Al filo de las 18:00 horas de este jueves, los camareros de los establecimientos todavía desconocían a qué se debe el vallado. Eso sí: en los bares consultados por Deia la conclusión es unánime: acotar esa parte central de la plaza va a interceder en el desarrollo de las jornadas del viernes y sábado.

Se prevé que muchos aficionados de los equipos de Rugby convocados para las finales, que se disputarán este viernes y sábado en San Mamés, se acerquen a este enclave para celebrar. "Se espera afluencia de gente y estoy casi seguro de hay gente que va a saltar la valla", advierte Cece García desde la barra del bar Víctor.Todavía es pronto, sin embargo, para sacar conclusiones precipitadas, dice el trabajador. "Habrá que esperar. Sé hará lo que se pueda", concluye.

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Por su parte, Óscar Carnicero, del bar Ona, recuerda que el perímetro interior de la plaza, con una bancada corrida, suele convertirse en una extensión de las terrazas que despliegan los propios establecimientos. "Mayoritariamente, es allí donde la gente se sienta a tomarse su consumición y aquí va a juntarse mucha gente", sostiene. En este sentido, teme que el espacio no vallado se les quede corto ante la previsión de una alta afluencia de aficionados. "Nos quedan los soportales y las terrazas. Ya veremos", dice Óscar, quien tampoco es partidario de sacar conclusiones precipitadas. A la pregunta de si considera que los clientes puedan saltar la valla, responde con sí rotundo. "Pero habrá seguridad. Imagino que vendrá alguna patrulla a comprobar que todo este bien", apunta. Por el momento, ya ha habido algún vecino que ha hecho caso omiso del vallado preventivo y ha traspasado el cerco.

En el bar Urdiña también consideran que algún aficionado incauto seguramente hará caso omiso de las vallas que acotan la zona central de la plaza. "Seguramente, habrá más de uno. El alcohol es mal consejero", afirma su dueña, Yolanda Etxebarria. Por otro lado, reconoce que la medida preventiva no les viene nada bien, ya que también prevén un flujo constante de clientes a lo largo de toda la jornada. Sin embargo, entienden que el vallado perimetral va dirigido a garantizar la seguridad: "¡Qué le vamos a hacer! No podemos decir nada en absoluto, porque la prevención es más importante que la celebración", sostiene Etxebarria, quien sin embargo también muestra su preocupación por quedarse corta de espacio.