El aterrizaje en el aeropuerto de Bilbao a última hora de ayer puso el punto final al periplo del alumnado y profesorado del JM Barandiaran BHI por Estrasburgo. Una visita de algo menos de 72 horas que ha tenido de todo: momentos donde estar serio y otros en los que se ha podido disfrutar de la ciudad francesa, ya sea por la mañana o por la tarde. “Ha sido una experiencia increíble”, comentan algunos de los jóvenes parlamentarios.

El grupo al completo ha vivido una experiencia que probablemente recuerde por el resto de su vida, ya que no todos los días se forma parte de una sesión parlamentaria en el mismo edificio donde habitualmente se reúnen los máximos dirigentes políticos. Una sesión marcada por la presencia de más de 600 estudiantes de diferentes nacionalidades (Chipre, Francia, Grecia) que se han desplazado a la ciudad francesa, en la que se escuchó el euskera.

El de ayer fue un día que se vivió a la inversa del jueves. En esta ocasión, alumnado y profesorado deshizo a partir del mediodía la ruta realizada en avión y tren hace apenas unas horas. En este sentido, aprovecharon la gélida mañana de Estrasburgo para realizar las últimas compras en los mercados de Navidad o incluso hay quien anduvo treinta minutos para llevarse la bandera del equipo local de fútbol a casa.

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Tras el viaje en tren llegó el momento de esperar al avión. Cualquier cosa para pasar el tiempo servía: encestar un paquete de pañuelos en un vaso de papel, jugar al escondite por el aeropuerto... A diferencia del vuelo de ida, donde se gestó la primera anécdota del viaje, el paso por los escáneres se desarrolló sin problemas y pudieron regresar a La Paloma, donde les estaban esperando familiares.

Con este viaje ponen fin a una ruta de muchas horas de viaje sumando la ida y la vuelta. Eso sí, muchas menos de las que han hecho otros centros escolares que han viajado a Estrasburgo en el marco del viaje con motivo de Euroscola. Pero, la relevancia de esta experiencia no se quedará en el tiempo del trayecto. La convivencia de estas casi 72 horas, prácticamente sin descanso, deja una marca que con el paso de los años recordarán.