La formación de profesionales cualificados se ha convertido en uno de los grandes retos de Euskadi en un contexto marcado por la transformación tecnológica, la digitalización y la irrupción de la inteligencia artificial. En este nuevo escenario, la Formación Profesional vasca reivindica su papel como motor estratégico para preparar a las nuevas generaciones y responder a las necesidades reales de las empresas.
Esa fue una de las principales conclusiones de la jornada organizada por DEIA en el Palacio Euskalduna, donde representantes institucionales, expertos en recursos humanos y responsables de centros educativos coincidieron en que el futuro del empleo pasa por combinar competencias técnicas con capacidades humanas como la adaptación, el pensamiento crítico o el aprendizaje continuo.
Inge Gorostiaga: Directora general de Transformación Digital y Aprendizajes Avanzados del Gobierno Vasco
“La industria del futuro necesita más mujeres y más pensamiento crítico”
La transformación del mercado laboral exige cada vez perfiles más versátiles, flexibles y preparados para adaptarse a entornos cambiantes. Esa fue una de las principales ideas defendidas por Inge Gorostiaga durante el encuentro “Talento con propósito”, organizado ayer por DEIA, en el que se abordaron algunos de los grandes desafíos que afrontan actualmente las empresas, la formación y la sociedad.
Gorostiaga puso el foco en cómo las organizaciones demandan hoy profesionales que, además de contar con capacidades técnicas, sepan desenvolverse en escenarios de cambio permanente.
En ese contexto, destacó especialmente la importancia de desarrollar perfiles con competencias digitales y tecnológicas, cada vez más necesarias en todos los sectores. Sin embargo, insistió en que el verdadero valor diferencial no reside únicamente en el conocimiento técnico, sino en la capacidad de las personas para interpretar, analizar y utilizar esas herramientas con criterio.
Precisamente por ello, una parte importante de su intervención giró en torno al impacto de la inteligencia artificial. Gorostiaga defendió que la IA no viene a sustituir a las personas y subrayó que el gran desafío actual no es tecnológico, sino humano. “Las personas están en el centro de todo”, vino a señalar, recordando que son precisamente los profesionales quienes aportan pensamiento crítico, creatividad y capacidad de decisión a esas herramientas.
Otro de los retos destacados durante el encuentro fue la necesidad de avanzar en igualdad de género, especialmente en ámbitos industriales y tecnológicos donde todavía existe una menor presencia femenina. Gorostiaga defendió la importancia de romper estereotipos y fomentar vocaciones entre las jóvenes desde edades tempranas para lograr entornos laborales más diversos y equilibrados. En este sentido, señaló que la transformación industrial y digital no puede construirse dejando fuera parte del talento disponible.
Por último subrayó la importancia de acompañar a jóvenes y familias desde etapas tempranas para ayudarles a conocer las diferentes opciones formativas y laborales existentes. Contar con información cercana y realista sobre las oportunidades profesionales resulta fundamental para tomar decisiones con mayor seguridad y derribar prejuicios todavía existentes.
Javier Vicente: Chief People Officer de Ayesa Digital
“Salir fuera al extranjero para crecer y volver de nuevo a casa para aportar valor”
La formación ya no termina cuando se obtiene un título o se finalizan unos estudios. Esa fue una de las principales ideas defendidas por Javier Vicente, de Ayesa Digital, durante el encuentro celebrado ayer en el Palacio Euskalduna, centrado en el talento, la transformación tecnológica y los desafíos del futuro laboral. En un contexto marcado por la digitalización y la irrupción de la inteligencia artificial, este profesional insistió en la necesidad de mantener una actitud constante de aprendizaje y adaptación.
“El mercado laboral evoluciona a gran velocidad y obliga a las personas a actualizar conocimientos, adquirir nuevas competencias y desarrollar una mentalidad flexible capaz de responder a escenarios cada vez más cambiantes”, matizó.
Durante su intervención, subrayó también que la formación no puede entenderse únicamente como algo vinculado al ámbito académico. Aprender, explicó, también implica observar, escuchar y compartir experiencias con otras personas dentro de los equipos de trabajo.
“El conocimiento se construye igualmente en el día a día, apoyándose en compañeros y compañeras, intercambiando ideas y aprendiendo de quienes aportan diferentes perspectivas y experiencias”, dijo en la mesa redonda de este encuentro.
La capacidad de evolucionar profesionalmente resulta especialmente importante en un momento en el que la inteligencia artificial está transformando numerosos procesos dentro de las empresas.
Sin embargo, Javier Vicente quiso dejar claro que, por ahora, la IA no es nada sin las personas. La tecnología puede agilizar tareas, automatizar procesos o facilitar el acceso a la información, pero sigue siendo imprescindible el criterio humano para interpretar, decidir y aportar valor. En ese sentido, defendió que el verdadero reto no consiste solo en dominar nuevas herramientas tecnológicas, sino en desarrollar capacidades humanas como el pensamiento crítico, la adaptación o la colaboración.
Por último, otro de los aspectos que destacó fue la importancia de abrirse al exterior y adquirir experiencias internacionales. Así, valoró positivamente que los jóvenes puedan salir fuera, conocer otros entornos profesionales y enriquecerse con nuevas formas de trabajar y entender el mundo.
José Luis Zayas: director Zona Norte de Michael Page
“Empresas y profesionales: el reto de conectar las necesidades y expectativas”
La dificultad para encontrar determinados perfiles profesionales no responde únicamente a una falta de talento, sino a una creciente desalineación entre las necesidades de las empresas y las capacidades disponibles en el mercado laboral. Esa fue una de las principales reflexiones compartidas por José Luis Zayas durante el encuentro organizado ayer por DEIA, donde el talento y los retos del empleo centraron buena parte del interesante debate que reunión a un público numeroso.
“Tenemos empresas con necesidades críticas sin cubrir y, al mismo tiempo, personas con perfiles que no encajan o que no se valoran. Eso no es escasez, es desalineación y falta de flexibilidad”, explicó José Luis Zayas. A su juicio, el problema actual no es que el mercado laboral esté roto, sino que funciona a velocidades diferentes. “Estamos intentando encajar perfiles del pasado en necesidades del futuro”, resumió durante el encuentro que tuvo lugar en el Palacio Euskalduna.
En su turno de palabra, este profesional señaló que las empresas demandan cada vez perfiles más completos, capaces de combinar conocimientos técnicos con habilidades vinculadas a la adaptación, el aprendizaje continuo o el pensamiento crítico.
En ese contexto, defendió que la conversación sobre inteligencia artificial se está enfocando demasiado desde una perspectiva tecnológica y demasiado poco desde las personas. Por ello, insistió en que el verdadero reto no consiste únicamente en implementar tecnología dentro de las organizaciones, sino en preparar a las personas para convivir con ella. Las empresas, explicó, no buscan necesariamente menos trabajadores, sino perfiles diferentes y más adaptables a entornos de cambio constante.
José Luis Zayas concluyó en esta mesa de debate ante el resto de ponentes defendiendo la necesidad de conectar mejor empresa, educación y realidad laboral para responder a los desafíos del futuro. “El reto no es formar más, es formar mejor alineado con lo que el mercado demanda hoy y, sobre todo, mañana”, subrayó, reclamando además políticas que ayuden a hacer más atractivo el territorio y favorezcan la fidelización del talento.
Eugenio Díez: director de Politeknika Txorierri
“Prestigio, empleabilidad y especialización: este es el valor que hoy en día aporta la FP”
La Formación Profesional ha dejado de ser vista como una alternativa secundaria para convertirse en una opción formativa de primer nivel. Ese fue uno de los principales mensajes trasladados por Eugenio Díez durante el encuentro celebrado en torno al talento y los retos del mercado laboral, donde reivindicó el papel estratégico que desempeña actualmente la FP en Euskadi.
Díez destacó cómo la percepción social de la Formación Profesional ha cambiado de manera significativa en los últimos años. Hoy, explicó, cuenta con un reconocimiento creciente tanto por parte de las familias como de las empresas y de la sociedad en general, gracias a su capacidad para conectar la formación con las necesidades reales del mercado laboral.
En un escenario de evolución tecnológica, digitalización y aparición de nuevos perfiles profesionales, subrayó que la FP vasca ha sabido evolucionar y adaptarse a los cambios. “Euskadi dispone actualmente de una oferta amplia, flexible y en constante crecimiento, preparada para responder a perfiles muy diversos y a las nuevas demandas del entorno productivo”, apuntaba en este sentido.
La capacidad de adaptación es precisamente una de las grandes fortalezas del modelo vasco de Formación Profesional. La estrecha colaboración con las empresas permite actualizar contenidos, incorporar nuevas competencias y formar profesionales alineados con los sectores que más empleo generan y más talento necesitan.
Durante su intervención, Eugenio Díez incidió también en que la FP ofrece hoy salidas reales y de gran valor. No solo en términos de empleabilidad, donde los índices de inserción laboral siguen siendo elevados, sino también como vía de especialización y desarrollo profesional. Además, recordó que la Formación Profesional permite continuar itinerarios formativos y acceder posteriormente a estudios universitarios, rompiendo así antiguos prejuicios sobre sus límites académicos.
Como punto final defendió que la FP representa actualmente una apuesta de futuro tanto para los jóvenes como para aquellas personas que desean reorientar su carrera profesional o seguir formándose a lo largo de la vida.
Hostaizka Sanz: Directora de Estrategia de Maristak Durango
“La IA no sustituye el talento humano: lo hace más necesario y lo complementa”
El cambio tecnológico y social que atraviesa actualmente la sociedad está modificando profundamente las necesidades del mercado laboral y también la manera de entender la formación para el presente, pero sobre todo para el futuro. La digitalización, la automatización y la robotización avanzan a gran velocidad, mientras los cambios sociales y demográficos obligan a adaptar los modelos educativos y empresariales a una nueva realidad.
En este contexto, los sectores estratégicos demandan perfiles cada vez más cualificados, pero sobre todo más competentes. “El conocimiento evoluciona a una velocidad sin precedentes y lo aprendido pierde valor en menos tiempo que antes. Acceder a la información es cada vez más fácil, pero lo realmente diferencial es saber interpretarla, utilizarla y aplicarla con criterio”, defendía ayer Hostaizka Sainz.
Por ello, las competencias que tradicionalmente se consideraban “blandas” han adquirido hoy un carácter claramente estratégico. La capacidad de adaptación, el pensamiento crítico, la comunicación, el trabajo en equipo o la toma de decisiones se han convertido en habilidades esenciales para desenvolverse en entornos de cambio permanente.
En lo que se refiere a la irrupción de la inteligencia artificial, esta está acelerando todavía más este proceso. “La transformación tecnológica siempre ha existido, pero ahora la evolución ya no es lineal, sino exponencial. La IA multiplica el acceso al conocimiento y automatiza tareas, pero al mismo tiempo aumenta la necesidad de personas capaces de analizar, contextualizar y decidir”, detallaba.
Ante esta realidad, desde Maristak Durango, como ella misma nos recordaba en este interesante espacio de reflexión, defienden un modelo que conecta aprendizaje, empresa y retos reales. La idea es clara: el talento no se construye de manera aislada, sino en entornos colaborativos, exigentes y conectados con la realidad productiva.
Para lograrlo, Maristak Durango mantiene una “antena” permanente hacia el entorno empresarial de Euskadi. Escuchar a las empresas, analizar tendencias y detectar necesidades emergentes permite ajustar la formación y explorar nuevas especializaciones alineadas con la realidad del tejido productivo.