¿Es un “médico de los de antes”?
No creo que haya profesionales de antes y de ahora. La medicina aprovecha bien la convivencia de generaciones. De joven, trabajar con mayores fue beneficioso para mis pacientes y para mi conocimiento. De mayor, trabajar con jóvenes me ha enriquecido intelectual y emocionalmente. El equipo más potente es el formado por hombres y mujeres de todas las edades.
¿Ha cambiado su profesión desde que empezó?
Mucho. Nuestra época ha visto la llegada de las nuevas tecnologías a la medicina. Su incorporación ha significado grandes cambios en todas las facetas de la práctica médica: tratamientos, cirugías, capacidad de controlar a distancia, aprendizaje, explotación del conocimiento. Todo ventajas si somos capaces de preservar la relación directa y personalizada profesional-paciente.
¿Qué es lo más importante en la relación con las y los pacientes?
La salud es como una tanda de penaltis. Al final, el último es gol. El trabajo del médico es ayudar al portero a parar el mayor número de disparos. Para ello es necesario la confianza y el conocimiento mutuo. Esto sólo se consigue con una relación mantenida en el tiempo.
¿Se dispensan ahora más medicamentos?
Sí. A la medicalización de los “problemas de la vida”, se suman las presiones de la industria farmacéutica, la influencia de los medios, la prisa por curarse, la desconfianza del conocimiento profesional. Muchos tratamientos podrían evitarse siguiendo estilos de vida saludables.
¿Le vienen pacientes autodiagnosticados en internet?
Siempre han venido. Antes internet era el vecino o la peluquera. Ahora no solo vienen diagnosticados sino cada vez más exigentes, pidiendo pruebas o tratamientos que no necesitan o que pueden causar más daño que beneficio.
Y ahora, a bocajarro: ¿hay solución para la sanidad pública?
Sí, pero depende de 3 factores: de la voluntad de los políticos, su eficiencia para organizar y financiar; del rigor de los sanitarios, que puedan dedicar su tiempo a aquello en lo aportan valor; y del empoderamiento de la ciudadanía capaz de cuidar su salud y evitar el consumismo sanitario.
¿Cómo se imagina la sanidad de dentro de diez años?
La realidad, temo una progresiva ocupación de los espacios rentables por las compañías de seguros, mientras que lo caro, cáncer, trasplantes, queda en manos del sistema público. El deseo, un sistema menos hospitalocéntrico y bien coordinado con una atención primaria bien dotada y más recursos para la atención sociosanitaria.
Vayamos girando hacia su otra vertiente. ¿Las canciones curan?
No, la música debe herirnos y si es posible, matarnos. Recuerde a Roberta Flack y su Killing me softly.
¿Qué tiene que tener un tema musical para pervivir?
Que coincida con una emoción intensa, feliz o infeliz. Así, cada vez que suene nos volveremos a sentir gozosamente infelices o tristemente felices.
Y para redondear el gozo, la radio. Disfruta frente al micrófono
Hacer radio es casi tan estupendo como oír radio. Considero un privilegio que existan personas que me regalen unos minutos de su vida. Como oyente sólo le diré que me ayuda a dormir. ¿Le parece poco?