Histórico olvidado

Beber los vientos del txistu

23.01.2021 | 00:18
Beber los vientos del txistu

Protagonista: Sandalio Tejada.

Gesta: Amante de la cultura vasca desde su infancia y vicepresidente de la Schola Cantorum de Bilbao. Fue uno de los inspiradores de la Asociación de Txistularis y el redactor de sus estatutos. Miembro del Colegio de Procuradores de los tribunales de Bilbao Tras la Guerra Civil se exilió en Venezuela.

UNA partitura escrita para txistu, silbote y dambolin de puño y letra por Víctor de Zubizarreta ha sonado una mil veces en las kalejiras de nuestro pueblo. Se titula A Sandalio Tejada, el protagonista de la historia que hoy ocupa este rincón de los recuerdos.

En 1926, el bilbaino Sandalio Tejada (1893-1971), abogado de profesión y apasionado divulgador de la cultura vasca, recibía lecciones de txistu en Mungia de Eleuterio Lekue, entonces txistulari municipal de dicha localidad. De sus conversaciones, brotó en Tejada la idea de constituir una Asociación de txistularis, con la finalidad principal de editar un boletín con repertorio para el instrumento.

Para poner en marcha su proyecto, Sandalio se puso en contacto con Manolo Landaluce, orduñés y primer txistulari municipal de Bilbao, y con Martín Elola, txistulari municipal de Begoña. Estos dos músicos le proporcionaron una lista de nombres de tamborileros de todo el país, con los que Tejada contactó por carta. De esta forma pusieron en marcha el grupo Los txistularis de la ría de Bilbao y que Sandalio fue el redactor de sus estatutos​. Hay que recordar que en diciembre de 2017 Euskal Herriko Txistulari Elkartea colocó una placa conmemorativa entre los números 2 y 4 de la calle El Perro de Bilbao, en honor a los Txistularis de la ría de Bilbao que impulsaron la creación de la Asociación, y quienes se reunían precisamente en el restaurante-bar El Perro situado justo en ese lugar.

Sandalio fue miembro de Comunión Nacionalista Vasca y dirigió el semanario Kendu (1921-1922) del Ateneo Nacionalista de Bilbao. Estudioso del txistu, instrumento entonces en vías de extinción, fue el secretario-gestor de la Asociación de Txistularis del País Vasco creada en 1926. En 1930, al gestarse la reunificación del nacionalismo vasco, fue nombrado miembro de la comisión interina de Bizkaia en la Asamblea de Bergara en la que se volvieron a agrupar las dos ramas, PNV y Comunión, escindiéndose luego ANV.

Cuentan las crónicas que al sobrevenir la Guerra Civil, fue miembro del Tribunal Popular de Euskadi e iba a ser nombrado secretario de la Audiencia al exiliarse. Fue cónsul de España en Santiago de Cuba en 1938. Luego se exilió en Venezuela. Recordemos que a partir del retablo expuesto en el Museo de Caracas en diciembre de 1953 que muestra a un ángel txistulari, Sandalio Tejada se interesó por los lugares donde pueden verse esculturas con este mismo motivo, una pasión que le acompañó el resto de su vida. Su amor por la cultura vasca le acompañó hasta su fallecimiento en 1971.

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