Para las 11.00 horas, poco después de la apertura oficial de la feria, hileras de coches estaban ya aparcados en las entradas a Balmaseda desde Zalla y el Valle de Mena. Al aparcamiento habilitado en el solar de la antigua Fabio Murga con espacio para 1.500 vehículos le faltaba poco para agotar su capacidad. En las calles, "vemos más gente que nunca" disfrutando del mercado medieval, ha ratificado el jefe del servicio de Protección Civil de la villa, Enrique Pastor. Durante todo el fin de semana que dura la feria la dotación local cuenta con refuerzos "desde Basauri, Erandio y Cubo de Bureba (Burgos) que suman cerca de una treintena de efectivos, además de la Policía Municipal, en una cita que espera reunir a decenas de miles de personas.
"Niños que se pierden, carteristas o caídas", son las incidencias que más se atienden, según ha explicado Iker Vallejo, integrante de Protección Civil de Basauri que trabajó en la villa "durante años" y ha destacado, además de la belleza de su patrimonio, "su encanto y vida social y cultural". Para intentar evitar sustos ha recomendado no perder de vista a los menores, de hecho "ya hay pequeños que portan pulseras con su nombre y un teléfono de contacto" y llevar los efectos personales siempre cerca.
En la plaza Marqués de Legarda se han mezclado con las compañías de música y teatro Amaia Cortés y Eneko Molina. Él de Bilbao y ella de Durango, se han mimetizado con el ambiente ataviados con ropa de inspiración medieval. "Nos encantan este tipo de ferias, hoy tenemos planeado quedarnos hasta la noche, es la segunda vez que venimos a Balmaseda", que han puntuado muy alto en su particular ranking. "Top 2, quizás por detrás de la de Briones, pero también está genial, por ejemplo, la de Olite", han valorado, indicando que puede que "en los últimos años se abuse un poco de concepto mercado medieval". ¿Qué ingredientes no pueden faltar para que lo consideren a la altura?: "fuegos artificiales, actuaciones, música y mucha comida para poder pasar la jornada".
Origen
El de Balmaseda arrancó allá por 1999 en el marco de las conmemoraciones del 800 aniversario de la fundación de la Villa. Juan Carlos del Campo y Marisol Méndez tienen enmarcado en su salón "el cartel de aquella primera edición", en cuya organización se implicaron activamente. Recuerdan cuando "fuimos con el entonces alcalde, Jesús Suso, a la fábrica de Boinas La Encartada", que todavía no se había transformado en museo, "encontramos un carromato y pedimos permiso para utilizarlo" en aquel mercado medieval que ha ido creciendo hasta erigirse en referente en Bizkaia y el norte del Estado en el que conservan buenas amistades. Todos los años sin falta se acercan a saludar a Javier Díaz Pintor, el escultor abulense que acostumbra a tallar en madera a una figura representativa de la villa. Esta vez no ha recibido encomienda especial, así que se deja guiar más por su imaginación. En Balmaseda "cuidan a los artesanos", agradece en tiempos "complicados en los que no podemos vivir exclusivamente de nuestras creaciones" y "cantidad de mercados se han transformado en un negocio".
Desde el lugar ya adjudicado a él en la plaza de San Severino ha podido seguir la representación popular, en la que más de 400 vecinos y vecinas han recreado la peste de 1530, que diezmó la población de la villa hasta quedar "apenas una decena de personas entre las que fallecieron y las que huyeron". "Incluso en los tiempos más sombríos la villa ha salido adelante", han recordado al público que ha abarrotado la plaza. De aquel episodio, el primero de otros tanto o más cruentos, como el que al final del siglo XVI se cobró las vidas del alcalde de la época y su sucesor, se dice que derivan el culto a San Roque en la ermita del monte Kolitza y la romería que se celebra anualmente y cuya próxima edición llegará el 23 de mayo.
Programación
Pero, de momento, la programación del mercado medieval aún tiene mucho que ofrecer hasta mañana por la noche, con más de 200 puestos repartidos en el casco histórico. La plaza de San Severino acoge los de oficios artesanales “con demostraciones detalladas a lo largo de toda la jornada del proceso de elaboración de los productos de forma clara e instructiva para el público presente”, han detallado desde el Área municipal de Cultura. Oficios como talla de madera, herrería, alfarería, hilandería, soplado de vidrio, talla en piedra, cestería, cota de malla, latonero o acuñación de monedas. La plaza de San Juan es un zoco árabe con demostraciones de caligrafía, aceites y esencias, babuchas de piel, escribanía en piedra, mosaicos árabes, talla de madera con los pies, o tatuajes de henna.
Además, en todo el recorrido por las calles Martín Mendia, Pío Bermejillo y Correría “podemos encontrar otras demostraciones como realización de jabones artesanos, elaboración de perfumes, encuadernación, mimbre, elaboración de tejas, velas artesanales, tarot y quiromancia, azulejos, modelado de cerámica, repujado de cuero y metal, vidrio pintado, platería artesanal, cerámica en miniatura, talla de asta de toro, orfebrería, escudos y armas de madera, horno de pan, sandalias de cuero, cuadros, inciensos, fundición, coronas de flores, forja artística, instrumentos musicales, escribanía en piedra..."
A los que hay que añadir los espacios dedicados a la restauración: una taberna brasería y una pulpería en la calle Martín Mendia. Tampoco falta una zona para el público infantil “donde pueden jugar y echar a volar su imaginación con más de cuarenta juegos artesanos inspirados en la Edad Media: alquerque, quille, zancos, laberinto, cuatro en raya, dominó, solitario medieval, tangram, equilibrios, tragabolas, etc., destacando, entre todos, un ajedrez gigante”.
Y, aunque la ambientación de las calles y el vestuario están realmente conseguidos, para que las personas asistentes se hagan una idea de cuál pudo haber sido el aspecto de Balmaseda en el siglo XV “ofrecemos visitas guiadas con gafas de realidad virtual en el palacio Horcasitas, también el domingo a las 11.00, 12.00 y 13.00 horas”.