Cádiz 0 - 4 Athletic

Marcelino y el Athletic se quitan un peso de encima ante el Cádiz

El técnico ha tenido que esperar a su undécimo partido para no encajar gol alguno y el conjunto rojiblanco no ganaba lejos de San Mamés desde el derbi de Ipurua en septiembre

16.02.2021 | 00:45
Yuri Berchiche progresa con el balón ante la persecución del cadista Iván Alejo.

La pandemia del covid-19 ha privado a Cádiz de vivir su carismático carnaval que el lunes debía haber disfrutado de uno de sus días grandes. Como se sabe, la chirigota en su seña de identidad, pero al que le tocó cantar las coplas no fue al cuadro amarillo sino al Athletic, que sí quiso poner, en cambio, la gracia futbolísticamente hablando ante un rival que parecía más propio del miércoles de ceniza. Porque el colectivo rojiblanco fue una apisonadora en el Ramón de Carranza, al que retornó tras una larga espera de quince años y lo hizo para vengarse, de paso, de la humillación que sufrió el pasado octubre en San Mamés con una dolorosa derrota ante el equipo de Álvaro Cervera, que acabó con nueve hombres sobre el césped. Cuatro meses y medio después, la historia fue bien diferente y el Athletic no dio opción alguna desde el minuto cero gracias a una exhibición en toda regla, sobre todo en un primer periodo soberbio en prácticamente todos los conceptos.

Las mejores imágenes de la victoria del Athletic frente al Cádiz. Fotos: Athletic Club

Fueron cuatro los goles los que encajó Ledesma, el lunes torturado cuando en Bilbao fue el héroe de su equipo, pero pudieron ser más en una noche en la que le salió casi todo a la tropa de Marcelino García Toral, que, al igual que los jugadores, se quitó un peso de encima. Se trataba de un anhelo personal del asturiano, que reclamaba un día y otro también no encajar gol alguno como el camino más sencillo para ganar. Ha tenido que esperar a su partido undécimo al frente de los leones para cumplir su deseo y, de paso, romper una estadística que penalizaba a este Athletic, que comparecía en la Tacita de Plata como el peor visitante de la categoría. Hasta anoche solo había sumado lejos de La Catedral seis de treinta puntos posibles, con una única victoria, la firmada en el derbi de Ipurua en la tercera jornada, como pobre bagaje en sus alforjas. La goleada de anoche la recibe como una bocanada de aire fresco y acentúa el otro dato del que sí pude presumir Marcelino. Su equipo ha visto puerta en estos once encuentros repartidos en liga, Copa y Supercopa, y lo ha hecho en 24 ocasiones, una cifra considerable, una media de casi 2,2 tantos por partido, que pone en valor la idea que aplica el de Villaviciosa, consciente de que ha caído de pie en el Athletic.

Al conjunto bilbaino le salió todo a pedir de boca, ya que, además, fue la noche de algunos de sus futbolistas, con mención especial para Berenguer, que ejecutó un doblete de calidad en un intervalo de diez minutos, y Unai López, que se resarció de su autogol en la dañina derrota de la primera vuelta frente al Cádiz. A Marcelino también le salió bien sus rotaciones al dar descanso a Iñigo Martínez y a De Marcos, pese a que pierde por sanción a Unai Nuñez y Vesga para el compromiso del domingo con el Villarreal, uno de los equipos alos que ha dirigido el asturiano, que volvió a casa aún más convencido de la capacidad de este Athletic de certificar en el Ciutat de València el billete a la final de Copa del 17 de abril. El Levante habrá tomado nota.

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