Quitados los nervios de participar en una sesión simulada en el Parlamento Europeo en Estrasburgo, donde los estudiantes del JM Barandiaran BHI se pusieron en la piel de los máximos dirigentes europeos, ha llegado el momento del viaje de vuelta a Leioa. Con muchas anécdotas acumuladas, alumnado y profesorado del instituto vizcaino han aprovechado las horas previas al viaje en tren hacia París para una última ruta por Estrasburgo que ha dejado una última estampa en la ciudad francesa.
Después de un paseo en el que todo el grupo ha ido unido, ha llegado el momento del tiempo libre. Una hora y media en la que profesorado y alumnado se ha dividido por la ciudad francesa. Mientras una parte del mismo ha aprovechado para visitar la ciudad, yendo a aquellos lugares en los que ha podido comprar un recuerdo, bien para ellos o para la familia, otra parte ha recorrido Estrasburgo en busca de lugares que no habían podido ver en las horas previas.
Todos ellos han comprado algún recuerdo, desde quienes han recorrido las diferentes calles de la ciudad gala hasta los que se han ido al estadio del Estrasburgo a ver el campo del equipo que juega en la primera división por fuera e inclusos entrar a la tienda. El paseo, treinta minutos en línea recta, no ha sido en vano. Han vuelto al hotel con una colorida bufanda del equipo que venció por 2-1 en su partido europeo del jueves ante el Crystal Palace.
Eso sí, la vuelta no ha sido andando. En esta ocasión se han atrevido a subirse al tranvía. Un laberinto de carriles, sencillo de entender para las personas residentes, pero difícil para las y los turistas. Todos reunidos en el hotel a las 13.00 horas, ha llegado el momento de coger el tren para poner rumbo al aeropuerto de Charles de Gaulle, desde donde partirán unas horas después hacia La Paloma. La llegada al aeropuerto de Bilbao está prevista para las 22.15 horas.
Con este viaje ponen fin a una ruta de muchas horas de viaje sumando la ida y la vuelta. Eso sí, muchas menos de las que han hecho los diferentes centros escolares que han llegado a Estrasburgo desde distintas partes de Europa (Chipre, Francia, Grecia, entre otros). Pero, la relevancia de esta experiencia no se queda en el trayecto. La convivencia de estas casi 72 horas, sin descanso, deja un recuerdo que con el paso de los años recordarán.