Las otras ‘batallas’ de Matxitxako
Durante la II Guerra Mundial, la costa vasca fue punto estratégico para el transporte de suministros, pero también de minerales con fines bélicos. Y en esa encrucijada de rutas, submarinos aliados surcaron el Cantábrico atacando en varias ocasiones a buques de guerra alemanes.
Una vez terminada la Guerra Civil española con la victoria de los sublevados liderados por Franco e iniciada la II Guerra Mundial (1939-1945), el mar Cantábrico, y con ello nuestra costa, fue un ir y venir de buques británicos, alemanes y estadounidenses, principalmente. Los buques de guerra alemanes atracaban en nuestros puertos buscando refugio y apoyo logístico, por lo que la presencia de la Kriegsmarine o marina de guerra alemana era una realidad constante. A ello, se sumaba el tráfico de los cargueros tanto alemanes como españoles, llevando suministros a la Francia ocupada desde España, a pesar de la neutralidad proclamada por Franco.
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Aunque no existían grandes bases navales alemanas permanentes en la costa vasca –la más cercana estaba en Burdeos– se utilizaron puertos como el de Baiona o Donibane Lohizune, siendo la capital labortana un punto importante para la llegada marítima de suministros desde este lado de la muga. El litoral vasco pronto se convirtió en un escenario de operaciones logísticas, espionaje y también de combates navales directos, como podremos ver. La marina alemana mantenía una oficina operativa en Bilbao encargada de organizar el tráfico marítimo y suministrar desde Bizkaia a las tropas alemanas en la Francia ocupada. Frente a ello, los británicos también contaban con agentes del Servicio Secreto de Inteligencia, más conocidos como MI6, y los estadounidenses con la Oficina de Servicios Estratégicos, uno de los antecesores de la actual Agencia Central de Inteligencia. Ambos servicios contaron con la ayuda del Servicio Vasco de Información y Propaganda.
Bizkaia era fundamental para el esfuerzo bélico alemán por dos razones: por un lado, el mineral de hierro, esencial para la industria armamentística; y, por otro, su valor como espacio de vigilancia o espionaje en Bilbao, Donostia y la práctica totalidad de las localidades costeras de la Euskadi continental, donde era muy común ver a marinos y oficiales alemanes, así como a civiles que ejercían labores de inteligencia para estos.
Aparte de la conocida Batalla de Matxitxako –el enfrentamiento naval ocurrido frente a las costas de Bermeo el 5 de marzo de 1937 entre la Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi (Euzko Itsas Gudarostea) y el crucero Canarias, perteneciente a la marina franquista– hubo otros episodios no tan conocidos. Hablaremos sobre dos de ellos.
España, pese a que algunos la consideran neutral durante la II Guerra Mundial, no lo fue. Apoyó claramente a Italia y a Alemania, por lo que España fue, de ser algo, “no beligerante”, pero para nada neutral. Incluso la no beligerancia también puede quedar en entredicho por el envío de tropas (cerca de 50.000 hombres) al frente ruso. El envío de la División Azul, pese a no ser un envío digamos oficial por parte del Gobierno franquista, ya que se les consideraba voluntarios, contaba con mandos militares españoles, entre ellos varios generales, y todos ellos lucharon con uniforme y equipo alemán encuadrados como la 250ª División de Infantería de la Wehrmacht o ejército regular alemán. La España de Franco también envió toneladas de wolframio y hierro hacia Alemania y territorios ocupados por estos para la fabricación de armas, entre otras ayudas.
Frente a Matxitxako
El 19 de febrero de 1943 tuvo lugar un combate frente a la costa de Matxitxako. Sus protagonistas fueron el submarino estadounidense USS Blackfish y los patrulleros alemanes de la Kriegsmarine, V-408 Hantelbank y V-404 Vaden, antiguos pesqueros reconvertidos e integrados en las Vorpostenflotillen o barcos patrulleros de avanzada. Estas unidades auxiliares, armadas y destinadas a tareas de escolta, patrulla y dragado de minas, principalmente, formaban parte de la 4ª Flotilla de Puestos Avanzados, con base en Burdeos y Baiona, fundamentalmente, hasta que fuera disuelta en 1944. El USS Blackfish, fue botado en 1942 y estuvo en servicio hasta 1946; reconvertido posteriormente en buque escuela, sería desguazado en 1959. El 1 de febrero de 1943 fue enviado a patrullar el Golfo de Bizkaia desde la localidad de Rosneath en Escocia, acompañado de otros buques de los que se separó al día siguiente.
Durante las semanas posteriores, mientras patrullaba en la zona asignada, se encontró diariamente con un flujo constante de pesqueros y buques mercantes españoles. En varias ocasiones recibió aviso del paso de buques franceses que se dirigían desde Bilbao a Burdeos. No pudo enfrentarse a ninguno de ellos debido a que estos buques intentaban navegar en días con baja visibilidad y condiciones meteorológicas adversas para evitar ser localizados. A las 10.50 del 18 de febrero de 1943, el Blackfish se topó con aproximadamente 30 pequeñas embarcaciones pesqueras que se dirigían hacia Bermeo, sospechando haber sido descubierto. Es muy posible que este avistamiento precipitara lo que sucedería al día siguiente.
A las 17.40 del 19 de febrero de 1943, el Blackfish avistó dos embarcaciones que parecían ser grandes arrastreros de pesca que navegaban en formación sin pabellón español. El comandante del Blackfish ordenó a la tripulación que se pusiera en alerta máxima en sus puestos de combate e inició una aproximación para llevar a cabo un ataque. A pesar de que los dos buques alemanes intentaban pasar inadvertidos entre el resto de embarcaciones de pesca que faenaban en la zona, finalmente a las 17.49, el Blackfish divisó lo que claramente era el pabellón alemán e identificó a ambos barcos los cuales eran buques arrastreros reconvertidos, con cañones montados a proa y popa que los alemanes utilizaban para reabastecer y respaldar a sus submarinos como lo que eran, barcos de guerra.
El Blackfish lanzaría dos torpedos desde sus tubos de proa contra el barco que iba en cabeza y otros dos contra el segundo. La segunda embarcación, la patrullera camuflada V-408 Haltenbank, de 445 toneladas, sufrió un impacto fatal que la llevó al fondo del mar, siendo el submarino inmediatamente atacado con cargas de profundidad por parte del otro navío. Hubo 34 supervivientes quienes principalmente fueron evacuados hacia Santander. Mientras el submarino se sumergía, explotaron cinco bombas y cuatro cargas de profundidad, de las doce que lanzó el V-404 Vaden, una de ellas detonó muy cerca del sumergible sacudiéndolo considerablemente. La explosión, de hecho, dañó parte del marco de la puerta de la torre de mando, causando una pequeña inundación. El Blackfish en fuga tras realizar el ataque se sumergió hasta el fondo marino, a unos 112 metros de profundidad, y permaneció en completo silencio durante una hora hasta que vieron que el peligro se alejaba y así poder alejarse de la zona.
Wolframio
En la madrugada del 20 de febrero de 1943, el submarino recibió órdenes de regresar de su patrulla. Navegando a toda velocidad llegó sano y salvo al puerto de Falmouth, en Inglaterra el 22 de febrero de 1943. Además de la acción llevada a cabo el 19 de febrero, el submarino Blackfish pudo observar que, aunque los buques de carga enarbolaban banderas españolas y navegaban muy cerca de la costa, era prácticamente más que segura la presencia de navíos alemanes entre ellos, y que no todos se dirigirían a puertos de Gipuzkoa, sino a algún que otro puerto francés, llevando cargamento, posiblemente wolframio procedente de las minas de Galicia y de León, el cual se utilizaba fundamentalmente a nivel militar para reforzar los blindajes y también para fabricar las puntas perforantes de las granadas antitanque, y también hierro de la zona minera de Bizkaia.
Un segundo episodio, más que una batalla, fue el hundimiento del carguero alemán Hochheimer, de 1.672 toneladas, de construcción británica y requisado por los alemanes tras la ocupación de Francia. A las 00.24 del 21 de mayo de 1944, mientras transportaba mineral de hierro desde Bilbao hacia Baiona, fue torpedeado por el submarino británico HMS Sceptre, al mando del entonces teniente –y posterior vicealmirante– Sir Ian Stewart McIntosh. De sus 32 tripulantes, solo siete sobrevivieron.
El carguero Hochheimer iba escoltado por dos patrulleras alemanas, la V-402 y la V-405, pertenecientes también como a la anteriormente hundida por el submarino estadounidense V-408, a la 4ª Flotilla de Puestos Avanzados de la Vorpostenflotillen.
De los treinta y dos tripulantes del buque hubo tan solo siete supervivientes. Tras este hundimiento, también envió al fondo del mar a otro carguero de bandera alemana el SS Baldur, en el cargadero de Saltacaballo, situado en Mioño (Cantabria), mientras cargaba mineral de hierro proveniente de las minas de Setares. Murieron varios miembros de su tripulación. Este hundimiento parece que fue gracias al aviso del diplomático de origen inglés y nacido en Getxo, Arthur Patrick Dyer, quien trabajaba para el MI6 siendo jefe de los servicios secretos británicos en Bilbao durante la Segunda Guerra Mundial.
El HMS Sceptre, tras una destacada hoja de servicios, fue parcialmente desmantelado y totalmente desarmado poco antes de finalizar la guerra, sirviendo posteriormente como buque de entrenamiento hasta el momento de su desguace definitivo a finales de 1949.
Estas son las otras batallas de Matxitxako, no tan conocidas como las de 1937, pero que también forman parte de la historia en esta zona de la costa de Bizkaia.
El autor: Aitor Goitia Kortazar
Funcionario de Osakidetza y del GUFE / IFAS. Miembro de la Asociación Filatélica y Numismática Gipuzkoana, de Afinet y de Philatea.