Nicasio tiene 72 años y una forma de hablar que se mezcla con un brillo en los ojos de quien ha vivido una vida disfrutada y todavía tiene curiosidad por casi todo. En Amorebieta-Etxano lo conocen prácticamente todos; solo hace falta preguntar por él y por la peluquería que le ha hecho tan conocido y querido.
Cuando le saludan, él responde con una sonrisa, porque durante décadas su vida estuvo entre peines, tijeras, risas y conversaciones que empezaban con un corte de pelo y terminaban hablando de la vida como nos ha contado para este proyecto de BBK Banku Fundazioa donde se pone en valor a referentes como Nicasio.
Erreferenteak es el nombre del proyecto impulsado por BBK Banku Fundazioa para visibilizar una forma distinta de vivir la jubilación: activa, participativa y conectada con la comunidad. La iniciativa, que en el caso de Amorebieta-Etxano se dará a conocer y presentará públicamente a los referentes de la localidad el día 24 en un emotivo encuentro abierto a todos en el Zelaieta Zentroa, pone el foco en personas mayores de 55 años que, desde sus municipios, inspiran con su ejemplo nuevas maneras de afrontar esta etapa de la vida.
A través de historias reales y cercanas, como esta de Nicasio Carrillo, el proyecto busca demostrar que todavía hay mucho que aportar después de la vida laboral. Para ello, Erreferenteak identifica y da visibilidad a personas que son referentes en sus comunidades. No son figuras mediáticas, sino ciudadanos comprometidos y todo un ejemplo en los que fijarse.
Una vida feliz en Amorebieta-Etxano
Aunque muchos lo sienten como uno más del pueblo de toda la vida, su familia es de Badajoz y en los años 70, como tantas otras familias, decidieron emigrar buscando oportunidades.
De niño, curiosamente, su sueño no tenía nada que ver con la peluquería. Él quería ser director de cine. Le fascinaba el mundo del cine italiano y, sobre todo, los grandes estudios de Cinecittà. Aquella fascinación por las historias, la estética y la creatividad ya estaba ahí, aunque todavía no supiera que acabaría encontrando un camino diferente para expresarla.
Como tantos jóvenes de su generación, trabajó desde muy pronto. Empezó a los 13 años. También hizo la mili y durante años trabajó en la empresa Izar. Sin embargo, algo dentro de él le decía que su camino iba por otro lado y este era un destino en forma de belleza y estética. Cuando decidió dedicarse a la peluquería no lo hizo de manera improvisada.
Quería aprender, formarse, entender el oficio desde dentro. Y sobre todo quería innovar. Por eso empezó a viajar y a hacer cursos en ciudades que en aquel momento eran auténticos epicentros de la moda: Londres, París… Allí descubrió nuevas técnicas y nuevas formas de entender el cabello.
Cuando abrió su peluquería en la localidad, esa visión moderna empezó a notarse enseguida. En una época en la que muchos cortes eran todavía muy clásicos, él comenzó a introducir cambios y poco a poco se fue convirtiendo en un referente.
La gente confiaba en él. No solo por su técnica, sino también por su manera de tratar a las personas. Su peluquería no era solo un lugar para arreglarse el pelo; era también un espacio de conversación, de cercanía, de vida cotidiana. Más allá de los peines y las tijeras, Nicasio ha sido parte de la vida cotidiana del pueblo. Ha visto crecer generaciones, ha estado presente en momentos importantes: una boda, un cambio de etapa, un nuevo trabajo... Con los años, aquel proyecto evolucionó.
Hoy el espacio, Ile Gallery, lo llevan Anabel y Nagore, que trabajaron con él durante mucho tiempo. Ver que el proyecto continúa de alguna manera también forma parte de la satisfacción de Nicasio.
Llega la jubilación
Pero su vida nunca fue solo trabajo. Nicasio siempre ha tenido una energía especial para disfrutar de las cosas. Esa faceta divertida y social siempre ha formado parte de su personalidad. Es vital, entusiasta, amigo de sus amigos. Le gusta reunirse, charlar, compartir momentos y le encanta viajar. Curiosamente, aunque adoraba su profesión, la jubilación no le pesó. Después de todo, llevaba trabajando desde los 13 años. Cuando llegó el momento, sintió que también era hora de disfrutar de otra etapa. Y vaya si lo está haciendo.
Nicasio es partidario de una jubilación activa, al hilo del proyecto Erreferenteak de BBK Banku Fundazioa y de disfrutar de esta etapa
Su jubilación está lejos de ser tranquila en el sentido pasivo de la palabra. Nicasio es partidario de una jubilación activa, al hilo del proyecto Erreferenteak. Hace pilates, baila sevillanas, practica con las castañuelas… actividades que reflejan perfectamente su carácter alegre y dinámico. Y siempre con su fiel compañero, su gato Octavio Augusto, a su lado.
Hoy, cuando le preguntan qué consejo daría a otras personas que llegan a la jubilación, su respuesta es sencilla y sincera: que se mantengan activas, busquen algo que les guste de verdad, disfruten y vivan. Y Nicasio lo hace, como la ilusión de aquel niño que soñaba con dirigir películas en Roma. Quizá al final no acabó detrás de una cámara, pero sí ha sido director de muchas pequeñas escenas de la vida cotidiana de su comunidad.