Llueve sobre mojado. El Portugalete ha activado la cuenta atrás para consumar de manera matemática el ascenso a Segunda RFEF, objetivo que podría hacerse realidad en pocas jornadas, ya que el cuadro jarrillero, que el jueves recibe en La Florida al Zamudio, aventaja en 15 puntos al segundo clasificado, el Leioa. Sin embargo, no todo es oro lo que reluce, ya que el encuentro que el líder del grupo IV de Tercera RFEF disputó el pasado domingo en San Jorge ante el Santurtzi le causó daños monetarios, ya que el Comité de Competición de la Federación Vasca de Fútbol (FVF) le ha impuesto una multa de 200 euros a causa de unos incidentes protagonizados por algunos de sus aficionados a la conclusión del derbi de Ezkerraldea.

En concreto el acta arbitral, redactado por el colegiado Ignacio Garro, se recoge las supuestas incidencias en términos descritos de manera diáfana: “Al finalizar el encuentro, cuando tanto jugadores como equipo arbitral nos encontramos en el terreno de juego, han estallado dos petardos en la grada que se encuentra detrás de la portería derecha (mirando desde los banquillos). En dicho lugar se encontraba un grupo de aficionados del Club Portugalete, los cuales se distinguían por sus banderas y camisetas. Tras este incidente, todas las personas que se encontraban en el terreno de juego han podido salir del mismo de forma ordenada, sin ningún tipo de incidente adicional”.

No es la primera sanción que recibe el Portugalete esta campaña, ya que incluso fue multado a inicios del pasado febrero por incidentes similares dentro de la vigésima jornada de liga durante el encuentro que disputó en La Florida ante el San Ignacio. Edu Rivacoba, presidente en funciones de la entidad gualdinegra y que a final de este mes será reelegido en el cargo para afrontar su cuarto mandato, negó en declaraciones a DEIA los sucesos recogidos en el acta arbitral, para indicar que la redacción de la misma “no se ajusta a la realidad, ya que los que se produjo fue simplemente el lanzamiento de unos confites”.