Mikel Urrutikoetxea obra el milagro

El vizcaino e Imaz cierran una remontada espectacular ante Altuna III-Mariezkurrena en el frontón de Getaria

23.03.2021 | 00:47
Urrutikoetxea fue el protagonista de la remontada.

Urrutikoetxea-Imaz 22

Altuna III-Mariezkurrena 21

Duración: 66:30 minutos de juego.

Saques: 3 de Urrutikoetxea (tantos 7, 12 y 18) y 1 de Altuna III (tanto 9).

Faltas de saque: Ninguna.

Pelotazos: 506 pelotazos a buena.

Tantos en juego: 9 de Urrutikoetxea, 1 de Imaz, 9 de Altuna III y 1 de Mariezkurrena II.

Errores: 4 de Urrutikoetxea, 6 de Imaz, 2 de Altuna III y 7 de Mariezkurrena II.

Marcador: 0-1, 0-4, 2-4, 2-6, 5-6, 5-9, 7-9, 7-11, 10-11, 10-16, 12-16, 12-19, 13-19, 13-21 y 22-21.

Incidencias: Partido correspondiente a la duodécima jornada de la liguilla de cuartos de final del Campeonato de Parejas de la LEP.M disputado en el frontón Sahatsaga de Getaria a puerta cerrada.

 Y en el epílogo, justo en ese momento mágico de la moneda en el aire esperando embocar o la cara o la cruz, emergió Mikel Urrutikoetxea para obrar un milagro, acentuado por las dificultades para crear situaciones de remate claras durante toda la contienda y la espada de Damocles del resultado: 13-21 en el luminoso del frontón Sahatsaga de Getaria frente a Jokin Altuna y Jon Mariezkurrena, clasificatoriamente mucho mejor situados que los de Baiko Pilota, que pelean a contrapelo en un escenario que nadie quiere vivir, el de los apuros y las necesidades. Pero, en ese magma, cuando el cuerpo pide rumba, sin nada que perder, el zaratamoztarra agarró el toro por los cuernos de una sola tacada. ¡A tumba abierta! El vizcaino terminó seis de los nueve tantos colorados que cerraron la cita, el resto fueron un pelotazo arrimado de Ander y dos fallos de Mariezkurrena II, uno de ellos al restar un saque. Del 13-21 al 22-21.

Ocurre que el zaguero de Berriozar sufrió para encontrarse en una cancha "complicada", tal y como adjetivaron los cuatro protagonistas en los prolegómenos. Siendo el Sahatsaga un frontón que beneficia al que ataca, la pelota suele coger peso atrás y, en esas circunstancias, el tallo navarro naufragó. Mariezkurrena II, que la semana pasada causó baja por problemas en la mano derecha, estuvo alejado de su mejor versión. Cometió siete fallos y dejó tres saques por responder. En el tramo final, de hecho, cuando Jokin Altuna, que fue el mejor del partido hasta el recital final de Urrutikoetxea, ya había recetado casi una decena de diabluras a un encuentro gris –demasiados fallos, ritmo entrecortado, tensión creciente...–, la falta de confianza atacó al de Berriozar. El joven sufrió el tembleque. Urrutikoetxea olió sangre. Y se activó un click. No tenía nada que perder ya a esas alturas, a apenas un centímetro de verse barridos por la marea y dentro de un sálvese quien pueda que serán las últimas dos jornadas del Parejas en la zona de aspirantes al play-off, tremendamente contraída y con sobresaltos cada semana.

Además, Imaz, sufriente e incómodo, se agarró al partido como un mejillón a una roca. El oiartzuarra hizo de tripas corazón y esbozó cemento cuando era necesario. Se recompuso a tiempo el guipuzcoano mientras navegaba en el alambre. Todo o nada. Su grito al finiquitar el choque, en un cruce de alegría y rabia, fue una liberación: una tonelada de tensión había desaparecido de sus hombros tras el buruzgain de Urrutikoetxea que firmó el 22, un cierre de lujo a la remontada. El buen momento final hace crecer al vizcaino, que enseñó sus mejores momentos al adoptar los roles de hormiga obrera –fue el pelotari con más pelotazos del cuarteto– y de letal escorpión. ¿Cara o cruz? Un milagro. O quizás no.

Urrutikoetxea-Imaz descongestionan su futuro con un triunfo terapéutico: afrontan el último largo con uno y dos puntos sobre las combinaciones situadas en la penúltima y última posición, respectivamente. Por otro lado, Altuna III-Mariezkurrena II, que encajan su segunda derrota seguida, pierden su ventaja sobre Peña II-Albisu. Ambos duetos juegan el domingo en el Astelena. Será el partido de la jornada. Hay mucho en juego.