Discovery Channel repasa el papel del cronómetro en los Juegos Olímpicos desde 1932

Una fracción de segundo en nuestra vida diaria casi no tiene sentido, pero para los atletas de esta cita puede significar una gran victoria que pasará a la historia

07.08.2021 | 00:15
Los Ángeles 1932 marca la diferencia: se estrenaron los podios, se reforzó la presencia de jueces y se profesionalizó la medición de las pruebas.

En muchas disciplinas deportivas es el elemento clave que separa el éxito del fracaso. Coincidiendo con la recta final de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, hoy a las 20.10 horas Discovery Channel estrena Cronometrando los Juegos Olímpicos, un documental que narra la historia del objeto más importante de este gran evento deportivo: el cronómetro. El intento de estandarizar el método de cronometraje ocurrió en los Juegos Olímpicos de 1932 en Los Ángeles con la marca suiza Omega, que ha medido el tiempo de los atletas en 26 Olimpiadas. Solo hay dos excepciones: en Tokio 1964 fue Seiko la encargada y en Atenas 2004, Swatch. Hasta entonces, el tiempo no se medía con máquinas digitales, sino con jueces que tenían relojes en la mano. El Comité Olímpico Internacional decidió entonces que los jueces debían tener el mismo modelo de cronómetro para medir el tiempo de la misma manera.

Cronometrando los Juegos Olímpicos es un nuevo documental original de Discovery que ofrece una mirada en profundidad a la historia y a la importancia del cronometraje en el mayor evento deportivo del mundo y que explora los avances tecnológicos que aseguran resultados precisos y justos. Los límites del ser humano han variado, nos hemos vuelto más fuertes, más rápidos y más ágiles. En 1932, Eddie Tolan batió un récord mundial de 10,3 segundos en atletismo y en 2008 Usain Bolt superó este resultado con 9,58 segundos. Estos dos eventos se produjeron con ochenta años de diferencia, ocho décadas en las que el deporte ha atravesado cambios inimaginables. Este documental muestra cómo el avance de la tecnología ha permitido limitar el papel del azar en los resultados que en años anteriores aparecían en las pistas y escenarios de los juegos.

precisión 

Dentro del cronómetro hay un movimiento preciso que funciona a 36.000 latidos por hora, por lo que es capaz de contar el tiempo con una precisión de 110 segundos. Ya que esto no era una garantía absoluta, los jueces debían poner en práctica su vista de águila y grandes reflejos. En 1936 en los Juegos de Berlín, el dispositivo electrónico más innovador del momento se encargó de marcar los tiempos. Se trataba de una pistola de salida que estaba conectada a una caja que contenía varios cronómetros. El juez, al disparar el pistoletazo para iniciar la carrera, activaba el mecanismo que ponía en marcha todos los cronómetros a la vez. Esto ayudó a resolver el problema de cronometrar el inicio de la carrera, pero no era determinante para quien cruzara la línea de meta primero.

Por eso los estadios olímpicos ahora están llenos de tecnología moderna. Incluso el más mínimo movimiento no se escapa de la atención de los espectadores. Los dispositivos y las computadoras cuentan, miden y ven todo lo que está más allá de la percepción humana. Con esta innovadora tecnología y la evolución digital estamos al punto de lo invisible; de hecho, el control del tiempo hace que las cosas invisibles sean visibles para todos los humanos por igual.

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