Nos estamos acostumbrando a ver cómo salen a la venta o se ponen en alquiler infraviviendas minúsculas sacadas de trasteros, porterías, cuartos de escobas, etcétera, aprovechando la dificultad que hay para acceder a una casa, especialmente en grandes ciudades y lugares turísticos. Pero no todo lo diminuto es un zulo en el que vivir con claustrofobia; también hay construcciones hechas para ser visitadas y para demostrar que en un espacio pequeño puede caber de todo.

Estrechez en Perú

El ejemplo está en la localidad peruana de Aucallama, situada a unos 80 kilómetros de la capital, Lima. Allí han edificado, en plena plaza del pueblo, una casa de dos plantas que tiene una anchura de apenas 63 centímetros, aunque en algunas zonas llega a alcanzar 1,30 metros, y un largo de menos de 12 metros. En cualquier caso parece ser la más estrecha del mundo, a la espera de poder entrar en el Libro Guinness de los Récords, para lo que su dueño ya ha iniciado el proceso pertinente. Durante años, la que se tenía por más estrecha era la llamada Keret House, en Varsovia (Polonia), que mide 92 centímetros en su punto más estrecho y ya era considerada extremadamente angosta. Pues la de Aucallama la ha superado (por lo bajo) en casi 30 centímetros.

Es cierto que en esta vivienda peruana no vive nadie, ya que propietario la construyó como reclamo turístico y se puede visitar (hay que comprar entrada), pero no se trata de una maqueta o de un decorado, sino que todo lo que hay dentro es funcional. Se podría vivir en ella, porque cuenta con todo lo necesario, luz y agua incluidos, aunque muy cómodo no sería.

Nueve ambientes

La casa, edificada íntegramente en madera salvo las vigas de cemento y con grandes ventanales, cuenta con nueve ambientes que integran decoración de todo el mundo y objetos antiguos y curiosos. Obviamente, casi todo está hecho a medida para poder encajar en una anchura tan reducida, y el resultado es muy sorprendente. Nada más entrar se puede pasar al baño, con su WC, su lavabo y su estrecha ducha, y en esa planta baja también hay una pequeña sala de estar, un comedor para cuatro personas (con una mesa y unas sillas tan estrechas que realmente no podrían estar cómodas) y una cocina con los electrodomésticos básicos.

De ahí surge una curiosa escalera que lleva a la planta de arriba, en la que hay un estrechísimo mirador, una sala de estudio con biblioteca, un dormitorio con una cama diminuta pero extensible y la lavandería. Todo, sin paredes que separen los ambientes. Y por fuera, en la fachada, se incrusta otro baño con lavabo, taza de váter y una ducha tan estrecha que habría que entrar de perfil.