En una época marcada por las compras on line y las pantallas, Olañeta reivindica el valor de mirar a los ojos. La histórica tienda de moda ubicada en el número 5 de la calle Correo, en pleno Casco Viejo de Bilbao, celebró ayer su 80 aniversario convertida en uno de los símbolos del comercio local de la villa. Ocho décadas de historia que comenzaron mucho antes de que el negocio adoptara el nombre actual y que en la actualidad continúan de la mano de la tercera generación familiar.
“Parece que se dice rápido, pero son muchos años con una trayectoria detrás", resume Xabier Olmo, actual responsable del negocio junto a su mujer, Susana Alaguero. Ambos tomaron las riendas en 2006, aunque la vinculación de Susana con la tienda viene de mucho antes: empezó a trabajar allí con apenas 16 años.
Los orígenes de Olañeta se remontan a la antigua Mercería Encarni, abierta por Encarni Olañeta en la calle Askao. Aquel pequeño comercio especializado en botones, puntillas, ropa interior y prendas confeccionadas por encargo fue creciendo con el paso de las décadas hasta trasladarse primero a otro local de Askao y posteriormente a la calle Correo. Tras las inundaciones de 1983, la familia recaló definitivamente en su ubicación actual.
Desde allí, Olañeta ha sobrevivido a cambios de hábitos, crisis económicas y a la transformación del propio modelo comercial. La clave, según sus propietarios, ha sido mantener intacta la esencia. “Lo que hay que mantener es el buen hacer”, afirma Xabier. “Las anteriores generaciones de mi familia han sabido hacerlo muy bien. Luego te pasan el testigo y hay que mantener eso e intentar que prosiga”.
Su apuesta por el color
La tienda se ha convertido en un referente reconocible por su apuesta por el color y por una atención al cliente basada en la cercanía. “Las necesidades de los clientes van cambiando y los gustos también, pero Olañeta es un mundo de color y vienen a por color”, explica Susana. “Tenemos clientela de toda la vida, tenemos tres generaciones y estamos encantados”.
Esa fidelidad no se entiende, aseguran, sin el trato humano. Frente al crecimiento del comercio online, Olañeta defiende la experiencia de la tienda física como un espacio de relación personal. “Intentamos estar en redes, estar on line… pero nosotros somos tienda física”, señala Susana. “Al final, un comercio local necesita esas personas que vienen, las asesoras, las cuidas, las aconsejas. Todo eso es un valor que on line no te lo da”.
Xabier insiste en esa misma idea: “Últimamente el trato humano está deshumanizado. La cercanía, tener una conversación, mantener una relación… eso es fundamental”. Y añade: “Creemos que el éxito de un negocio físico está en conocer a tus clientes, y al que no conoces intentar conocerle”.
La adaptación al mercado
La adaptación a los nuevos tiempos ha sido otro de los pilares que explican la supervivencia del negocio durante ocho décadas. “Hay que adaptarse al mercado, la resiliencia está ahí y nosotros creemos que lo hemos sabido hacer”, afirma Xabier. “Por eso hemos llegado a cumplir 80 años y ojalá sean muchos más”.
Durante la celebración del aniversario, que reunió a clientes, amigos e instituciones –acudió el propio alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto–en la propia tienda, el matrimonio quiso poner en valor el orgullo de continuar una trayectoria familiar histórica en el corazón de Bilbao. “Estamos muy ilusionados porque es una celebración increíble de una trayectoria familiar que a nosotros nos enorgullece”, señalaba Xabier.
De cara al futuro, la incógnita de una cuarta generación sigue abierta. “No queremos meter presión”, comenta sobre uno de sus hijos, de 17 años, interesado por el diseño, la moda y el marketing. “Lo importante es que haga su camino y si en algún momento ve que este es el suyo, nosotros vamos a estar ahí para apoyarle”.