Sancho VII El Fuerte: el último monarca de sangre vascona

En 1234 fallecía en el castillo de Tudela, a los 80 años de edad, Sancho VII de Navarra, apodado 'El Fuerte' por su gran estatura. Último monarca de la dinastía Jimena (también conocida como Sancha o Abarca), dejaba el trono sin descendencia legítima. A partir de ese momento sería la dinastía francesa de los Champaña, con Teobaldo I como primer soberano, quien regiría los destinos del reino. conocer la vida de este gran rey es una excelente invitación a pasear por navarra.

14.10.2021 | 10:06
Sancho El Fuerte, rompiendo las cadenas en el famoso tapiz de la batalla de las Navas de Tolosa.

Sancho VII nació probablemente en el castillo de Tudela entre 1154 y 1158, aunque no existe ningún documento que avale esta creencia. Cierto es que sus padres, Sancho VI el Sabio y su esposa, Sancha de Castilla, residían frecuentemente en esta ciudad. El 15 de agosto de 1194 fue coronado en Santa María la Real de Iruña.

En cuestiones diplomáticas, continuó con las relaciones que su padre había establecido con Castilla, y sobre todo con Aragón. En 1196 se entrevistó, en un lugar indeterminado entre Agreda (Soria) y Tarazona (Zaragoza), con los reyes de Castilla y Aragón para intentar unir los tres reinos cristianos. En 1199, el monarca castellano invadió Araba, con un largo asedio a Gasteiz, Gipuzkoa y la comarca de Durangaldea. Sancho contraatacó, apoyado por un ejército almohade, pero no logró su objetivo. Tras la debacle, el reino navarro perdió buena parte de su territorio. Años más tarde firmaría en Guadalajara una tregua de cinco años con Castilla, en la que no reconocía la pérdida de los territorios actualmente en la CAV. Fue en vano: nunca fueron devueltos. Desde entonces, las relaciones con el rey castellano fueron muy tensas.

Uno de los hitos más importantes y más conocidos en los que se vio envuelto fue su participación en la batalla de las Navas de Tolosa (Jaén) en 1212, junto a Alfonso VIII de Castilla y Pedro II de Aragón. Cuenta la tradición que el monarca saltó con su caballo sobre la barrera de soldados negros, los imesebelen, que estaban encadenados alrededor del palenque del caudillo almohade, Muhammad al-Nasir (Miramamolín) y que de un certero golpe seccionó dichas cadenas.

Al regresar a Navarra añadió las cadenas a su blasón, junto a una esmeralda que Miramamolín llevaba en su turbante. Hasta ese momento, el escudo real lucía un arrano beltza (águila negra). Sin embargo, algunos historiadores no dan credibilidad a esta historia y proponen que el diseño del actual escudo es una evolución de la figura heráldica conocida como carbúnculo (ocho bastoncillos dispuestos de forma radial).

Sancho, que por cierto era cuñado del rey de Inglaterra, Ricardo Corazón de León, contrajo matrimonio con Constanza de Tolosa sobre 1195. El matrimonio fracasó y la reina consorte fue repudiada en 1200. Se volvió a casar con Clemencia, hija del emperador Federico I de Alemania. Según la crónica del Príncipe de Viana, tuvo un hijo que murió a los quince años de edad a consecuencia de una caída de caballo. El rey se quedó sin hijo legítimo que lo sucediese.

Sancho y Jaime I de Aragón firmaron en Tudela en 1231 un tratado de prohijamiento que no llegó a cumplirse, por el que acordaron que aquel de los dos que sobreviviese al otro ocuparía el reino sin obstáculos. El viernes 7 de abril de 1234, el monarca fallecía en el castillo de Tudela a causa de una úlcera varicosa.

Desde hacía tiempo se encontraba enfermo, obeso, gotoso y deprimido. Fue sepultado en la iglesia de San Nicolás de Bari de la capital ribera hasta su traslado definitivo a la colegiata de Roncesvalles dos años después.
A pesar de haber tenido varios hijos bastardos y de haber firmado el pacto de prohijamiento con el rey aragonés, la hermana del monarca, que lo representaba oficialmente, llamó a su sobrino, Teobaldo, ostentario de la dignidad condal champañesa para heredarle y mantener el poder real en la familia. A partir de este momento ya no habría nunca más un soberano puramente vascón en el trono navarro.

Primer enterramiento
En un primer momento, los restos del rey recibieron sepultura en la iglesia tudelana de San Nicolás. En este templo estuvo enterrado dos años, hasta su traslado definitivo a la colegiata de Santa María de Roncesvalles. Esta parroquia, la de San Nicolás, se comenzó a edificar en el siglo XII en estilo románico. Constaba de una sola nave y ábside semicircular. El templo se deterioró rápidamente a causa de la cercanía del río Mediavilla. En 1729 se decidió derruirla a causa de dos grandes inundaciones ocurridas en 1709 y 1729.

En el siglo XVIII la iglesia fue reedificada en estilo barroco, con una sola nave de cinco tramos con cabecera semicircular y cinco capillas. En 2014 se realizaron labores arqueológicas para intentar localizar algún resto del enterramiento de Sancho, pero la búsqueda resultó infructuosa. Aparte de que no existe ningún documento que cite tal sepultura, la misma pudo haber sido un catafalco superficial o quizá un enterramiento en el subsuelo que pudo haber desaparecido al colocarse tumbas posteriores. Otro problema añadido es la orientación del templo original, que no coincide con el actual.

Nueva sepultura
La colegiata de Santa María de Roncesvalles, antiguo hospital de peregrinos, se comenzó a construir a finales del siglo XII a instancias de Sancho el Fuerte. Se encuentra rodeada por un jardín con hayedos y abetales y dos monumentos: una rosa en representación del camino de Santiago y una gran piedra tallada con alegorías a la batalla de Roncesvalles. Y es que aquí, en 778, se produjo la derrota del ejército franco de Carlomagno a manos de los vascones. En la refriega encontró la muerte su sobrino Roldán.

La colegiata está considerada como el mejor ejemplo navarro del gótico. Atendiendo a los deseos del rey Sancho de ser sepultado aquí, se exhumó su cadáver de la iglesia tudelana y se trasladó a la iglesia de Santa María, a un sarcófago tumular, junto a la reja del presbiterio. A su lado, se dispuso una figura en madera de su esposa Clemencia.

En 1912, con motivo del setecientos aniversario de la batalla de las Navas de Tolosa, sus restos fueron trasladados a la capilla de San Agustín. El sepulcro, donde está representado como monarca y como guerrero, data de mediados del siglo XIII, pero solo la losa que lo cubre. La cubierta permaneció enterrada desde 1622 a 1890, momento en que se recuperó bastante fragmentada. En 1912 se restauró y se construyó la cama sepulcral.

Por la estilística predominante en las sepulturas de aquella época, los expertos creen que la cama estuvo decorada con plorantes. La estatua mide desde la corona hasta los pies 2,25 metros. El monarca aparece coronado, portando un amplio manto que sujeta sobre el codo derecho y armado con espada y espuelas. Uno de los aspectos más llamativos consiste en el cruce de piernas.

Esta postura no es algo extraño en sepulturas góticas, abundando especialmente en Inglaterra, donde en el siglo XVIII fue explicada como propia de caballeros que habían fallecido sin cumplir su voto de participación en las Cruzadas. Con frecuencia allí los caballeros echan mano a la espada, cosa que no sucede en Roncesvalles, donde el rey apoya su mano izquierda sobre la vaina mientras lleva la derecha al corazón, al tiempo que sujeta con un dedo el fiador del manto.

Esta relación con obras inglesas ha hecho pensar en que el escultor tuviese ese origen. Se trata de una obra correcta, carente de finura en el tratamiento del rostro, pero que resuelve con oficio y cierta rigidez los pliegues del manto, tanto en su caída lateral en cascada como en los abanicos del bajo. Las enormes dimensiones del sepulcro tienen su origen en la estatura del rey. Un estudio antropométrico realizado a partir de las medidas de su fémur, de 60 centímetros, ha permitido aventurar que pudo haber medido más de 2,10 metros.

Aparte del sarcófago, la capilla cuenta con una enorme vidriera, realizada por Casa Maumejean, con imágenes de la batalla de las Navas de Tolosa. Entre las pinturas destaca la del rey montado en un corcel blanco y alzando su mirada para encomendarse a la Virgen, que porta en un estandarte uno de sus escuderos.

También en la misma capilla se exhiben, tras una reja, las supuestas cadenas que rodeaban la tienda de Miramamolín. Cuenta la leyenda que cuando se cierra la colegiata a los turistas, la estatua vuelve a la vida y dirige su mirada a la vidriera antes de que se ponga el sol. En la cara, habitualmente inexpresiva, se dibuja una sonrisa orgullosa...

Lo dicho: la vida de un gran rey que permite conocer Navarra de punta a punta, de Tudela a Orreaga-Roncesvalles.


La Colegiata de Roncesvalles, después de una fuerte nevada.

En Roncesvalles

Además del sepulcro de Sancho VII el Fuerte, en la Colegiata también se puede visitar:
* La iglesia de Santa María: La iglesia, que es una construcción gótica del siglo XIII con planta de tres naves,  y guarda un estrecho parentesco con otros templos del gótico francés. De hecho, su planta es una réplica reducida de la catedral de Notre Dame de París. En el presbiterio se encuentra situada la imagen de Nuestra Señora de Roncesvalles, una escultura de madera chapada en plata realizada en Toulouse (Francia) a mediados del siglo XIV en estilo gótico. La talla es una de las imágenes marianas más bellas de toda Navarra. La torre, por su parte, fue construida probablemente entre los siglos XIV y XV, y está cubierta con placas de plomo. 
* La cripta: Con forma pentagonal, abarca la cabecera y tramo del crucero. Fue construida para salvar el fuerte desnivel del terreno. Todavía se puede ver, aunque muy deteriorada, la decoración pictórica de motivos geométricos.
* El claustro: Construido entre los años 1615 y 1661 es de planta cuadrada y se encuentra adosado a la iglesia por el lado de la Epístola, aunque a un nivel inferior. En el centro se puede ver una pila bautismal de Amunarrizqueta, del siglo XII. 
* La capilla del Espíritu Santo: Este oratorio, conocido también como Silo de Carlomagno porque según la tradición fue el mismo emperador quien lo mandó edificar para enterrar a los soldados caídos en la batalla de Roncesvalles, es el edificio más antiguo del complejo. Cuenta la leyenda que Roldán clavó aquí su espada tras la derrota sufrida a manos de los vascones.
* La iglesia de Santiago: La iglesia de Santiago o de los Peregrinos es un pequeño templo gótico del siglo XIII. Es de planta rectangular muy sencilla con bóveda de crucería simple. Su interior alberga una imagen del apóstol Santiago.
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