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Erredakziotik

Olga Sáez

Jefa de contenidos de Lurraldea

Estamos en la luna

El regreso a la Luna con la misión Artemis II despierta una mezcla de admiración y desconcierto difícil de ignorar. Resulta inevitable sentirse fascinado ante un logro tecnológico que vuelve a empujar los límites de lo humano: cuatro astronautas recorrerán más de un millón de kilómetros en apenas diez días, retomando un viaje que durante décadas pareció cerrado. Hay algo profundamente inspirador en comprobar que, más de medio siglo después, seguimos mirando hacia arriba con la misma ambición intacta.

Pero también surge una pregunta incómoda: ¿qué buscamos realmente ahí fuera? Mientras en la Tierra persisten problemas urgentes —desigualdad, crisis climática o conflictos—, invertir enormes recursos en explorar la Luna puede parecer un lujo casi romántico. Y es que la Luna, más allá de su valor científico, ha sido siempre un símbolo, un refugio poético que pertenece tanto a la ciencia como a la imaginación colectiva.

Como curiosidad relevante, esta misión marca un hito importante: por primera vez, una mujer formará parte de una tripulación que viaje alrededor de la Luna, un avance que refleja cambios necesarios en la exploración espacial.

El cohete SLS y la nave Orión representan un salto técnico impresionante, pero también una visión que puede parecer lejana a lo cotidiano. Quizá explorar otros mundos no sea una evasión, sino una forma de comprender mejor el nuestro y replantearnos nuestro lugar en él. Además todo estamos de vez en cuando en la luna para abstraernos de la tierra.