Científicos del centro tecnológico AZTI se han hecho a la mar en los buques oceanográficos Vizconde de Eza y Enma Bardan para acometer una nueva edición de la campaña Bioman. El objetivo de esta iniciativa científica financiada por el Departamento de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca del Gobierno vasco y la Comisión Europea, es evaluar la población de anchoa adulta presente en el Golfo de Bizkaia al finalizar la primavera, mediante la aplicación del método de producción diaria de huevos (MPHD), acometiendo diversos estudios y muestreos en todo el área de reproducción de la especie. AZTI realiza la campaña científica BIOMAN anualmente desde 1987.
Tras recoger muestras de plancton en diversas zonas, los técnicos extraen los huevos desovados por las anchoas. Al mismo tiempo, se capturan ejemplares adultos para posteriormente calcular su fecundidad promedio, o lo que es lo mismo, la media de huevos que produce cada hembra. “La relación entre la cantidad de huevos encontrados en el plancton y la fecundidad promedio de las hembras permite a los científicos estimar la biomasa de este especie, considerada como uno de los pilares de la economía del sector pesquero vasco de bajura y de todo el litoral cantábrico” detallan desde AZTI. La campaña Bioman mantiene un enfoque ecosistémico “con el objetivo de alcanzar una gestión integrada del medio y los recursos vivos que promueva la conservación y el uso sostenible de un modo equitativo”.
Resultados positivos
Los datos recogidos durante todo el mes de mayo en todo el Golfo de Bizkaia, desde la desembocadura del río Garona hasta el Cantábrico central, serán analizados en los grupos de trabajo del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES), entidad que posteriormente realizará sus recomendaciones a la Comisión Europea para el establecimiento del TAC (Total Admisible de Capturas) de la especie. Los resultados de la última campaña BIOMAN, realizada en la primavera del año pasado, fueron muy positivos. Así, se registraron altos niveles de abundancia, ligeramente superiores a los registrados en el ejercicio anterior. Como consecuencia del buen estado de la población de anchoa en el Golfo de Bizkaia, la Unión Europea aprobó un TAC de 33.000 toneladas para 2026, de las que el 90% corresponden a la flota de cerco que navega bajo pabellón español.
El hecho de que el stock de anchoa en el Golfo de Bizkaia goce de buena salud obedece a la gestión sostenible realizada después de que la pesquería permaneciera cerrada durante cinco años, entre 2005 y 2010, tras presentar signos de agotamiento. Desde entonces, la biomasa de anchoa se ha situado siempre por encima del límite biológico de 21.000 tn establecido por los científicos. La media histórica de la campaña Bioman se sitúa en torno a las 80.000 toneladas y durante los últimos años se ha superado notablemente esta cantidad.
Campaña Juvena en otoño
El análisis de la población de anchoa en el Golfo de Bizkaia por parte del centro tecnológico AZTI se completa con la campaña Juvena en otoño, en la que se determina la abundancia y distribución espacial de los juveniles de anchoa nacidos de los huevos puestos en primavera, al tiempo que analiza los factores ambientales que afectan a su supervivencia. “De esta manera, los técnicos pueden predecir la cantidad de anchoa que entrará a formar parte de la población adulta al año siguiente y que sustentará la pesquería” explican desde AZTI.
Las últimas estimaciones de la campaña Juvena, realizada entre el 5 de septiembre y el 10 de octubre del año pasado, sitúan la biomasa de juveniles por encima del medio millón de toneladas, cantidad que duplica la media histórica y supone un incremento importante respecto a los datos correspondientes al 2024. “Los datos de 2025 reflejan la buena salud de la especie y refuerzan la importancia de seguir apostando por una gestión de las pesquerías basada en el conocimiento científico” subrayan desde el Gobierno vasco.
La anchoa del Golfo de Bizkaia es una especie de vida corta y alta variabilidad interanual, muy sensible a las condiciones oceanográficas del Golfo de Bizkaia. “Su ciclo vital, de apenas dos o tres años, y su reproducción dependiente de factores como la temperatura del agua, la disponibilidad de alimento o las corrientes oceánicas, hacen que su biomasa varíe de manera notable de un año a otro” explican desde el centro tecnológico vasco.