EL crecimiento del turismo de experiencias, la demanda de alimentos funcionales y saludables y el auge de la moda sostenible abren puertas que el sector primario de Bizkaia puede aprovechar.
La capacidad de instituciones como Aberekin para suministrar genética de vanguardia y la visión de empresas para invertir en infraestructuras ganaderas innovadoras constituyen los pilares que abren estas oportunidades. Pero es preciso buen conocimiento del mercado para evitar burbujas. A finales del siglo XX, la cría de avestruces o emúes se presentó como la gran esperanza de la ganadería alternativa. En Bizkaia, varias granjas se establecieron con el objetivo de comercializar carne magra, cuero y huevos de gran tamaño. Sin embargo, la falta de una cadena de distribución robusta y los altos costes de mantenimiento llevaron al declive de la producción comercial masiva.
Las alpacas andinas constituyen otra opción. A diferencia de otros modelos ganaderos donde el animal supone un mero un recurso extractivo, la alpaca es el centro de una propuesta de servicios que incluye visitas guiadas, talleres de hilado y actividades de terapia asistida para personas con necesidades especiales. La docilidad de estos animales y su bajo impacto ambiental los convierte en especies ideales para zonas periurbanas y turísticas. Existen varías granjas en Bizkaia.
Por otro lado, la cría de búfalas para la producción de leche con la que elaborar la demandada variedad de queso fresco conocida como mozzarella va ganando espacios. El gran Bittor Arginzoniz, el mago de las brasas del Etxebarri, que pasa por ser uno de los mejores asadores del mundo y muchas veces galardonado, pastorea su propio rebaño de búfalas en Axpe-Marzana. Algo más de una docena de hembras y algún macho de este bóvido originario del sudeste asiático pastan a la sombra del Amboto. Arginzoniz, a quien no es raro escuchar que se va a ordeñar las búfalas, adquirió sus ejemplares en una granja italiana, península a la que llegaron hace cientos de años no se sabe muy bien cómo. En Enkarterri también se puede observar algún rebaño. En comparación con el vacuno tradicional, la leche de búfala presenta niveles significativamente superiores de grasa y proteína, lo que optimiza los procesos de transformación quesera. Mientras que el ganado bovino produce leche con un 3.5% a 4% de grasa, la búfala puede alcanzar el 9%.
La cría de caracoles o helicicultura ha encontrado en Orduña un modelo de éxito basado en la sostenibilidad y la certificación ecológica. Barraskibide, ubicada en el barrio de Lendoñobeitia, es la primera explotación de este tipo en Euskadi que ha logrado integrar todo el ciclo productivo bajo estándares de agricultura biológica.