Ocho meses de pandemia del coronavirus: del confinamiento al toque de queda

Son ya ocho meses de pesadilla, que han ido de un excepcional estado de alarma a un toque de queda con fuertes restricciones

16.11.2020 | 01:06
Personal de limpieza protegido con equipos especiales por las calles desiertas de Donostia.

Son ya ocho meses de pesadilla. Ocho meses que han ido de un excepcional estado de alarma a un actual toque de queda con fuertes restricciones. Una película de terror con desenlace incierto que ha provocado ya en Hego Euskal Herria más de 3.000 fallecidos (2.285 en la CAV y 785 en Nafarroa) y unos 120.000 infectados. Un drama en 16 episodios con el miedo, la desesperación y los ansiolíticos de protagonistas y pendientes del Boletín Oficial y la Policía

Prólogo 1

Cosas de chinos

Afinales de enero, el mundo presenciaba perplejo la construcción de un macrohospital en unos pocos días en China. Se levantó entre el 23 de enero y el 2 de febrero de 2020. El gigante asiático se movilizaba para hacer frente a una gripe extraña que estaba volviendo locas a las autoridades de Wuhan. Europa y el resto del mundo lo estaban viendo en la televisión, como si de una serie se tratase, pero era el preludio de lo que vendría. Nadie lo vio venir, aunque estábamos avisados.

La oficina de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en China detectó el 31 de diciembre de 2019 una declaración que la Comisión Municipal de Salud de Wuhan había publicado en su web, advirtiendo de "neumonía vírica de Wuhan". La OMS solicitó al día siguiente a las autoridades chinas información sobre esos casos de neumonía atípica y el 9 de enero dio a conocer al mundo que el brote estaba provocado por un nuevo coronavirus de origen animal: SARS-CoV-2. Europa alzó una ceja y estableció controles en los aeropuertos que tenían rutas con la ciudad china. Pero a finales de enero, solo había cuatro casos en Europa, dos en Francia y dos en Alemania, y unos pocos más en Australia, EE.UU. y otros países. Así que, mientras China confinaba a 56 millones de ciudadanos el día 26, el resto del mundo compraba palomitas para verlo en televisión.

Prólogo 2

Mareando la perdiz

El 11 de febrero la OMS bautizó oficialmente al virus como covid-19, mientras en Valencia moría aquejado de neumonía un hombre que había estado de vacaciones en Nepal. En ese momento no se le hicieron pruebas, pero el 3 de marzo se reveló, tras una necropsia, que había muerto de coronavirus. Fue la primera víctima mortal en Europa. Por aquel entonces, el lehendakari Iñigo Urkullu y el presidente de Galicia, Núñez Feijóo, convocaban a las urnas a vascos y gallegos, y Madrid intentaba quitar el Mobile World Congress a Barcelona. Pero, la sorpresiva suspensión de la feria de tecnología móvil más importante del mundo desencadenó en otra nueva polémica política, aunque nadie pensó que venía un tsunami sanitario. Europa estuvo un mes mareando la perdiz. Aunque la inquietud de los ciudadanos crecía día a día, las autoridades insistían en rebajar el tono y evitar la alarma. Hasta el 11 de marzo: "La OMS ha evaluado este brote durante los últimos días y estamos profundamente preocupados, tanto por los niveles alarmantes de propagación y gravedad, como por los niveles alarmantes de inacción. Es por ello que hemos decidido decretar el estado de pandemia", dijo Tedros Adhanom, el director general de la OMS. ¿Estábamos quizás ante otra gripe A?

Capítulo 1

El despertar

sucedió de repente. Sonó el despertador y, venga, todos arriba. Euskadi activó la alerta sanitaria el 13 de marzo, viernes, una herramienta desconocida para los ciudadanos, pero que permitía cerrar colegios y bares. Algo impensable. Una mañana estábamos llevando a nuestros niños a clase, y por la tarde los recogíamos con la mochila llena de libros y una nota: quédenselo en su casa. Muchos no iban a retomar las clases hasta el siguiente curso, en septiembre.

Pronto despertó Pedro Sánchez. Euskadi y Madrid habían movido ficha antes, cerrando los colegios ante la inacción del Ejecutivo central, pero el sábado 14 iba a cambiar todo. El Gobierno español adelantaba por la derecha y decretó el confinamiento domiciliario de todo el país y para ello activaba el estado de alarma. Una medida inédita. Solo se permitía ir a trabajar y a hacer compras. Las colas en la entrada de los establecimientos y la distancia interpersonal de 1,5 metros irrumpieron en nuestras vidas. Pero todo sin mascarillas. Ni una, aunque sabíamos que en China y Corea del Sur eran sagradas. Entre la población se extendía un sentir; un murmullo primero, un clamor después: había que pararlo todo. También el trabajo. Ante todo, había que preservar la salud. Podía el miedo. El Gobierno central tomaba el mando de Osakidetza, Osasunbidea y la salud pública del resto de comunidades autónomas, un mando único que pocos rebatieron. Sí, lo hizo Euskadi, que insistía en poder definir su propia estrategia contra el virus y preservar la economía vasca de lo que Lakua ya intuía iba a ser una crisis económica severa. No lo vimos.

Capítulo 2

Crecimiento exponencial

Sin este término es difícil entender lo que sucede y por qué. Un día estás bien, al siguiente regular, y pasado mañana al borde del precipicio. Si algo ha demostrado el covid-19 es que su crecimiento es exponencial y, si no se ataja, te atropella sin darte cuenta. El primer informe oficial de Lakua sobre la incidencia del coronavirus se publicó el miércoles 18 de marzo. Desde entonces se han reportado datos diarios sin excepción. Para cuando se publicaron estos datos se habían realizado en la CAV 4.028 pruebas, y entre ellas se habían detectado 1.190 casos positivos. Una tasa de positividad cercana al 30%. Se había realizado una primera prueba PCR, con resultado negativo, el 5 de febrero, ante un caso sospechoso. El primer positivo se produjo el día 29 de ese mes en Araba. Y en Gipuzkoa, el 3 de marzo, pero la pandemia cogía carrerilla enseguida y a finales de marzo se habían detectado en la CAV un total de 7.317 contagios. Se multiplicaron por siete en dos semanas.

Capítulo 3

El funeral de Gasteiz

el 18 de marzo Araba registraba más de la mitad de los positivos de Euskadi, 621; frente a los 393 de Bizkaia y 176 de Gipuzkoa. ¿Pero de dónde había surgido semejante ola? Un funeral en la capital alavesa era la respuesta. Había servido de gasolina. Se contagiaron más de 60 personas durante el sepelio, todavía en febrero, y ello dio lugar al principal brote de coronavirus en todo el Estado, además de abrir el corredor pandémico Gasteiz-Haro. La capital alavesa fue el epicentro de la pandemia en Euskadi. Y el hospital de Txagorritxu sufría una presión enorme, con muchos de sus sanitarios infectados. Para el 8 de abril, al menos 412 sanitarios, entre ellos 242 enfermeras y auxiliares, se habían contagiado en Araba. De todas las edades y colores, desde los 22 hasta los 71 años.

Capítulo 4

Aguanta mientras puedas


Una ambulancia lleva a un enfermo a Urgencias del Hospital Donostia.

No se hacían cribados masivos. No había asintomáticos. Se desconocía su existencia. Pero tampoco había que buscar debajo de las piedras para encontrar positivos. Los enfermos llamaban a los centros de salud y solo a quienes presentaban síntomas de cierta gravedad se les hacía la prueba. Al resto, se les conminaba a aguantar en casa. Los hospitales se llenaban a velocidad de vértigo. Y el 19 de marzo fallecía la primera sanitaria vasca con covid-19 en Euskadi, una enfermera de 52 años. Un mazazo. Un punto de inflexión: afloraba el malestar y las protestas entre los sanitarios. Estaban saturados. El 25 de marzo se llegaron a alcanzar 678 casos positivos en un solo día en todo Euskadi. Según confesó meses después el coordinador covid de Euskadi, Ignacio Garitano, "si entonces se hubiesen hecho tantas pruebas como se realizan ahora, se habrían detectado 6.000 positivos diarios".

Capítulo 5

Boris Johnson y compañía


Gente en sus balcones de casa durante el confinamiento de marzo, abril y mayo

China había tomado las riendas de los 1.400 millones de su población. Control, certificados digitales, seguimiento exhaustivo y disciplina. España e Italia cantaban en los balcones y en el Reino Unido, en pleno proceso de salida de la UE, su primer ministro, Boris Johnson, decía que habría que derramar algunas lágrimas. Vale. Que todos perderíamos a seres queridos. Bien. Pero que el país no se podía parar. Adelante pues. Solo los modelos matemáticos doblegaron la audacia de Jonhson y unos días después, justicia poética, él mismo caía víctima del coronavirus, junto a su esposa embarazada. Fue hospitalizado y finalmente se curó. Como Johnson al principio, hoy mantienen una postura semi negacionista el todavía presidente de EE.UU., Donald Trump, y su homónimo de Brasil, Jair Bolsonaro. Ambos también han pasado el covid.

 

Capítulo 6

Sin niños, ¿supercontagiadores?

España no se anduvo con remilgos. Tarde quizás, pero las medidas fueron drásticas. El primer gobierno de Occidente que se atrevía a confinar a todo el país. Y los niños fueron los grandes perjudicados. Estuvieron un mes y medio sin salir de casa. Su papel en esta pandemia es incierto aún, según reconocen los investigadores, pero al menos ya se sabe que no son los supercontagiadores que se temía al principio. Por suerte, entre los 2 y los 10 años, apenas padecen síntomas, aunque se contagien. Son ya 4.528 los menores de diez años infectados en la CAV. Pero cuando se contagian, normalmente lo hacen de forma asintomática o muy leve. Ningún menor engrosa en Euskadi la lista actual de fallecidos de 2.285, tras sumar 73 víctimas mortales en la última semana

Capítulo 7


Muerte en las residencias

el virus se cebó especialmente con nuestros mayores en la primera ola. Entró sigiloso en muchas residencias de ancianos y ha segado ya más de 200 vidas de residentes solo en Gipuzkoa. Los datos evidencian que a partir de los 60 años los fallecimientos por covid-19 aumentan de forma exponencial y que más del 20% de los contagiados de más de 80 años pierden la vida. Para el 17 de mayo, cuando ya llevábamos siete días consecutivos sin víctimas mortales en nuestras residencias de mayores, habían fallecido 167 residentes solo en Gipuzkoa. Y en esta segunda ola, más de 50.

Capítulo 8

Colapso sanitario

Los hospitales vascos estuvieron al borde del colapso a primeros de abril. Los médicos aprendían sobre la marcha. Se descubrió que muchas de las personas mayores que eran intubadas en la UCI perdían la vida. No aguantaban. Poco a poco comenzaron a dispensarse nuevos medicamentos para reducir la inflamación de los pulmones; se aplicaban nuevas técnicas, como la posición prona, boca abajo, para respirar mejor€ Cada vez se salvaban más vidas. Y muchos de los enfermos que morían en abril son salvados hoy. En el peor momento, el 3 de abril, se acumularon 236 personas en la UCI; hoy son en torno a 130. Hasta 54 fallecidos llegaron a registrarse en un solo día en el conjunto de Euskadi. Inasumible. El pico máximo de ingresos hospitalarios alcanzó los 2.011 a comienzos de abril entre UCI y planta. Hoy rondan los 500. Sin embargo, aunque en esta segunda ola que vivimos aún no hemos llegado a esos niveles, podríamos estar a menos de dos semanas de llegar a ese punto si las cifras no se corrigen con las últimas medidas. Un dato que nos pone en alerta: el 25 de marzo había en la UCI 134 personas, las mismas que el viernes (el domingo ya se mantuvieron las 146 del sábado); y solo nueve días después se alcanzó el récord de 236, es decir, 102 más en nueve días.

Capítulo 9

Doblegar la curva

y se doblegó, pero fue necesario un esfuerzo extra durante la Semana Santa de este infausto 2020. Confinamiento total. Parada de toda la actividad, salvo la esencial. Salvoconductos a precio de oro, y el único desahogo en los balcones. El aplauso sanitario era la principal actividad del día. Un país cerrado a cal y canto. El coste económico se vería más tarde. Pero la curva de incidencia del virus se doblegó y comenzó a caer de forma precipitada. Habíamos ganado una batalla.

 

Capítulo 10

Desescala como puedas

el 8 de mayo la consejera de Salud explicaba en Euskadi las fases de la desescalada. Hasta entonces se habían detectado 17.553 casos vascos (hoy son 83.000), habían fallecido 1.403 personas (2.285 hoy) y de los 477 ingresados en los hospitales vascos, 76 estaban en la UCI. Hoy tenemos un número parecido de ingresados totales, pero muchos más en cuidados intensivos: 146. Euskadi y Nafarroa entraron en la fase 1 de la desescalada el 11 de mayo con los bares al 50% y con reuniones de hasta seis personas. Mejor que ahora. Para el 8 de junio ya estábamos en fase 3, desplazamientos sin limitación, aforos al 100% en el transporte, reuniones de 20 personas y se abrían escuelas infantiles para dar paso a la nueva normalidad, el fin del estado de alarma, el 19 de junio. El verano estaba por delante. Aunque habían fallecido 1.603 personas ya desde el inicio de la pandemia, Euskadi llevaba un mes reportando menos de 20 contagios, incluso el 31 de mayo no se registró infectado alguno. Y solo diez personas habitaban las UCI vascas. Con ese escenario se llegó a la nueva normalidad.

Capítulo 11

De 'vacatas'

U n ejemplo de la bondad del verano fue cómo Gipuzkoa registró 18 jornadas consecutivas sin positivos en junio. Y la mascarilla no era obligatoria, siempre y cuando se respetase la distancia de seguridad. Pero en la práctica, no cumplíamos. Nos habíamos ganado las vacaciones. Playa y monte. Y tanta energía contenida nos llevó a la dejadez. El presidente Sánchez lo verbalizó a principios de agosto, en plena temporada turística, objetivo a salvar desde hacía meses: "Hemos doblegado la curva. Hemos mantenido a raya al virus. Tenemos bajo control la pandemia". Pero el virus ya daba para entonces signos de rebeldía.

 

Capítulo 12

Vuelta al cole con mascarilla

El verano fue época de bondad y relajo, demasiado relajo. Otro dato. Gipuzkoa se fue de vacaciones con 36 casos detectados en diez días y regresó al trabajo con 1.726 en el mismo periodo de tiempo, desde el 21 hasta el 30 de agosto. Todo ello a siete días de la vuelta al cole. Pero, ¿cómo pudo pasar, si el virus había desaparecido? Pues llegó de Lleida. Directo a Ordizia. Todo estalló el domingo 5 de julio. Los clientes que habían estado desde el 27 de junio en adelante en tres establecimientos hosteleros de esta localidad de Goierri eran llamados a un cribado masivo, un screening; una herramienta que hasta entonces no se había utilizado. El brote de Ordizia reportó 78 casos tras más de 2.500 pruebas PCR y las imágenes de sus vecinos haciendo cola para hacerse el test inundaban los medios estatales. Había empezado la temporada de sobresaltos en Gipuzkoa, el territorio vasco que presumía de tener menos contagios. A Ordizia le siguieron los brotes de Tolosa, Getaria, Zarautz... Los casos iban en aumento y el 15 de julio el Gobierno vasco impuso la mascarilla obligatoria en la CAV. Y con la mascarilla se llegó al 7 de septiembre, a un comienzo escalonado del curso escolar. De nuevo polémica. ¿Está segura mi hija en la escuela? Los contagios han ido escalando progresivamente y en un mes Euskadi ha pasado de un escenario de autocomplacencia a la alarma roja. Pero los centros educativos sortean la pandemia mejor de lo que muchos esperaban.

Capítulo 13

¿Segunda ola?


Un paciente se somete a una prueba PCR en el cribado masivo realizado en julio en Zumaia

ya no hay duda. Al principio nos lo preguntábamos, pero hoy despertamos a razón de 1.400 casos diarios en Euskadi. El máximo se alcanzó el 4 de noviembre en Gipuzkoa, con 671 positivos en 24 horas. Y el día 5 en Euskadi, con 1.547. Ahí se incluyen ya los resultados de los test de antígenos, una prueba que en 15 minutos desvela con un alto grado de fiabilidad si el paciente está infectado. Se hacen en Euskadi desde el 26 de octubre. Entre PCR y test de antígenos se realizan algunos días más de 16.000 pruebas. Pero esta segunda ola tampoco la vimos, aunque la experiencia y los datos nos dan cada vez más herramientas para la interpretación. Sabemos que un 40% de los contagiados son asintomáticos, no enferman, pero sí transmiten el virus. Y que un 45% de los nuevos casos se detectan entre contactos estrechos de los infectados antes. Ahora lo medimos todo en tasas de incidencia acumulada en 14 días por cada 100.000 habitantes, y Gipuzkoa supera los 1.100, cuando hace poco más de un mes se decidió poner en alerta roja a los territorios que superasen los 500. Madrid y Nafarroa fueron los primeros encarnados y los primeros en tomar medidas. Los resultados se perciben ahora. Nosotros vamos por detrás. La vuelta de tuerca de Euskadi la dio el Gobierno vasco el pasado fin de semana, con importantes restricciones a la movilidad, confinamiento perimetral de los municipios y toque de queda entre las 22.00 y las 6.00 horas. En ocho días parece que se percibe una estabilización.

Capítulo 14


La hostelería, en armas


Una mujer recoge la terraza de su bar tras decretarse el cierre de la hostelería.

Marcados. Son los paganos de las medidas anticovid. El cierre de la hostelería pone en peligro más de 12.000 negocios en Euskadi entre bares, restaurantes y proveedores. Dicen los hosteleros que no son los culpables, pero sí los que pagan. Piden ayudas: "No aguantamos más". A 30 de agosto, con la actividad hostelera recuperada para el verano, todavía había en ERTE 1.470 trabajadores de este sector, que era aproximadamente un 18% del máximo que hubo en abril. "Somos el quinto sector económico de Gipuzkoa y Euskadi en términos de empleo y de valor añadido bruto, con 1.700 millones de euros de facturación al año solo en Gipuzkoa, donde tenemos la mejor hostelería del mundo, y somos los que más estamos pagando la pandemia", reconocía el secretario general de Hostelería Gipuzkoa. El domingo, el sector se volvió a manifestar en las principales ciudades vascas exigiendo indeminizaciones directas.

Capítulo 15

La vacuna

ha sido una carrera loca. Y lo sigue siendo. El conglomerado germanoestadounidense, BioNTech-Pfizer anunció hace una semana que disponía de una vacuna con una eficacia superior al 90% y se desató la euforia. Es una vacuna de última generación, tecnología genómica, ARN, lo nunca visto, pero dicen que es el futuro. El Estado dispondrá de 30 millones de dosis, lo que permitirá vacunar a 15 millones de ciudadanos a lo largo de 2021. Pero se han llegado a acuerdos con varios laboratorios más. Dicen que nos harán falta todas las vacunas, de diferentes tecnologías. La de Oxford (recombinante), la también genómica de Moderna (EE.UU.), y otras, como la rusa, de la que poco se sabe, pero ya se estaría aplicando en aquel país, con un 92% de eficacia, dicen Putin y los suyos. O las chinas. También hay una docena de proyectos de vacunas españolas: las más avanzadas están a punto de entrar en fase clínica, es decir, en experimentación humana. Llegarán más tarde, pero lo harán, y serán necesarias. Dicen los expertos que para recuperar la normalidad, la de antes, habría que vacunar al 70 u 80% de la población mundial. Ahí es nada. Pero, ¿cuánto durará la inmunidad? ¿Nos tendremos que vacunar todos los años? ¿Volveremos a vivir como antes? Preguntas en el aire.

Capítulo 16

Hartazgo social

La vacuna está más cerca, sí. Pero dice un 40% de la población española que nanay, que no se la pone, al menos al principio. Así lo refleja el CIS. "Hartos". "Descrédito". "Palos de ciego". Son expresiones habituales. Estado de alarma, toque de queda, confinamiento perimetral, confinamiento domiciliario€ son los términos de nuestro nuevo diccionario. El resultado, la ruina económica. El miedo hecho hartazgo, la incertidumbre al poder y el cuestionamiento de todo. Aseguran los expertos que la ciencia es así. Prueba, error, prueba, error... Que es normal "que un día digamos una cosa y al siguiente otra, porque vamos conociendo cada vez más del virus, porque lo que pensábamos antes no vale luego, y porque siempre ha sido así". El problema, reconocía esta semana en televisión Sonia Zuñiga, investigadora del CSIC, es la "sobreinformación". El seguir todo ese proceso de aprendizaje científico, todo al minuto, causa frustración en la población. Pero al final dará sus frutos, dice. ¡Confíemos, pues!