La capital vizcaina está a punto de poner a cero la cuenta atrás para dar comienzo a una de esas citas capaces de transformar por completo el pulso de la ciudad. En este caso, como lo hizo hace ocho años. La celebración de las finales europeas de rugby en San Mamés convertirá la villa en un gran punto de encuentro para miles de aficionados llegados de distintos países, principalmente de Francia e Irlanda, en una estampa que irá mucho más allá de lo que ocurra en el estadio y que se extenderá por buena parte de sus calles, plazas y zonas de ocio.
Aunque el foco deportivo se pondrá en San Mamés, el ambiente comenzará a sentirse desde primera hora de la mañana en distintos puntos de Bilbao. La llegada masiva de seguidores hará que desde este viernes la ciudad respire rugby en prácticamente cualquier barrio céntrico. Los visitantes se repartirán inicialmente por numerosos puntos de Bilbao, entre ellos Casco Viejo.
Como suele ocurrir en los grandes acontecimientos que atraen turismo internacional, este punto será una parada casi obligatoria para muchos de los aficionados que lleguen a la ciudad. Será uno de los puntos en los que más se mezcle el visitante con el día a día habitual de Bilbao, generando una imagen muy reconocible: camisetas de equipos, cánticos improvisados y terrazas llenas desde primeras horas.
Entorno de San Mamés
Sin embargo, conforme avance la jornada y se acerque el inicio de los partidos, el flujo de aficionados tenderá a desplazarse hacia la zona de San Mamés. Las fan zones habilitadas en el parque de Doña Casilda y en la Plaza Indautxu marcarán el verdadero epicentro de la fiesta, no solo por las actividades programadas, sino por su ubicación estratégica entre el centro comercial y hostelero de la ciudad y el propio estadio.
Todo parece indicar que este espacio comprendido entre ambas fan zones se perfila como el gran núcleo de la celebración. El cuadrante formado entre Doña Casilda, Plaza Indautxu y el entorno de San Mamés actuará como un corredor natural para los miles de seguidores que, tras pasar parte del día dispersos por la ciudad, acabarán confluyendo en esa zona. Calles como Licenciado Poza, Ercilla, Máximo Aguirre, Alameda de Urquijo, Sabino Arana o el área de Moyúa serán algunos de los puntos donde se concentrará el mayor trasiego de personas en las horas previas a cada final.
Además, una vez finalicen los encuentros, el ambiente volverá a expandirse por la ciudad a modo de tercer tiempo, una de las cosas más envidiables del rugby. Parte de los seguidores regresarán al Casco Viejo en busca de la noche más tradicional, mientras otros permanecerán en el entorno de Indautxu y Licenciado Poza, donde la cercanía a San Mamés y la alta concentración de bares convertirán la zona en una prolongación del oval. La previsión es que, especialmente durante la tarde y la noche del sábado, el centro de Bilbao ofrezca una imagen poco habitual, con miles de personas desplazándose entre diferentes puntos pero con una concentración especialmente intensa en el espacio comprendido entre las fan zones de Doña Casilda y Plaza Indautxu.