Bilbao. El presidente de Metro Bilbao, Txema Oleaga, asumió ayer el papel de mediador en el delicado momento laboral que vive la empresa del suburbano al considerar que se podrá "firmar la paz" entre los trabajadores y la dirección. Oleaga también se refirió, en una entrevista radiofónica, al gran número de averías que está acumulando el metro, aunque minimizó la cuantía asegurando que tiene "menos averías que hace años".
"Me he reunido con cada una de las centrales sindicales para analizar el conjunto de los problemas y creo que no hay tanta distancia entre lo que ellos plantean y lo que la dirección está dispuesta a conceder. Cuando la dirección es flexible y los motivos de los sindicatos tampoco son tan difíciles de conciliar, al final no queda más remedio que conciliar, que es lo que quiere la gente", afirmó ayer el presidente en su intervención radiofónica.
Lo cierto es que Txema Oleaga acaba de asumir la dirección de Metro Bilbao y, desde su llegada, a finales de diciembre, siempre ha mantenido un discurso dialogante. De hecho, el día de su presentación solicitó a las partes, dirección y comité de empresa, sendos informes que pusieran en claro los motivos reales del enfrentamiento. Pidió, además, un plazo razonable para estudiar los documentos y reunirse con ellos por separado. Sin embargo, sus palabras no se correspondieron con los actos. Días después anunció la decisión de aplicar una medida anticrisis que pasaba por congelar el sueldo de los trabajadores con carácter retroactivo. De esta forma, la decisión implicaba que los empleados de Metro Bilbao deberían devolver a la empresa una media de 1.500 euros por persona que habrían cobrado de más a lo largo de 2011. Las buenas intenciones iniciales dejaron paso a un nuevo rebrote en la tensión laboral. Los sindicatos llegaron a calificar la medida de "venganza" por las movilizaciones.
"La congelación de salarios no forma parte de la plataforma reivindicativa de los trabajadores", dijo ayer Oleaga. Y prosiguió con el conflicto laboral: "La empresa pactó un incremento en el número de conductores y supervisores y entiende que ha cumplido su parte haciendo fijos a sus trabajadores. Pero los sindicatos dicen que en lugar de ser de esa bolsa debe ser de otra".
Averías La vida convulsa de Metro Bilbao tiene también otro talón de Aquiles. La racha de averías e incidentes que registra el suburbano está provocando el hartazgo de los usuarios, que el pasado jueves vivieron una de las jornadas más caóticas que se recuerdan al coincidir el paro parcial de dos horas de la mañana con tres averías consecutivas de los convoyes. En este sentido, el presidente del suburbano vizcaino opinó que no es cierto que haya más incidencias que en otras épocas e, incluso, llegó a afirmar que en otros años anteriores se habían registrados más incidencias.
Pero, además, Oleaga tuvo duras palabras para el diputado general de Bizkaia, José Luis Bilbao, a quien acusó de estar mandando el mensaje de que "el metro es la casa de tócame roque y que sus trabajadores trabajan en función del color político del presidente de la empresa" con el tema de las averías. El socialista añadió que Bilbao tiende a "frivolizar" y con ello a provocar un conflicto.
La semana que comienza mañana será muy intensa en Metro Bilbao. Con el conflicto laboral como telón de fondo, mañana mismo habrá una reunión entre la dirección y el comité de la que no han trascendido las intenciones de la empresa que ha sido quien ha convocado el encuentro. El martes, los trabajadores acudirán a las Juntas Generales para trasladar el problema a los junteros y se reunirán con la diputada foral de Transportes, Itziar Garamendi. El miércoles volverán a reunirse, esta vez con Oleaga. Y el jueves habrá dos horas de paro y una manifestación por las calles de Bilbao que el comité confía en que sea multitudinaria.