Joventut 76

Lointek Gernika 63

JOVENTUT BADALONA: Piera (9), Lamana (8), Dembele (23), Howard (16), Ebo (11) -cinco inicial- Ramette (5), Santibáñez (3), Brewer (1), Cotano (0).

LOINTEK GERNIKA BIZKAIA: Olaeta (7), Salvadores (13), Jankovic (14), Vonleh (6), Adams (4) -cinco inicial- Matarranz (0), Westerik (14), Castedo (3), Bessoir (2).

Parciales: 24-13, 42-29 (descanso), 68-48 y 76-63.

Árbitros: Lezcano, Domingo y Baena. Sin eliminadas.

El Lointek Gernika ha perdido tensión competitiva tras acabar su recorrido en Europa y debe recuperarla cuanto antes si no quiere pasar apuros. Sus dos últimos partidos fuera de casa se han saldado con dos actuaciones muy mejorables en las que las granates hicieron demasiadas concesiones a sus rivales. La derrota de ayer en Badalona fue consecuencia de un flojo partido en el que de nuevo hubo demasiados errores en los dos lados del campo y escasa capacidad de reacción después de entregar una desventaja de once puntos ya en el primer cuarto.

Con 6-8 en el marcador, una bandeja fallada en solitario y un mal balance defensivo que regaló un 2+1 a Dembelé fueron significativos porque pusieron por delante al Joventut y dejaron clara la falta de chispa de las visitantes, que siempre vieron a su rival muy lejos. El ataque no fluía, con poco movimiento de baló y errores en los tiros desde todas las distancias que llevaban a buscar sin éxito las soluciones más complicadas. En cambio, las verdinegras explotaban los despistes defensivos del equipo de Lucas Fernández y la superioridad física de Dembelé, que con 18 puntos llevó a su equipo a mandar por un 39-20 poco antes del descanso.

Westerik quiso tirar de su equipo y un parcial de 0-9 permitía abrir una rendija a la reacción. Pero a la vuelta de vestuarios, se cerró de golpe. Un parcial de 9-0 puso la victoria imposible porque en el Lointek Gernika no había continuidad y no anotó su primer triple hasta el decimotercer intento por medio de Castedo para recortar la máxima desventaja de 27 puntos (58-31).

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Ya solo quedaba tratar de acabar el partido con el menor daño posible, a golpes de coraje más que por un juego colectivo que ha perdido filo y en el que tampoco Vonleh está siendo aún determinante cerca del aro. Aparecieron algunos triples en el bando gernikarra para, al menos, defender el average particular, que fue un consuelo nimio porque el objetivo era otro y que, seguramente, carecerá de importancia al final de la temporada si el Lointek Gernika no recupera sus señas de identidad.

“Tendremos que ver el partido con tranquilidad el partido cuando estemos en Gernika porque ha habido dos momentos muy marcados que han sido los arranques del primer y el tercer cuarto. El Joventut ha podido imponer su ataque y nosotras, cuando hemos decidido bien, hemos tenido un acierto muy bajo. El equipo tiene orgullo y hemos luchado por defender el average que puede ser importante al final. Tenemos que recuperar sensaciones y solidez porque mantenemos la confianza en lo que hacemos”, resumió Lucas Fernández.