El mercado laboral se encuentra en un momento de profunda transformación marcada por factores tecnológicos, sociales y económicos que están redefiniendo tanto las prioridades de los profesionales como las estrategias de las empresas tanto en el presente como a futuro sobre todo. Con este escenario sobre la mesa, conceptos como el talento con propósito, la fuga de capital humano, la hiperflexibilidad laboral o el impacto de la inteligencia artificial han pasado de ser tendencias emergentes a convertirse en ejes estructurales de un debate abierto.
Uno de los interrogantes más recurrentes en este sentido es si el llamado “talento con propósito” responde a una moda pasajera o a un cambio de fondo. Estudios recientes apuntan a que las nuevas generaciones, especialmente los millennials y la generación Z, valoran cada vez más aspectos como el impacto social, la sostenibilidad o la cultura corporativa.
Según datos de consultoras internacionales, más del 60% de los jóvenes profesionales afirma que preferiría trabajar en empresas alineadas con sus valores. Sin embargo, esta tendencia convive con una realidad económica compleja: el incremento del coste de vida y la precariedad en ciertos sectores siguen situando el salario como un factor determinante.
En la práctica, el equilibrio entre propósito y remuneración continúa siendo una negociación constante, tal y como se pondrá de manifiesto en el encuentro que DEIA ha organizado para el próximo 13 de mayo en el Palacio Euskalduna bajo el lema de “Talento con propósito: el motor de nuestro territorio”.
Una jornada de lo más interesante que contará con una apertura institucional a cargo de Jon Labaka, viceconsejero de Formación Profesional del Gobierno Vasco. Posteriormente, tendrá lugar una mesa redonda en la que participarán Inge Gorostiaga Luzarraga, directora general de Transformación Digital y Aprendizajes Avanzados del Gobierno Vasco; Ángel Javier Vicente, Chief People Officer de Ayesa; José Luis Zayas, director Zona Norte de Michael Page; Eugenio Díez, director de Politeknika Txorierri y un representante de Maristak Durango. Todos ellos tendrán su turno de réplica bajo la batuta y moderación de Jon Gómez.
Talento a la fuga
Este condicionante se ha convertido en un desafío significativo para muchas economías, especialmente en regiones con menor capacidad de retención. Las causas son múltiples: mejores oportunidades laborales en el extranjero, condiciones salariales más competitivas, mayor estabilidad profesional o entornos innovadores más desarrollados.
En nuestro caso, por ejemplo, miles de jóvenes cualificados han optado en la última década por desarrollar su carrera fuera al menos durante algunos años tras acabar su formación.
Para hacer frente a esta situación, las soluciones pasan por mejorar las condiciones laborales, fomentar la inversión en sectores estratégicos y generar ecosistemas atractivos para el desarrollo profesional. También se subraya la importancia de políticas públicas que incentiven el retorno del talento emigrado que, además, hemos formado aquí.
Las empresas que invierten en el desarrollo de sus empleados mejoran su competitividad y capacidad de retención de talento
La retención de talento, por su parte, se enfrenta a un nuevo paradigma: la era de la hiperflexibilidad. El auge del teletrabajo, impulsado en gran medida por la pandemia que vivimos hace nos años, ha cambiado las expectativas de los empleados. Actualmente, los modelos híbridos —que combinan trabajo presencial y remoto— se han consolidado como una opción preferida por una gran parte de la fuerza laboral.
A ello se suman los llamados modelos “líquidos”, en los que los profesionales trabajan por proyectos, a menudo para múltiples organizaciones. Este escenario obliga a las empresas a replantear sus estrategias de fidelización, apostando por la flexibilidad, el bienestar laboral, el desarrollo profesional continuo y una comunicación más transparente. La cultura corporativa y el liderazgo adquieren así un papel central.
Otro de los factores en esta transformación es la irrupción de la Inteligencia Artificial. Su impacto en el empleo es doble: por un lado, automatiza tareas repetitivas y aumenta la eficiencia; por otro, genera nuevas oportunidades laborales vinculadas a la tecnología. Lejos de suponer una amenaza, este avance plantea la necesidad de redefinir competencias y adaptar los perfiles profesionales. Las habilidades digitales, el pensamiento crítico y la capacidad de adaptación son ahora elementos esenciales en este entorno.
¿Qué buscan las empresas?
En este contexto, ciertos sectores estratégicos muestran una demanda urgente de talento cualificado. Entre ellos destacan las tecnologías de la información, la ingeniería, las energías renovables, la sanidad y la industria avanzada. También la transición ecológica y digital está impulsando la creación de nuevos puestos de trabajo que requieren competencias específicas, muchas veces difíciles de cubrir.
Esta escasez de perfiles especializados pone de manifiesto uno de los grandes problemas estructurales del mercado laboral: el desajuste entre la formación y las necesidades reales de las empresas. El debate entre universidad y formación profesional (FP) cobra aquí especial relevancia. Mientras que la universidad sigue siendo una vía tradicional para acceder al mercado laboral, la FP ha ganado protagonismo en los últimos años por su enfoque práctico y su mayor conexión con el tejido empresarial.
Finalmente, el reto del “reskilling” (recualificación) y el “upskilling” (mejora de habilidades) se consolida como una prioridad tanto para trabajadores como para organizaciones empresariales. En un entorno donde los cambios tecnológicos son constantes y van a un ritmo vertiginoso, la formación continua deja de ser una opción para convertirse en una necesidad.
Las habilidades digitales, el pensamiento crítico y la capacidad de adaptación son ahora elementos esenciales en este entorno
Las empresas que invierten en el desarrollo de sus empleados no solo mejoran su competitividad, sino que también aumentan su capacidad de retención. Por su parte, los profesionales deben asumir un papel activo en la actualización de sus competencias, adaptándose a un mercado laboral cada vez más dinámico donde nunca se puede dejar de aprender.
Sin duda, en la cita del próximo miércoles en el Palacio Euskalduna se abordarán estos factores que dibujan un escenario complejo pero lleno de oportunidades en el terreno laboral y del talento. La clave estará en la capacidad de adaptación de todos los actores implicados —desde empresas, pasando por trabajadores, instituciones educativas y administraciones públicas— para responder a los retos de un mercado en constante movimiento.