Tras una campaña que parecía prometedora, el Ulster se juega todo el rédito en un partido. En esa final de la Challenge Cup de Bilbao que le enfrentará el viernes (21.00 horas) al Montpellier. Y es que el conjunto norirlandés protagonizó una primera parte del curso excepcional que, sin embargo, echó por tierra en su ocaso.
Porque los hombres de Richie Murphy no han logrado ganar ninguno de sus últimos cuatro encuentros ligueros, debacle que les ha dejado fuera de los ocho primeros puestos que dan acceso al play-off. Así, abrazando el dramatismo, el Ulster debe ganar la final de San Mamés para clasificarse para la Champions la próxima temporada. De lo contrario, se verá una temporada más en la segunda división europea.
Sin embargo, al Ulster no le será fácil levantar el título. De hecho, el conjunto norirlandés acumula dos décadas sin ganar nada. Desde esta temporada 2005/06 en el que se proclamó campeón de la Liga Celta. A partir de ahí, el vacío. Pero como eso de esperar décadas por un título es algo que en Bilbao se sabe muy bien lo que es, qué mejor escenario que el botxo para ponerle fin a esa sequía.
Con las estadísticas a favor
Así que los de Murphy están a 80 minutos de abrir de nuevo las vitrinas del club y, para intentar conseguir el primer trofeo en 20 años, el técnico podrá contar con Robert Baloucoine. El ala irlandés se reincorporó recientemente, mucho antes de lo previsto, a los entrenamientos tras la lesión en el codo sufrida en el encuentro del Seis Naciones en el que Irlanda logró la triple corona.
También llega a tiempo el tercera línea David McCann, aunque en el otro lado de la moneda están Jacob Stockdale, Rob Herring y Stuart McCloskey, que causarán baja por lesión; y Iain Henderson, que se perderá el duelo por sanción.
Con todo, la historia está a favor del Ulster, que no sabe lo que es perder frente al Montpellier. De hecho, han ganado los tres encuentros en los que se han enfrentado ante los franceses. Es más, el duelo más reciente entre ambos conjuntos, esos octavos de final de la edición de la Challengue Cup de 2024, los norirlandses, además, les aplastaron con un contundente 17-40.