Nueva edición en Arabia Saudí de una Supercopa en absoluto diseñada para decidir el mejor equipo de una temporada, sino para que la Federación Española recaude un buen pico de millones y los reparta a su antojo entre los participantes, lo cual significa que quien no sea Barcelona, vigente campeón, o Madrid vuelve a su casa con la certeza de haber ejercido de comparsa. El montaje del torneo no tiene un pase desde múltiples puntos de vista, aunque todos los clubes acaban pasando por el aro, igual que ocurre con el calendario de competición o tantas otras cuestiones dependientes de los organismos rectores del fútbol. Al margen del enfoque crítico que suscita el evento y que ya contó con una aportación de Iñaki Williams, sin excesivo eco a pesar de su originalidad, acudir a Yeda para cruzarse con el Barcelona, no parece el mejor plan posible para el Athletic en estas fechas.
Liberado el próximo fin de semana de jugar la jornada liguera que cierra la primera vuelta, que ya disputó hace un mes, y salvo que hoy dé la campanada eliminando al Barcelona y deba afrontar la final de la Supercopa el domingo, el de esta noche será el único compromiso de la semana para el equipo de Ernesto Valverde. En sus declaraciones, técnico y jugadores han tratado de persuadirnos del interés que posee este cuadrangular, dado que ofrece la posibilidad de conquistar un título en 180 minutos. Cuesta compartir el optimismo del mensaje institucional atendiendo a la realidad rojiblanca.
Por lo visto en sus últimas actuaciones, el Athletic no tiene ni el cuerpo ni la cabeza a punto para gestionar un reto como el que le aguarda esta noche. No quita para que intente competir con el empeño exigible y de entrada aspire a emular las hazañas de 2015 o de 2021. Entonces, nadie confiaba en un triunfo rojiblanco y también tuvo enfrente a un Barcelona pletórico y glotón, que se hartó de coleccionar trofeos. En caso de destrozar una vez más el pronóstico y poner en un brete a organizadores y anfitriones, habría un motivo más y muy poderoso para creer que hay desenlaces que solo tienen cabida en el fútbol, ni siquiera en las películas.
LO QUE INTERESA
Unas horas antes de saltar al césped del King Abdullah, se celebra en Madrid el sorteo de los octavos de Copa, donde al Athletic quedará emparejado a un rival de Segunda División. Ahí, en ese partido previsto para el 13 o el 14, comenzará un tramo de calendario muy delicado, con encuentros cada tres días hasta bien entrado febrero. Esta circunstancia engloba duelos decisivos en Copa y en Champions, pero asimismo cruciales en liga porque en adelante todos lo serán, y esta visión panorámica viene a devaluar más todavía la Supercopa.
Pero si se asiste hay que darse a valer, ofrecer una imagen respetable e intentar ganar. Y en la hipótesis de la derrota, retirarse con la dignidad intacta. Valverde no arrojó pistas en torno al once. Volvió a convocar a los que viajaron a El Sadar y un par de chicos del filial. A Laporte y Yuri, los únicos lesionados con opciones de reaparecer, les concedió más margen, continúan su rehabilitación en Lezama. Sin saber el estado físico real de ambos, son descartes que sugieren cuáles son las preferencias del técnico, en qué frente está por la labor de quemas sus naves.
Puestos a señalar novedades razonables o previsibles, son bazas a considerar línea por línea: Padilla; Areso y Lekue; Rego, Vesga y Unai; Navarro y Berenguer. Ninguno de ellos fue titular contra Osasuna por lo que la entrada de todos juntos equivaldría a una revolución, aunque parece lógico que alguno de los citados esté de inicio. El portero, con más razón si le va a tocar la Copa y solo ha intervenido en un partido desde verano. El resto ha contado más o menos hasta la fecha, posee cierto rodaje y entre los habituales no faltan quienes acumulan bastante desgaste, no únicamente físico.
Se supone que cualquiera de los Williams, Sancet o Galarreta, por no mentar a un Jauregizar que siempre acaba interviniendo, agradecerían un respiro y siempre pueden ser empleados como recambio sobre la marcha si el marcador lo aconsejase. Acaso Valverde mantenga a Simón y a los dos centrales de que dispone, pues no parece el mejor día para que debute Monreal, mientras que Areso y Lekue optarían a los laterales. No es descartable que coloque a Unai próximo al ariete y Navarro y Berenguer arriba.