de generar sinergias, que es precisamente el corazón que late tras el Automotive Intelligence Center de Boroa. El flujo sanguíneo son los recursos destinados a la innovación
Según los cálculos de la Agencia Vasca de la Innovación, Innobasque, la inversión en I+D+i en Euskadi este año los 2.400 millones de euros, un 5,8% más. Debido a su peso en la economía vizcaina, gran parte de esos recursos partirán de la caja de las principales compañías de la industria del coche. Pero en la alianza que representa Acicae también hay acerías, centros tecnológicos y agentes activos en la formación de los trabajadores del futuro.
AIC-Automotive Intelligence Center es un centro europeo para la generación de valor para el sector de la automoción basado en un concepto de innovación abierta donde las empresas mejoran su posicionamiento mediante la cooperación. Bajo un enfoque de mercado, AIC ofrece servicios que mejoran la capacidad del sector de la automoción a nivel global, integrando formación, investigación, desarrollo industrial y nuevos negocios bajo una misma estructura. En la actualidad, 30 organizaciones, de 9 nacionalidades diferentes, y más de 950 profesionales están ubicados en sus instalaciones.