Lo que se preveía como una jornada habitual de exámenes se ha convertido en un escenario de frustración generalizada, lágrimas y protestas a la salida de los campus universitarios de Bizkaia. El examen de Matemáticas de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) ha provocado un auténtico terremoto entre el alumnado. Los estudiantes coinciden en que ha sido “el examen más competencial” al que se han enfrentado jamás, un formato para el que aseguran que los colegios no les habían preparado. “Gente que está luchando por entrar en una carrera con nota alta, ha salido llorando”, explica uno de los estudiantes que ha realizado la prueba. 

El principal motivo de indignación ha sido el drástico vuelco en el enfoque de los problemas. Los alumnos critican que, a diferencia de los años anteriores, este examen ha destacado por incluir enunciados larguísimos y una enorme carga de comprensión lectora. La polémica ha saltado de lleno al introducirse contextos científicos totalmente ajenos a la propia asignatura, denunciando los estudiantes que se incluyeron estadísticas de física y el uso de constantes como el módulo de la velocidad dentro de la prueba de matemáticas. Esta mezcla de materias ha supuesto un muro infranqueable, especialmente para los perfiles de la rama sanitaria que apenas han cursado física en su trayectoria escolar.

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En imágenes: Miles de estudiantes se presentan a selectividad en Bizkaia Miguel Acera

Folio en blanco

Los modelos orientativos enviados previamente por las instituciones tampoco reflejaban el nivel de complejidad real que se ha exigido finalmente en los exámenes. La situación llegó a tal extremo que el último ejercicio fue calificado unánimemente como “imposible”, obligando a la gran mayoría de los examinandos a “dejar el folio completamente en blanco” ante la incapacidad de resolverlo. El ambiente dentro de las aulas ha reflejado esta impotencia general, exponiendo escenas de multitud de estudiantes mirando para todos lados, bloqueados y esperando simplemente a que pasara el tiempo reglamentario para poder salir.

El post-examen dejó estampas de absoluta desolación, marcando un contraste radical con el alivio de la jornada anterior, donde la prueba de Euskera había dejado muy buenas sensaciones y alumnos satisfechos. A las puertas de las sedes de Bizkaia se han vivido escenas de alumnos gritando, llorando y llamando en masa a sus padres ante la frustración de ver peligrar su futuro académico. Lo más llamativo de la jornada es que el colapso está afectando de lleno a los estudiantes con mejores expedientes, cuyo punto fuerte eran las matemáticas, y ahora se teme que las notas obtenidas dejen a muchos aspirantes fuera de las exigentes notas de corte de carreras como Medicina, Enfermería o Física.