LAS altas capacidades intelectuales siguen rodeadas de estereotipos en nuestra sociedad. Existe la falsa creencia de que este perfil se traduce de forma automática en notas brillantes o en un comportamiento homogéneo. Sin embargo, la realidad que afrontan a diario las familias y el sistema educativo es mucho más compleja y diversa. Detrás de estas capacidades se esconde un alumnado fuertemente creativo y con un potencial extraordinario, pero también niñas y niños que, si no reciben la respuesta educativa y emocional adecuada, terminan por desmotivarse, sufrir incertidumbre o pasar completamente desapercibidos en las aulas.
EL DERECHO A LA INCLUSIÓN
Con el firme objetivo de derribar estos mitos y compartir el conocimiento científico más reciente, Bilbao acogió el I Congreso Internacional sobre Altas Capacidades Intelectuales. Este encuentro pionero, organizado de forma conjunta por el Gobierno Vasco y la Universidad de Deusto, reunió a especialistas internacionales, profesorado, investigadoras, investigadores y familias. Durante las jornadas, se han pusieron en común investigaciones, experiencias prácticas y modelos pedagógicos enfocados en tres ejes fundamentales: la detección temprana, el bienestar socioemocional y la personalización de la educación. Una de las conclusiones más rotundas y repetidas a lo largo del congreso es que atender de manera específica a este alumnado no responde a una lógica de privilegio ni de elitismo. Al contrario, se trata de garantizar el derecho constitucional de todo alumno y alumna a recibir una respuesta educativa ajustada a sus necesidades reales y a sus capacidades particulares. Identificar no supone etiquetar, sino comprender mejor a cada alumna y alumno para poder acompañar su desarrollo y evitar que ninguna capacidad quede invisibilizada. Esta premisa resume el espíritu de un cambio de paradigma que busca el acompañamiento integral, tanto académico como emocional, situando el bienestar del menor en el centro de la estrategia educativa.
EXITO DEL MODELO VASCO
En este escenario, el sistema educativo vasco se ha convertido en un referente de gestión y evolución. Las cifras presentadas durante el encuentro hablan por sí solas: Euskadi ha pasado de tener 747 alumnos identificados en el año 2019 a registrar 7.327 casos en la actualidad. Este incremento exponencial no se debe a un aumento repentino de las capacidades de la población, sino a la implantación masiva de un modelo estructurado que prioriza la detección precoz y la formación del entorno del menor. La herramienta clave de esta transformación es el denominado Modelo SACI, un sistema implantado con éxito tanto en centros públicos como concertados. El gran propósito del SACI es afinar la precisión en los diagnósticos para combatir la alarmante infradetección que afecta históricamente a colectivos vulnerables.
El congreso puso especial énfasis en cómo el anonimato del talento afecta de forma severa a las niñas, al alumnado de entornos sociales desfavorecidos y a quienes presentan la denominada doble excepcionalidad. Esta última condición define a aquellos estudiantes que combinan sus altas capacidades intelectuales con otras necesidades de apoyo educativo, tales como el TDAH, la dislexia, las dificultades del aprendizaje o los trastornos del espectro autista (TEA). Al tratarse de perfiles complejos, una realidad suele enmascarar a la otra, provocando que sus necesidades se identifiquen demasiado tarde o pasen desafortunadamente desapercibidas para el sistema.
EL PROTOCOLO SACI, CLAVE EN EUSKADI
Este protocolo de actuación combina de manera estratégica tres pilares fundamentales. En primer lugar, los cribados sistemáticos realizados directamente dentro de las aulas ordinarias. También herramientas de evaluación validadas estrictamente por la comunidad científica. Y formación especializada y continua para el cuerpo docente.
El futuro del modelo educativo pasa por seguir reforzando el papel de profesorado y los núcleos familiares. La formación docente se ha consolidado como la pieza maestra del engranaje. A día de hoy, más de 12.100 integrantes del profesorado vasco han completado formaciones específicas diseñadas para aprender a detectar las sutiles señales asociadas a las altas capacidades y ofrecer un mejor acompañamiento en el aula. Gracias a este esfuerzo institucional de sensibilización, se ha logrado que una parte sustancial de las detecciones actuales nazca de la observación experta y cotidiana de profesionales de la educación y familias.
EL PROGRAMA ZUR-EKIN
Más allá de la identificación en el aula, el congreso sirvió para visibilizar proyectos de intervención práctica de gran éxito, entre los que destaca el programa de mentorías Zur-ekin. Impulsado por el Gobierno Vasco y la Universidad de Deusto. Este proyecto permite que estudiantes desde 3º de la ESO hasta 1º de Bachillerato tengan la oportunidad de trabajar codo con codo con profesores e investigadores. A través de talleres interactivos y proyectos específicos de investigación, el alumnado explota campos profesionales y académicos tan diversos como la ciencia, la tecnología, la salud, la comunicación o las humanidades, guiados siempre por sus propios centros de interés. Las sesiones se organizan en grupos muy reducidos y conjugan la reflexión teórica con el trabajo práctico.
El impacto directo de Zur-ekin se traduce en un notable estímulo de la curiosidad innata, la motivación por el aprendizaje y el desarrollo personal de sus participantes. El congreso concluyó con una hoja de ruta para el sistema educativo. Consiste no solo en descubrir el talento de forma temprana, sino diseñar respuestas educativas flexibles, dinámicas y personalizadas que se adapten con precisión a los ritmos, intereses y emociones de cada estudiante.