Frente a modelos globales que muchas veces deslocalizan beneficios, el comercio de cercanía reinvierte en el entorno, fortaleciendo el tejido social y económico. Además, aporta seguridad y dinamismo: calles con comercios abiertos son calles más vivas, más transitadas y, por tanto, más seguras. Una reflexión que compartieron ayer todos los invitados a este encuentro organizado por DEIA.
"Adaptarse: el reto de un sector ante un cambio global"
Luis Arbiol, presidente de Bilbaodendak
El sector del comercio vive un momento de evolución acelerado, casi vertiginoso. Así lo expresó Luis Arbiol durante el encuentro celebrado ayer y organizado por Deia, donde se abordaron algunos de los grandes retos que marcarán el futuro de las tiendas y negocios de proximidad.
Arbiol puso el foco en una idea clave: el comercio no puede entenderse de forma aislada, sino como una parte esencial del modelo de ciudad. En ese sentido, defendió que el futuro del comercio debe ir de la mano del urbanismo. “No se puede diseñar la ciudad sin pensar en sus comercios”, vino a señalar, subrayando que las calles, los barrios y los espacios públicos deben planificarse teniendo en cuenta la actividad comercial como motor de vida, cohesión y seguridad.
Porque donde hay comercio, hay movimiento. Y donde hay movimiento, hay ciudad. En un contexto en el que muchas urbes están replanteando sus espacios —con más zonas peatonales, más sostenibilidad y nuevos hábitos de movilidad—, integrar al comercio en esa transformación resulta, según Arbiol, imprescindible.
Otro de los puntos que centró su intervención fue el relevo generacional. El experto advirtió de que muchos negocios tradicionales se encuentran en una encrucijada: propietarios que se jubilan sin un relevo claro y locales que corren el riesgo de cerrar si no se facilita la transición. “Hay que acompañar estos procesos”, defendió, insistiendo en la necesidad de generar mecanismos que conecten a quienes dejan el negocio con nuevas personas emprendedoras dispuestas a continuar su actividad.
“Lo barato sale caro”
Jorge Aio, gerente de BilbaoCentro
El consumo atraviesa una transformación profunda, pero no todas sus consecuencias son positivas. Así lo advirtió Jorge Aio, quien alertó sobre una tendencia cada vez más evidente: la deshumanización de la forma en la que compramos. “Estamos pasando de un consumo consciente a un consumo automático”, señaló en referencia al auge de plataformas digitales que permiten adquirir productos de forma inmediata, muchas veces sin reflexionar sobre su origen, su calidad o su impacto.
Aio puso el acento en un modelo basado en la inmediatez y el bajo coste, donde proliferan artículos de “usar y tirar” a precios irrisorios. “Compramos sin pensar porque es fácil, rápido y barato, y además nos lo llevan a casa. Pero ese modelo tiene un coste oculto que no siempre vemos”, explicó. Un coste que afecta tanto al comercio local como al tejido económico del entorno, debilitando poco a poco la red de negocios de proximidad.
Frente a esta realidad, este profesional defendió la necesidad de recuperar el valor del comercio cercano y de prestigiar un sector que, a su juicio, no siempre recibe el reconocimiento que merece.
Lejos de verlo como un ámbito en declive, Aio insistió en que el comercio local es también un espacio de oportunidad. Especialmente para nuevas generaciones que quieran emprender con proyectos innovadores, apoyados en la digitalización y en nuevas formas de relación con la clientela.
“La importancia de acompañar en el relevo”
Antonio Seco, director de Comercio y Emprendimiento de la Cámara de Comercio de Bilbao
Antonio Seco puso sobre la mesa algunas de las claves que definirán el futuro del sector: el relevo generacional, la diversidad de quienes emprenden y la adaptación al entorno digital. Así, subrayó que uno de los grandes desafíos sigue siendo garantizar la continuidad de los negocios de toda la vida. “Muchos comercios cierran no porque no funcionen, sino porque no hay quien los continúe”, explicó.
En este contexto, destacó el papel creciente de las personas migrantes, que están asumiendo el testigo de numerosos establecimientos y aportando una nueva vida al tejido comercial.
Otro de los ejes de su intervención fue la adaptación al mundo digital. El comercio local, afirmó, no puede quedarse al margen de los nuevos canales de comunicación y venta. En este sentido, destacó el papel de las redes sociales como una herramienta clave. “Hoy en día, un perfil en redes puede ser tan importante como el escaparate físico”, apuntó. Un escaparate virtual que permite llegar a nuevos públicos, mostrar producto, generar marca y mantener el contacto con la clientela. Sin embargo, dejó claro que no se trata de sustituir lo tradicional, sino de complementarlo.
“Más que tiendas: somos un espacio de unión social”
Ibon Ayastuy, presidente de ACE Barakaldo
El comercio local juega un papel esencial en el desarrollo de cualquier sociedad, y así lo destacó ayer Ibon Ayastuy, poniendo en valor su trascendencia más allá de la simple venta de productos. Según Ayastuy, estos negocios de proximidad son pilares estratégicos que sostienen la cohesión territorial, fomentan la vida en los barrios y contribuyen al bienestar de la ciudadanía.
Como bien dijo durante sus intervenciones en esta mesa de debate, el comercio de proximidad encarna valores como la calidad, la atención personalizada y el servicio cercano, que son difíciles de sustituir en otros modelos de negocio. Según Ayastuy, apostar por estas tiendas no es solo hacerlo por establecimientos como lugares donde comprar: es un espacio que forma parte de la vida diaria de los vecinos.
“Allí todos se conocen, se saluda, se conversa, y cada visita se convierte en un acto social además de económico. Las tiendas de barrio crean un tejido cercano y familiar, donde las relaciones humanas y la confianza son tan importantes como los productos que se venden. Mantener vivo este modelo es preservar la identidad del barrio, fortalecer la comunidad y garantizar que la ciudad siga siendo un lugar de encuentro y cercanía”, defendió en este encuentro donde se puso en valor el presente pero sobre todo el futuro que tiene un sector clave para la economía, pero sobre todo para la sociedad.
“El sector es más competitivo si vamos todos a una"
Julia Diéguez, presidenta de Deusto Bizirik
La labor de entidades profesionales como Deusto Bizirik va mucho más allá de la simple representación del comercio local. Así lo explicó Julia Diéguez en su intervención, donde dibujó el trabajo de la asociación como una red de apoyo constante, cercana y práctica tanto para los negocios como para la propia ciudadanía.
En su intervención subrayó la importancia de la labor de intermediación que realizan las asociaciones de profesionales del comercio. Para ella, estas entidades no son solo órganos de representación, sino auténticos aliados de los negocios, capaces de servir de puente entre los comerciantes, la administración y la ciudadanía. Su papel permite identificar necesidades, canalizar ayudas, ofrecer asesoramiento y facilitar la colaboración, aspectos clave para que el sector funcione de manera eficiente y sostenible en el tiempo.
Diéguez insistió en que el comercio local solo puede prosperar si se apuesta por la unidad. “Debemos ser fuertes y remar todos en la misma dirección”, enfatizó, destacando que la cohesión entre comerciantes, asociaciones e instituciones es fundamental para dignificar y poner en valor un sector que constituye la columna vertebral de nuestras ciudades. Esa fuerza colectiva es, en su opinión, la garantía de que el comercio pueda adaptarse a los cambios, innovar y seguir siendo un motor económico, social y cultural.