De los cuatro equipos que aterrizarán en Bilbao para las finales de rugby, el Leinster es el único que repite. El conjunto irlandés no solo estuvo en la capital vizcaina en la edición de 2018, sino que además mantiene un gratísimo recuerdo de ella porque consiguió llevarse la Champions Cup tras ganar, en un partido sin ensayos, al Racing 92.

Es decir, el Leinster ya sabe lo que es levantar un título en San Mamés. Sin embargo, poco se parece ese equipo al que comparecerá este sábado (15.45 horas) ante el Union Bordeaux-Bègles en La Catedral. Aunque su entrenador, Leo Cullen, continúe siendo el mismo e incluso mantenga a 8 de los 23 jugadores que se coronaron en Bilbao.

Ahora, el Leinster no busca ni la opulencia ni la exhibición. Ahora solo quiere ganar. Y si para eso tiene que fundirse con una presión asfixiante al rival, pues se funde.

El caso es que el equipo irlandés tiene en sus filas a la columna vertebral del XV del Trébol, ese que se llevó el Seis Naciones en 2023 y 2024; por lo que, aunque la balanza de la final parece estar un poco inclinada hacia el lado del Bordeaux-Bègles, nunca hay que dar al Leinster por muerto.

A por la quinta estrella

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Sobre todo porque esta temporada, los irlandeses han demostrado que saben sufrir para ganar incluso cuando no ofrecen su mejor versión. Así, el Leinster quiere quitarse ya la vitola de eterno finalista y ponerse por fin en el jersey esa quinta estrella.

Y es que los de Cullen han llegado a la final de cuatro de las últimas cinco ediciones de la Champions, pero sin embargo hay que remontarse hasta 2018, hasta ese encuentro en San Mamés, para verles levantar su último trofeo continental.