España reaccionó cuando estaba con la espalda contra la pared y logró su primera victoria en el Eurobasket. El equipo de Sergio Scariolo fue muy superior a Bosnia y Herzegovina y pudo lograr un marcador que puede ser determinante en su objetivo de superar la primera fase. Se notó que en el vestuario español se hizo propósito de enmienda tras la derrota ante Georgia porque hubo un cambio en muchos aspectos, sobre todo en la ejecución del plan de partido.

ESPAÑA: De Larrea (0), Pradilla (4), Aldama (19), Yusta (4), Parra (6) -cinco inicial- Puerto (3), Saint-Supéry (9), López-Arostegui (4), Brizuela (15), Willy (16), Juancho (8), Sima (0).

BOSNIA Y HERZEGOVINA: Nurkic (10), Alibegovic (8), Atic (5), Gegic (9), Lazic (5) -cinco inicial- Roberson (5), Arslanagic (0), Penava (5), Hrelja (0), Vrabac (6). Kamenjas (14).

Parciales: 24-16, 44-30 (descanso), 72-47 y 88-67.

Árbitros: Vázquez (PUR). Gedvilas (LIT) y Velikov (BUL). Sin eliminados.

Incidencias: 2.749 espectadores en el Spyros Kyprianou Arena de Limasol.

Después de un comienzo algo dubitativo en ataque, España encontró el ritmo en ataque y, con ello, los espacios y la determinación para lanzar a canasta. Con mejor trabajo en el rebote defensivo y lanzando rápido el balón al ataque, sacaron de punto a una Bosnia poderosa en lo físico, pero muy floja en lo táctico en la parcela defensiva y sin amenaza desde el perímetro. El acierto, imprescindible siempre, llegó en el bando español con cinco triples consecutivos entre el final del primer cuarto y el inicio del segundo con los que los de Sergio Scariolo abrieron un hueco tranquilizador.

El técnico de Brescia había hecho un llamamiento a sus jugadores primarios y Willy, foco ofensivo en el poste bajo, Aldama y Brizuela captaron el mensaje. Los dos últimos cogieron la responsabilidad que se espera de ellos (nueve triples entre los dos) para desequilibrar la defensa bosnia y un bonito mate del jugador de los Grizzlies puso el 42-24 antes de acabar una primera mitad plagada de interrupciones de todo tipo, como la rotura de la red de una canasta, algo que se repitió en los minutos finales para llevar el partido a más de dos horas interminables.

Bosnia y Herzegovina, con Nurkic muy desconectado del juego, no mejoró tras el descanso y España pudo seguir construyendo en las cuestiones básicas. Dos triples desde la esquina de Joel Parra pusieron la ventaja por encima de los veinte puntos y dejaron el partido visto para sentencia. Sin embargo, el juego se afeó por un descenso en la tensión de ambos equipos que provocó el aumento de errores. Los balcánicos siguieron sin meter un tiro de fuera (3 de 21 en triples) y España perdió algunos balones por falta de dureza y forzó algunos tiros al pensar que no había consecuencias, más allá de empeorar los porcentajes y adelgazar la ventaja. Aún toca que De Larrea se suelte a jugar porque del descaro de Saint-Supéry no hay duda.

Sin la mochila de otra derrota, España afronta el partido de hoy (17.15 horas) ante Chipre con la misión de sumar una victoria inevitable y seguir sumando minutos en los piernas de algunos jugadores que todavía pueden dar mucho más de sí.