La frontera estaba en el cartón 16 y en 16 se quedó el partido de este domingo en el frontón Beotibar de Tolosa. La cara: Iñaki Artola, con la épica por bandera, quien solo podía meterse en las semifinales del Manomanista, organizado por Aspe y Baiko Pilota, que integran Pelota Pro Liga, con un resultado favorable de seis tantos o más, y lo hizo, sumando el ingrediente, además, de la gesta de levantar un 0-8 de inicio que le puso la tarea muy cuesta arriba. La cruz: Javier Zabala, a quien le bastaban 17 cartones y finalizó la contienda con el billete en el morro y la sensación de haber desaprovechado una oportunidad de oro para repetir el resultado de 2024, cuando llegó a la penúltima estación del campeonato rey del curso.
Se ahogó el riojano en la orilla, a la vez que dilapidó una exuberancia temprana que le allanó la mitad del trabajo. Con el 0-8 inicial, Artola asumió que tendría que vivir a contrapelo, pero efectivo y funcional, se sirvió de su diestra para cambiar el decorado. En ese escenario se hundió Zabala después de tener contra las cuerdas a su contrincante, exhibiendo que tiene velocidad de sobra. No hubo golpe de gracia. Olió la sangre el riojano, pero se le encasquilló el colmillo. No fue capaz de evitar la derecha de Artola, su mayor ariete, con la que el de Baiko hace mucho daño. Más aún después de haber visto las orejas al lobo con la derrota ante Iker Larrazabal en su estreno en la liguilla, en un mal partido, y haber crecido en la complicada victoria sobre Jon Ander Peña.
El peligro de Artola
El peligro del alegiarra, pelotari potente, vigoroso y más largo que eléctrico, picapedrero, currela y brutalista en todas sus facetas –honesto, sobrio, hormigón hasta en el cielo de la boca, funcional, sin adornos–, quedó a la vista cuando además mostró que el saque le funcionaba. Así, el guipuzcoano abatió el dechado de virtudes del inicio de Zabala, quien dio velocidad y bruñió el dos paredes, con especial atención a la caótica, arriesgada y preciosa carambola del 0-4, desde el cuatro y medio, y mostró unas piernas veloces. El riojano buscó la guerra relámpago pero olvidó la tierra quemada, alimentando la derecha de un Artola con mandíbula de acero y más disparos en el ala que un Spitfire, en vez de anularla y obligarle a masticar cristales.
Se acordará Zabala durante unos días de dos errores fundamentales. El 1-8, que fue un dos paredes al suelo en una postura imposible, y el 17-15, una volea con todo para hacer el tanto que se le fue al colchón. En esta última jugada, el riojano hubiera logrado el 16 iguales, a un solo tanto del objetivo, y el saque. Pero eso quedará para siempre en el saco de los condicionales.
Cambio en ocho pelotazos
Con el 1-8 cambió el escenario y con el 5-10, en apenas ocho pelotazos –dos saque-remates y dos saques–, Artola le dio la vuelta al partido. Mal asunto. Afinó el alegiarra el primer disparo para meter el miedo en el cuerpo a su contrincante. Temblor en el firme del Beotibar. Una cortada de Artola igualó el choque y un derechazo cruzado puso por delante al de Baiko Pilota por primera vez.
El guipuzcoano frenó la racha con una parada al txoko que murió bajo chapa. Zabala sumó tres tantos más con pelota nueva, de Iñaki (11-14). A tres centímetros del destino, comenzó la escalada en firme de un Artola mejorado y superior en el tú a tú. En el 16-15, después de un saque, el logroñés dominó el peloteo y tuvo opción para terminar, pero marró la volea. Artola se fue al segundo descanso largo con un saque-remate. Amartilló el triunfo con un derechazo atrás, una volea al txoko y un saque. Reaccionó Zabala con un dos paredes de volea. En el 21-16, Artola mandó con la derecha y el riojano enganchó la pelota con la zurda para tirarla a la contrancha.
Semifinal contra Laso
Artola buscará la final contra Unai Laso este sábado en el frontón Atano III de Donostia.