No soy de cocinar, y lo poco que sé del tema lo es por mi empeño en saber alimentarme por mí mismo en caso de necesidad, sin echar mano de menús del día o prefabricados. No obstante, de cuando en vez cocino para mí y mis amigos alguno de los pocos platos que sé: salchichas, lentejas, patatas con chorizo, lomo con setas y algún otro. En general no enredo entre pucheros porque me lo pidan sino porque me apetece relajarme y obviar conflictos por livianos que sean ya que, a esta edad que arrastro y al nivel de actividades al que me dedico, pocos problemas me obligan a buscar momentos de alivio intelectual o emocional, pero siempre gusta cambiar hacia alguna actividad manual para olvidar dificultades, por sencillas que sean.

No sé por qué, pero escuchando estos días la diatriba de Andueza con el PNV sobre posicionamientos políticos al respecto del euskera y su utilización por futuros funcionarios vascos, tengo para mí que el jefe del PSE utiliza el debate para evadirse de su realidad, como yo la elaboración de unas lentejas, por cierto, más compleja que cocer legumbres.

Al Sr. Andueza no le importa lucir sus anduezismos por mucho que provoquen tensiones sociales y políticas siempre que le alejen de sus verdaderos conflictos. Las dudas ante elecciones en diferentes ámbitos e intentar amachamartillar su posición al frente del partido son los asuntos que de verdad le preocupan, pero huye de ellos trasladando a la sociedad, que aprobó un estatuto que dice que somos una comunidad bilingüe, un conflicto que solo busca crispar y desviar el foco.

El anduezismo es cocinar unas lentejas aderezadas con gran cantidad de chili picante para que los comensales, en vez de hablar del cocinero y sus actitudes culinarias, debatan sobre quién aguanta mejor el condimento.