Continúa sin resolución el conflicto entre los hosteleros del muelle de Marzana y los vecinos por las terrazas instaladas en el entorno. Desde 2025, los bares y pubs han acumulado 34 denuncias, 28 de las cuales han derivado en la apertura de expedientes sancionadores.
Así lo trasladó el Gobierno municipal al grupo Elkarrekin Bilbao en respuesta a una batería de preguntas formuladas en el pleno del pasado mes de febrero. Asimismo, precisó que 26 de esas sanciones se deben a la instalación de terrazas tras la revocación de las autorizaciones decretada por la Demarcación de Costas del País Vasco.
En octubre, este organismo, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, resolvió que el Ayuntamiento de Bilbao debía revocar las autorizaciones para la instalación de estas estructuras, al considerar que su ubicación contraviene la Ley de Costas al situarse en zona de servidumbre de tránsito.
Sin embargo, estos 26 expedientes se encuentran por el momento paralizados debido a la judicialización del caso. De hecho, en enero los hosteleros de Marzana volvieron a instalar los veladores tras mes y medio sin ellos, después de que la jueza instructora resolviera que, mientras no exista una resolución firme, pueden seguir funcionando.
Denuncias: música o incumplimiento del horario
Pero no a cualquier costa. El Consistorio también ha recordado que los establecimientos han sido denunciados reiteradamente por incumplir los horarios de consumo en el exterior y de cierre, así como por no retirar el mobiliario de terraza tras el servicio o por instalarlo fuera de la temporada autorizada.
Otro de los motivos que se repite con mayor frecuencia en las denuncias es el ruido generado por los establecimientos, concretamente por el uso de equipos de música autorizados con las puertas abiertas, así como por la utilización de equipos no autorizados.
En total, el importe de las multas interpuestas a los bares de la zona por diferentes motivos asciende a más de 50.000 euros.
Intereses encontrados
Una mañana del pasado mes de julio, en los bloques de viviendas que se alzan sobre el muelle, aparecieron varias pancartas con mensajes como “Vecin@s sin paz, bares con ca$h”, “Si gritas, no duermo” o “S.O.S. Marzana”. Según explicaron entonces los vecinos del entorno, los problemas con los bares situados debajo de sus viviendas se remontan a 2021, cuando comenzaron a denunciar un presunto incumplimiento de la normativa por parte de los bares.
Entre otras cuestiones, los vecinos señalaron que estos locales utilizaban mobiliario público como barra, ponían música con las puertas abiertas o permitían a los clientes consumir bebidas más allá del horario de cierre. Más allá de las molestias al descanso, también expresaron su preocupación por ver su barrio convertido “en un parque temático solo para turistas”.
En el lado opuesto del debate, los dueños de los bares reivindicaron sus negocios como motor de la transformación urbanística de una zona degradada de la ciudad. En ese sentido, también subrayaron que las terrazas constituyen su principal fuente de ingresos.
Por el momento, la convivencia entre vecinos y hosteleros sigue siendo tensa por haber intereses encontrados. La resolución del conflicto se dirimirá en los tribunales de lo contencioso-administrativo.