Hay momentos en los que una familia siente que todo se tambalea y… al final, se rompe. Separaciones complicadas, conflictos entre progenitores, dificultades emocionales, procesos migratorios o situaciones de vulnerabilidad pueden convertir el hogar en un espacio marcado por la tensión y la incertidumbre. Y cuando eso ocurre, quienes más sufren muchas veces son los menores. Precisamente para acompañar esas realidades y ofrecer herramientas de diálogo, apoyo y protección nació hace 25 años la Asociación Egintza, una entidad sin ánimo de lucro centrada principalmente en la infancia y la familia.
Su labor se basa en una idea fundamental: incluso en medio del conflicto y del caos, es posible construir espacios de entendimiento y proteger el bienestar emocional de las personas implicadas. Especialmente el de niños, niñas y adolescentes, que necesitan crecer en entornos seguros, equilibrados y libres de enfrentamientos destructivos.
Al lado de las familias en sus momentos más vulnerables
Por ello, la asociación desarrolla desde hace años programas de mediación familiar y comunitaria, atención psicosocial y acompañamiento a familias en diferentes situaciones de dificultad. Su trabajo abarca desde la intervención en conflictos, la mediación o los programas específicos para menores y familias separadas cono son los Puntos de Encuentro Familiar.
Dentro del ámbito de migración, la asociación desarrolla una labor especializada de atención psicosocial transcultural, ofreciendo apoyo integral a personas y familias migrantes en sus procesos de adaptación, integración y reconstrucción de vínculos en el nuevo contexto social y cultural.
"Uno de los pilares fundamentales de Egintza es la mediación familiar. Frente a dinámicas donde reside el enfrentamiento, la entidad apuesta por el diálogo como herramienta para encontrar acuerdos y reducir el impacto emocional de los conflictos. El objetivo no es únicamente resolver esos desacuerdos puntuales, sino ayudar a las familias a construir nuevas formas de relación basadas en el respeto, la corresponsabilidad y la comunicación. Y es que el conflicto no gestionado enferma, por ello la mediación es una herramienta extraordinaria de prevención de la salud que detiene la escalada del conflicto antes de que genere daños físicos y emocionales", nos cuentan sus responsables.
En los procesos de separación o divorcio, por ejemplo, trabaja para que ambos progenitores puedan tomar decisiones conjuntas pensando siempre en el bienestar de los menores. La asociación, así, promueve que madres y padres mantengan una imagen positiva mutua y favorezcan un entorno emocional estable que permita un adecuado desarrollo psicosocial de los menores.
Especial importancia tienen también los puntos de encuentro familiar, espacios neutrales impulsados y gestionados por la entidad donde progenitores e hijos pueden relacionarse en situaciones complejas. Estos lugares ofrecen seguridad, acompañamiento profesional y tranquilidad a familias que atraviesan momentos delicados, convirtiéndose muchas veces en un puente imprescindible para preservar vínculos afectivos. Precisamente, el de Portugalete, gestionado por Egintza fue pionero en este sentido en Bizkaia en el año 2002.
La asociación desarrolla, además, programas específicos de atención psicológica y psicosocial dirigidos a mujeres que atraviesan diferentes problemáticas, como situaciones de maltrato intrafamiliar, relaciones de dependencia emocional o procesos de duelo tras separaciones y divorcios. Desde Egintza se trabaja no solo para ofrecer apoyo emocional, sino también para favorecer la igualdad entre hombres y mujeres y promover el empoderamiento femenino.
Trabajo por la interculturalidad
Otro de los ámbitos clave de intervención es el acompañamiento a personas migrantes y el trabajo por la convivencia intercultural. Egintza impulsa iniciativas que facilitan la integración social, promoviendo espacios de encuentro, apoyo y participación activa desde una mirada inclusiva y respetuosa con la diversidad cultural.
Así, desarrolla programas de atención psicosocial transcultural y acompañamiento a familias migrantes reagrupadas, ofreciendo orientación y apoyo emocional. A través de estas intervenciones se favorece el fortalecimiento de los vínculos familiares, la gestión de los cambios culturales y la prevención de situaciones de vulnerabilidad o aislamiento social.
Asimismo, Egintza lleva a cabo proyectos de sensibilización y trabajo sobre prejuicios, estereotipos y discursos discriminatorios, fomentando valores inclusivos, la igualdad de oportunidades y el respeto a la diversidad. Estas acciones buscan fortalecer la convivencia comunitaria y contribuir a la construcción de una sociedad más cohesionada, justa y humana.
Más allá de los programas y servicios, la esencia de Egintza está en la cercanía: escuchar sin juzgar, acompañar sin imponer y ayudar a las personas a recuperar herramientas para afrontar situaciones complejas. Porque detrás de cada conflicto o proceso de dificultad existen emociones, miedos y heridas que necesitan tiempo, cuidado y acompañamiento profesional. Todo ello supone una inversión directa en una sociedad más equitativa, solidaria y humana.