Beber un vaso de leche en el desayuno ha sido durante décadas una costumbre casi intocable. Sin embargo, en los últimos años el hábito ha quedado en entredicho. ¿Es realmente bueno seguir tomando leche cuando ya no somos niños? La ciencia no se pone del todo de acuerdo y, mientras algunos estudios la respaldan como parte de una dieta equilibrada, otros advierten de posibles riesgos si se consume en exceso.

A este debate se han sumado voces famosas, como la del entrenador del PSG, Luis Enrique, que llegó a calificar la leche como “matarratas”. "¿Desde cuándo un animal, después de destetarse, toma leche?" dijo el entrenador asturiano.

La evidencia a favor

Lo primero que conviene tener claro es que la leche no es un alimento imprescindible para los adultos, pero tampoco un veneno. Numerosos estudios de gran alcance, como la investigación internacional PURE, han observado que quienes consumen lácteos con regularidad no solo no tienen más problemas de salud, sino que incluso podrían tener un menor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

En la misma línea, instituciones como el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer han concluido que los lácteos probablemente ayudan a proteger frente al cáncer colorrectal, uno de los más comunes en países occidentales. Además, la leche aporta calcio, proteínas de calidad y vitaminas que pueden ser difíciles de obtener en suficiente cantidad si se prescinde de ella por completo.

Las voces críticas

No todo son buenas noticias. También hay estudios que han encendido las alarmas. Una investigación realizada en Suecia y publicada en la revista BMJ encontró que las mujeres que bebían grandes cantidades de leche tenían un mayor riesgo de sufrir fracturas y de morir antes que aquellas con un consumo más bajo. Los autores llegaron a sugerir que ciertos compuestos de la lactosa podrían favorecer procesos inflamatorios en el organismo.

Además, la evidencia sobre cáncer de próstata apunta a una posible relación entre un consumo elevado de leche y un mayor riesgo de desarrollar este tumor, aunque los resultados no son concluyentes. Por eso muchos expertos recomiendan moderación, sin convertir la leche en un alimento prohibido, pero tampoco en uno obligatorio.

Ni blanco ni negro

Un aspecto importante es la tolerancia a la lactosa. A nivel mundial, la mayoría de la población tiene dificultades para digerir este azúcar presente en la leche, lo que provoca molestias como gases, dolor abdominal o diarrea. En Europa del norte y parte de nuestro entorno esa tolerancia es más alta, pero aun así muchas personas sufren problemas digestivos.

Para quienes no la digieren bien, las opciones sin lactosa o los lácteos fermentados como el yogur suelen ser alternativas mejores. Como explican muchos nutricionistas, “la leche no es mala, lo que es malo es tomar algo que tu cuerpo no puede digerir bien”.

Esto es lo que le pasa a tu cuerpo si tomar leche todos los días Freepik

Frente a estas posturas extremas, la mayor parte de las guías nutricionales mantienen la leche y los lácteos dentro de una dieta saludable, siempre que se ajusten las cantidades a las necesidades individuales y a la tolerancia de cada persona, ya que la leche en la edad adulta no es ni imprescindible ni dañina por sí misma.

Puede formar parte de una alimentación sana, sobre todo en forma de yogures y quesos, y en personas que la digieren bien. Y quienes prefieren evitarla tienen alternativas suficientes para cubrir el calcio y las proteínas, desde bebidas vegetales enriquecidas hasta verduras de hoja verde, legumbres o frutos secos.

El debate en la cultura popular

El debate no se queda solo en la ciencia. Desde el mundo del deporte y el espectáculo, cada vez más figuras públicas han mostrado su rechazo. Luis Enrique, con su famosa frase, provocó un terremoto mediático que obligó a nutricionistas a matizar sus palabras.

Te puede interesar:

El piloto Lewis Hamilton. Efe

El jugador de la NFL Tom Brady excluyó los lácteos de su dieta alegando que le ayudaba a mantenerse en forma. Joaquin Phoenix los criticó desde un punto de vista ético en su discurso en los Oscar, mientras que el piloto Lewis Hamilton los relaciona con el impacto ambiental y promueve un estilo de vida vegano.