Hace cuatro décadas, cuando la salud mental seguía siendo un tema silenciado y rodeado de prejuicios, 17 familias de Bizkaia decidieron unirse para cambiar una realidad que condenaba a muchas personas al aislamiento, la incomprensión y la invisibilidad. De esa necesidad, pero también de la esperanza y el compromiso, nació AVIFES, una entidad sin ánimo de lucro y declarada de utilidad pública que hoy, casi 40 años después, se ha convertido en un referente en el acompañamiento y defensa de las personas con problemas de salud mental y sus familias.

Personas como todos nosotros

Aquellas primeras familias tenían claro que no querían que sus seres queridos quedaran apartados de la sociedad, como si hubiera algo que esconder o de lo que avergonzarse. En un contexto especialmente adverso, AVIFES comenzó su camino afrontando dos grandes desafíos que todavía hoy siguen marcando su labor: reclamar recursos y apoyos dignos para las personas con enfermedad mental y combatir el estigma social asociado a la salud mental.

Con el paso de los años, la asociación ha crecido de forma constante hasta reunir hoy a cerca de 1.500 personas socias y movilizar a alrededor de 7.000 personas vinculadas a su entorno y actividad. Además, atiende de forma estable y directa a más de 700 personas a través de diferentes programas y servicios. Detrás de esa labor hay un equipo formado por unas 70 personas trabajadoras, además de voluntariado y familias que sostienen día a día una red de apoyo fundamental en Bizkaia.

La misión de la entidad es clara: ofrecer apoyos personalizados a lo largo de toda la vida para que las personas con problemas de salud mental puedan desarrollar su proyecto vital con autonomía, calidad de vida e inclusión plena en la comunidad. Para ello, la entidad gestiona entre otros servicios 17 viviendas con apoyo, 7 centros de día, apoyo a la vida independiente o actividades de ocio, y cuenta con un amplio equipo de profesionales especializados, que trabajan desde un modelo de atención cercano, innovador y centrado en las personas.

Pero si algo define a AVIFES es la transformación de la mirada social hacia la salud mental. La asociación ha contribuido durante décadas a pasar de una realidad marcada por la exclusión y la beneficencia a otra en la que las personas con enfermedad mental son reconocidas como ciudadanos y ciudadanas de pleno derecho, con capacidades, sueños y proyectos propios.

Esa manera de entender la salud mental ha permitido también que familias, entornos cercanos y buena parte de la sociedad empiecen a romper estereotipos y falsas creencias que durante años limitaron la vida de miles de personas.

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El premio que el lunes recibirán tiene, precisamente, un fuerte componente simbólico y emocional. Llega en el año de su 40 aniversario y supone un reconocimiento al esfuerzo silencioso de tantas familias que empujaron desde el principio para crear una red de apoyo donde antes solo había soledad e incertidumbre. También visibiliza una idea que la entidad lleva décadas defendiendo: la salud mental no puede entenderse como un problema individual, sino como una responsabilidad colectiva que interpela a toda la sociedad.

Porque acompañar, escuchar, incluir y cuidar también es construir comunidad. Y eso es exactamente lo que AVIFES lleva haciendo desde hace casi cuatro décadas en Bizkaia.