Un nuevo Maroan Sannadi (Gasteiz, 1-II-2001) se abre paso en el Athletic. Si dos semanas atrás era Alex Berenguer quien veía la luz al final del túnel al reponerse de una latosa lesión en el pie derecho, dolencia que había mermando su rendimiento desde septiembre, ahora es el delantero gasteiztarra quien celebra con una mentalidad renovada su reincorporación a los entrenamientos grupales cuatro meses después. Fue el 25 de octubre ante el Getafe en San Mamés, décima jornada de LaLiga, cuando el ariete se vistió de corto por última vez antes de pasar por el quirófano el 3 de noviembre. El motivo, una afectación meniscal de larga evolución en su rodilla derecha que le había generado molestias desde el último compromiso liguero del pasado curso.
“Las molestias las tenía desde el último partido de liga contra el Barça. Me sentía bien, pero la rodilla a veces se hinchaba. Decidimos hacer un tratamiento conservador y estaba contento con él, pero al final la rodilla se hinchó más que nunca, no podía seguir y pasamos por quirófano”, reveló Maroan en la matinal de este miércoles en la sala de prensa de Lezama, donde hizo hincapié en lo mucho que ha aprendido durante el largo proceso de recuperación. El rojiblanco reconoce que “cuando llega el día en el que te vas a operar no es fácil aceptarlo, pero cuando hablas con los doctores te dicen que va a ir a mejor y han sido cuatro meses en los que he aprendido mucho. Me han hecho mejor como persona y como futbolista al haber tenido tiempo para pararme y analizar todo lo que hacía dentro y fuera del campo”.
“He conseguido una versión de mí que no conocía”, asegura Maroan, quien hizo una profunda reflexión al indicar que el proceso de rehabilitación “no ha sido difícil, porque esto me ha hecho muy bien. Cuando algo que pensamos que es malo viene y te hace evolucionar, entrenar y buscar esa versión de ti que antes no tenías, no puedes decir que haya sido difícil. Lo afronto como un reto y estoy con mucha confianza”. Para el gasteiztarra, por tanto, no se trata ni mucho menos de una temporada perdida, dado que “mucha gente podría pensar eso, pero cuando una lesión viene y te hace cambiar de esta manera lo cojo como algo más bueno que malo, porque me ha hecho aprender y crecer”.
“Venir en el día a día y encontrarte a estos compañeros en Lezama es un tesoro que no todos los equipos tienen. Les estoy muy agradecido”, confesó asimismo Maroan, quien no ha dejado de pensar durante los cuatro últimos meses en cómo evadirse de la ansiedad que le acompañó en sus primeros meses como león tras incorporarse al equipo en el mercado invernal de la pasada temporada procedente del Barakaldo. Cuestionado al respecto, el punta admite que “lo he pensado cada día de mi lesión. Todos esos momentos, toda esa ansiedad, cómo me colocaba en el campo y todos los contactos con balón. He visto todas mis jugadas de todos los partidos del año pasado en el Barakaldo, he tenido mucho tiempo y tengo muchas ganas de que Maroan vuelva a ser Maroan, sobre todo, en la confianza en mí mismo y en nunca dejar de ser yo”.
Respecto a su aparente pérdida de peso, el delantero sonrió y dejó claro también que “me ha dado tiempo a pulir todo eso y estoy en las mejores condiciones para dar lo mejor de mí”. “No lo sé todavía”, respondió aun así Maroan a la pregunta de cuándo estará preparado para volver a competir, lo cual hará “con el objetivo de dar lo mejor de mí en cada partido”. “No me voy a sentir presionado por la gente, por el miedo a fallar, ni ese tipo de situaciones”, promete el gasteiztarra, que expuso respecto a los plazos de recuperación de su rodilla derecha que “en todo momento hemos tenido tranquilidad por esa parte. Sabía que tenía que pasar un proceso y habíamos hablado de estos plazos, por lo que estaba tranquilo y estoy contento con el trabajo que se ha hecho desde dentro”.
El PLAN DE DIOS
Tras mandar al olvido un comienzo de temporada en el que “tenía que hacer cosas con las que no pusiera en peligro la rodilla y al no ser una persona muy coordinada me limitaba en ciertos momentos, pero si estaba al ochenta, lo daba para dar lo mejor de mí”, Maroan espera con ganas el momento de volver a ayudar a sus compañeros sobre el verde, pues “hemos tenido muchas lesiones, pero el equipo ha dado lo mejor de sí en cada partido. Hemos vivido muchas cosas importantes que podría haber jugado, pero esto estaba escrito. Yo creo en Dios, el plan de Dios es perfecto y no dudo de él”.
En el plano colectivo “el objetivo son los 42 puntos primero y luego ya nos centraremos en otras cosas”, advierte Maroan, convencido de que la falta de gol del equipo “son momentos. A veces se meten más goles y a veces menos, pero ‘Guru’ habéis visto cómo va. Él falta de gol no tiene, así que veremos qué tal terminamos la temporada”.