¿Está Bilbao masificado por el turismo? La pregunta sobrevuela un debate difícil de ignorar, cada vez más presente en la conversación pública. El encarecimiento de la vivienda y el crecimiento del turismo urbano han situado el foco en el modelo de ciudad, con posiciones enfrentadas: por un lado, la de quienes vinculan la presión sobre el alquiler al mayor número de visitantes; por otro, un sector hotelero que rechaza ser señalado y pide diferenciar entre la actividad regulada y los alojamientos ilegales. 

“Estos sí afectan de manera directa a los ciudadanos y a la propia convivencia”, sostiene Txema Oteo, presidente de Destino Bilbao, que insiste en centrar el debate en las viviendas de uso turístico no autorizadas.

Para la cara visible de la asociación de hoteles, estos pisos particulares sí pueden producir un tensionamiento de la convivencia y destaca que el sector ya ha advertido en reiteradas ocasiones de esta problemática: "Esto ya ha ocurrido en otras ciudades, como San Francisco con la expansión inicial de Airbnb: cuando un fenómeno no se regula desde el principio, muchas viviendas pasan a uso turístico en edificios pensados para residentes, y eso acaba dificultando la convivencia vecinal”, apunta.

Un proceso "visible" y "regulado"

En el lado opuesto, dice, la apertura de un hotel responde a un proceso “visible y regulado”, sometido a controles administrativos desde el proyecto inicial hasta su puesta en marcha. Frente a ello, insiste en que parte del problema se concentra en alojamientos irregulares que escapan a esa supervisión.

En esa línea, señala que la organización detecta una media de dos o tres nuevos pisos al día anunciados en plataformas de alquiler turístico. “Pero cuando hablamos del número de hoteles, los datos están ahí y son fáciles de seguir”, añade, remarcando que su apertura suele ser pública y conocida. “Por eso, creemos que mezclar ambas realidades no es justo”, censura.

Además, argumenta que los hoteles de mayor capacidad suelen estar previstos en la planificación urbanística de la ciudad. En la mayoría de los casos, dice, responden a usos ya contemplados en el planeamiento.

Niega que exista un exceso de oferta y sostiene que la ciudad “avanza a buen ritmo” en materia hotelera. “Lo fundamental es que existan proyectos profesionales, con planificación y diseño previos importantes”, destaca Oteo, quien también considera que estos alojamientos no perjudican “en ningún caso” la dinámica urbana.

Tasa turística

El presidente de Destino Bilbao defiende, además, que el turismo es “intrínsecamente bueno” para la economía local y reclama no convertir al sector en un enemigo. Sobre la futura tasa turística, que entrará previsiblemente en vigor a comienzos del próximo año, advierte de una posible pérdida de competitividad.

Aun así, reconoce posiciones enfrentadas: “Habrá quien considere que tiene sentido, que hay un exceso de hoteles”, apunta. Sin embargo, insiste en que Bilbao no se encuentra en una situación de masificación.

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Pese a ello, afirma que el sector asume la medida dentro del consenso institucional y confía en su aplicación: “Esperamos ver cómo se gestiona finalmente y que los fondos recaudados se destinen a la promoción y mejora del propio sector”.