Lo que comenzó como una alerta puntual en los barrios de Deusto y San Ignacio ha terminado destapando una red de afectados mucho más amplia y preocupante. Este individuo, que se identifica habitualmente como "Rubén", no es un delincuente de paso, sino un profesional del pequeño timo que lleva operando bajo un patrón de conducta sumamente estudiado. Según testimonios recogidos en las últimas horas en plataformas digitales y asociaciones como Deusto Bizirik, su rastro se extiende ya por municipios como Sestao, Durango, Basauri y Galdakao, lo que demuestra una gran movilidad por toda la red de Bizkaia.
"Hace un mes en Galdakao, vino a mi tienda diciendo que necesitaba un regalo para una persona y luego me pidió cambios. Me dijo que venía con el dinero y no le he vuelto a ver", comenta Nataya Allua en una de las publicaciones que ha hecho la asociación Deusto Bizirik. Parece ser que el estafador se dedica a hacer turismo en diferentes municipios de Bizkaia, pero en vez de agarrar un mapa o visitar los mejores rincones del territorio, decide timar sin ton ni son en los diferentes establecimientos de la zona en la que se encuentra.
Estrategia social
El éxito de este estafador no reside en la fuerza ni en la intimidación, sino en una depurada técnica de ingeniería social. Tal y como relata Hugo Aguirre, propietario del Bar Bolivar en Deusto, el sospechoso no actúa al azar. Dedica tiempo a observar los locales desde el exterior para identificar el momento exacto en el que los dueños o encargados se ausentan.
Su objetivo principal es el eslabón más vulnerable de la cadena: los trabajadores nuevos o empleados que se quedan solos frente a la barra. En el caso del Bar Bolivar, la víctima fue Paola, una joven que se encontraba en su primer día de trabajo y que no tuvo oportunidad de contrastar la veracidad de lo que estaba ocurriendo. "No descarto que este tipo lo haya intentado también en establecimientos que no sean bares", explica Hugo sobre la posibilidad de que haya aplicado también su estrategia en locales ajenos a la hostelería.
Digno de un Óscar
La estrategia de "Rubén" comienza siempre con la búsqueda de confianza. Entra en el establecimiento, se pide una consumición para mimetizarse con la clientela y entabla conversación con el personal asegurando que es "del barrio de toda la vida". Para dar credibilidad a su historia, menciona nombres reales de dueños de otros comercios cercanos, simulando una cercanía que desarma al trabajador. El momento cumbre de su actuación, digna de un Óscar, llega con una llamada telefónica falsa; finge hablar con alguien conocido del entorno para generar una sensación de urgencia y legitimidad antes de pedir dinero en efectivo para supuestas "vueltas" o pagos autorizados, prometiendo devolverlo en cuestión de minutos.
Sin embargo, esa devolución nunca llega. Lo más alarmante, según advierten los hosteleros, es el descaro y la falta de escrúpulos del timador, quien es capaz de reincidir en los mismos locales meses después de haber sido identificado previamente. "El tío no tiene vergüenza", comenta Hugo, destacando que la mejor arma de la que disponen ahora mismo es la comunicación interna. Gracias a grupos de Whatsapp conjuntos, los hosteleros están compartiendo fotos y avisos en tiempo real, creando un "escudo informativo" que permite a los locales vecinos estar sobre aviso antes incluso de que el estafador cruce su puerta.
Para evitar que la lista de víctimas siga creciendo, la recomendación de los profesionales de la hostelería como Hugo es clara: establecer "protocolos estrictos" en caja. Es fundamental instruir a todo el personal, especialmente a los recién incorporados, de que está terminalmente prohibido entregar dinero a terceros bajo ningún pretexto, sin importar los nombres que se mencionen o la supuesta urgencia del recado. La colaboración ciudadana y la difusión de su modus operandi son, a día de hoy, las herramientas más eficaces para frenar los pies a este individuo sin escrúpulos que sigue recorriendo las barras de toda Bizkaia.