El dato invitaría al optimismo en circunstancias normales, pero el menú del comercio exterior se cocina en estos momentos con ingredientes muy lejos de lo habitual. El tráfico del Puerto de Bilbao bajó un 1% en el acumulado de febrero, un dato moderadamente negativo a simple vista, y que si se compara con la caída del 9,4% de enero, apunta a un posible punto de inflexión. La antesala de un cambio de ciclo.
El dato hay que leerlo en todo caso con la lente del contexto. Todos los tipos de mercancías se mantienen en número rojos salvo los graneles sólidos -básicamente productos agroalimentarios, minerales y chatarra-, que avanzan un 13,5%. Mientras los graneles líquidos -petróleo y gas licuado- descienden un 1,6%, frente a la caída de casi el 10% de enero.
Es precisamente el frente de la energía el que más está sufriendo desde el inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán el pasado 28 de febrero. La incógnita es que como ha afectado el último mes al tráfico en el Puerto de Bilbao de estos productos tan sensibles tras el cierre parcial del estrecho de Ormuz.