Galatasaray 1

Atlético de Madrid 1

GALATASARAY: Ugurcan Cakir; Sallai, Davinson Sánchez, Abdulkerim Bardacki, Eren Elmali; Torreira (Min. 88, Gundogan), Lemina; Sané, Yunus Akgun (Min. 65, Gabriel Sara) y Baris Alper Yilmaz (Min. 80, Jakobs); y Osimhen.

ATLÉTICO DE MADRID: Oblak; Llorente, Pubill, Hancko, Ruggeri; Giuliano, Barrios (Min. 55, Le Normand), Koke (Min. 55, Johnny Cardoso), Almada (Min. 46, Baena); Julián Alvarez y Sorloth.

Goles: 0-1: Min. 4; Giuliano. 1-1: Min. 20; Llorente, en propia puerta.

Árbitro: Istvan Kovacs (Rumanía). Amonestó con tarjeta amarilla a los locales Osimhen, Sallai y Lemina; y a los visitantes Pubill, Almada, Barrios y Giuliano.

Incidencias: Alrededor de 54.000 espectadores en el estadio Ali Sami Yen.

Aunque Diego Simeone aseguró que el único camino hacia el top-8 de la Liga de Campeones eran dos victorias, el Atlético de Madrid se quedó en un empate contra el Galatasaray, con los ocho primeros puestos aún en disputa, pero en el aire, tras un punto cuyo valor lo determinará el desenlace de la última jornada. Ya clasificado antes del inicio del encuentro, es la única cuestión pendiente en esta fase de la Champions para el conjunto rojiblanco, que insistió hasta el final, sobre todo al final, en una ofensiva que no le alcanzó para ganar un partido de vaivenes, con mejores momentos suyos que del rival, con la primera ventaja del Atlético nivelada por un gol en propia puerta de Marcos Llorente, con los dos tantos en apenas 20 minutos, y con el riesgo de perder en los últimos instantes, cuando Oblak y Llorente evitaron el 2-1.

Te puede interesar:

En un estadio tan volcánico y abarrotado, cuyo ruidoso ambiente es parte inherente del Ali Sami Yen, y contra un adversario tan animoso, intenso, con tanto en juego (aún debía ganar para acercarse a la clasificación, mientras que el Atlético ya inició el duelo con una plaza garantizada entre los 24 primeros), no hay mejor manera de empezar con un golpe rápido y certero. Eso fue el gol del Atlético. En tres minutos y 41 segundos. En una acción que había perdido apariencia bajo la protección de espaldas de Sorloth, todo se desencadenó al primer toque después, desde la llegada y la conexión de Thiago Almada, el centro perfecto por la izquierda de Ruggeri, por encima de cada defensor, y el cabezazo en el segundo palo de Giuliano Simeone.

Un potente centro de Sallai fue un jeroglífico sin resolución para Llorente, que lamentó el despeje contra su portería, el gol del empate, un cuarto de hora después de que se adelantara el conjunto colchonero. Ya no se movió más el marcador.