Txemi Parra: "En 'El dilema del jamón' se habla con humor de las intolerancias"

31.08.2021 | 16:21
Txemi Parra trabaja a distancia de Euskadi, ahora está afincado en Bélgica.

Actor, guionista y novelista. Txemi Parra ha vuelto a poner en el escenario del Palacio Euskalduna 'El dilema del jamón'. Una comedia en la que es actor, director y también el escritor de la historia.

Personal

Edad: 50 años. Lugar de nacimiento: Bilbao. Trayectoria: Estudió Derecho en Deusto, pero nunca se colegió, ni ha ejercido la carrera. Empezó su carrera como cómico en Paramount Comedy y de ahí pasó al Club de la Comedia donde fue finalista del 2º Certamen. Como guionista ha participado en series como '7 Vidas', 'Aída', 'Los Serrano', 'El Internado' y 'Águila roja', entre otras. Y como actor ha alternado su carrera entre Madrid y Bilbao donde presentó 'Más humor' y participó en 'Mi querido Klikowsky,' en esta serie fue coordinador de guion. Ha trabajado como actor en diferentes sitios: Nueva York, Bilbao y Madrid.

-¿Qué dilema puede provocar un bocadillo de jamón?

Más de los que creemos. Por ejemplo, la intolerancia o el de las libertadas del que tenemos al lado frente a las tuya. La obra trata de dos niños que comparten el bocadillo de la merienda en la escuela. Tienen cinco años y no son conscientes de las diferencias que hay entre los dos. David, el padre el padre de la niña, le dice a África, la madre del niño, que no le ponga jamón que su hija por religión no lo puede tomar. En esos momentos comienzan los problemas.

-La libertad de un padre frente a la libertad de una madre.

Exacto. Un bocadillo de jamón se convierte en la excusa perfecta para poner sobre la mesa las miserias y diferencias que nos separan a los seres humanos. ¿Hasta dónde llega la libertad del padre que exige que no haya jamón por medio porque su religión no se lo permite? La madre del otro niño dice: ¿Por qué no le voy a poner a mi hijo lo que me dé la gana en el bocadillo? Un acto tan cotidiano como una merienda puede convertirse en objeto de conflicto religioso.

-¿Cómo se le ocurrió escribir esta obra?

Estuve viviendo en Nueva York durante varios años. Vivía en Brooklyn, una zona con gran diversidad de personas en ellas. Mis hijas iban a una escuela pública y había anuncios: no llevar bocadillos de esto u otro, de cacahuetes por las alergias... Se celebraban las festividades de todas las religiones que estaban presentes en el centro a través de los niños que a él acudían. Así surgió El dilema del jamón.

-A veces las diferencias que marcan las religiones parecen muy serias para tomárselas desde el humor.

El sentido del humor no se debe perder nunca. Un tema puede ser serio, pero siempre hay muchos caminos para abordarlo y el humor es uno de ellos. Con humor puedes acercarte a lugares que además de hacerte reír pueden hacerte reflexionar.

-Usted desconcierta: actor, guionistas, director y escritor.

Vamos a aclarar lo de director. Es la primera vez que ejerzo como director. Está muy bien. Pero soy más actor y guionista. Me gusta mucho escribir. Disfruto mucho creando historias.

-¿Novelista?

Me gusta. Eres tú el que mandas en la historia, el que mueve los hilos de los personajes. No estás tan expuesto a las decisiones de otros. Pero considerarme novelista es una barbaridad y una osadía. A mí lo que me gusta es contar historias, nada más.

-Entonces, ¿actor o guionista?

¿Por qué no las dos cosas? En España te obligan a elegir, en Estados Unidos era otra cosa, cuantas más cosas fueras, mejor.

-Durante unos años ha vivido en Nueva York, una ciudad que le atrapó, ahora está en Bélgica. ¿Mejor más cerca de casa?

Estaba fenomenal en Nueva York. Estados Unidos es un país que me ha gustado mucho. Se estaba bien allí. Trabajaba muy bien. A Bélgica llegamos mi familia y yo en diciembre de 2019. Muy poco después la pandemia lo cerró todo. Me adapto muy bien a los cambios de lugar. No tengo grandes problemas...

-¿Los idiomas?

Ja, ja, ja... Los hablo mal. Hablo mal el inglés y mal el francés. La cuestión es entenderse con la gente y eso lo consigo. Me gusta hablar, así que al final no hay problemas.

-¿Y sus hijas también se adaptan bien a los cambios?

Perfectamente. Pero eso les ocurre a todos los niños. Además, me he dado cuenta que hay muchas familias que viven en situaciones parecidas. Yo cambio cada cierto tiempo de lugar por el trabajo de mi mujer y creo que todos los llevamos bien, bastante bien.

-Pero no resulta un poco incómodo eso de cambiar de ambiente cada equis años.

Enriquece mucho también. Te acostumbras a distintos ambientes y te acostumbras antes de lo que piensas. Solo es abrir la mente y hacerte con el lugar. Hay ambientes que son más fáciles que antes. Siempre acabas encontrando gente cercana en cualquier punto del mundo.

-A este paso le vemos en Turquía escribiendo telenovelas. Están muy de moda.

Ja, ja, ja... Sí. Gustan a mucha gente. Mi madre está enganchada a ellas. No te digo que no. Si hay que escribir historias turcas, pues se escriben.

-Ha pasado del bullicio y del ruido de la ciudad que nunca duerme a la paz y la tranquilidad de un lugar que baja la persiana a las seis de la tarde.

Ja, ja, ja... Es verdad. En Nueva York las luces estaban encendidas todo el día. Allí vivíamos en Brooklyn, un lugar con bastante tranquilidad. Cogías la bici y en quince minutos estabas en Manhattan. Me gusta mucho el ambiente que tiene esa ciudad. En Bélgica todo es diferente. Allí era el ruido, el movimiento y aquí es el silencio. Bruselas es una ciudad que tiene mucha tranquilidad.

-¿Demasiada?

Depende cómo te lo plantees. La vida de un guionista es trabajar fundamentalmente solo, en casa. Es un trabajo más solitario que otro. Pero es cierto que después te apetece un café o una cerveza y a la siete de la tarde tienes todo cerrado. Es una vida más de puertas para adentro. Me hacía gracia cuando hablaban del teletrabajo. Los guionistas teletrabajamos desde siempre. Es cierto que te reúnes con los equipos de vez en cuando y eso también me gusta mucho.

-Empezó en ETB...

¡Qué tiempos aquellos! Ahí empezó todo lo que ahora soy. Me gustaba mucho hacer humor en Euskal Telebista. Luego vinieron los guiones aprendí mucho. He tenido mucha suerte con todos los trabajos que he hecho. La verdad es que me siento muy satisfecho. Estoy feliz con todos los trabajos que he podido hacer.

-Estudió Derecho y no ha hecho ningún uso de él.

Es que ni siquiera me colegié. No, no tenía ninguna intención de ejercer la carrera.

-¿Por qué se matriculó en ella? ¿Era un plan B?

No exactamente. Yo quería hacer Ciencia de la Información y no pudo ser. Algo tenía que hacer y me matriculé en Derecho. Al principio pensé que sería un año. Pero después decidí seguir con la carrera adelante, pero sin ningún objetivo sobre ella.

-Así que no le ha servido de mucho.

No, sí que me ha servido. Me ha valido para desarrollar la memoria. Cuando iba a un casting, la gente se asombraba de lo rápido que me lo aprendía y es que durante toda la carrera de Derecho tuve que memorizar mucho. Así que servirme sí que me sirvió en algunas cosas. Siempre tuve claro que me gustaba escribir y hacer teatro. Tengo la suerte de poder dedicarme a algo que me gusta mucho.

-A pesar de las inseguridades, ¿no?

A pesar de todo. Hay cosas que salen y otras que se quedan en el tintero. Pero disfrutas mucho creando una historia, moviendo de un lado a otro a mis personajes. ¿Seguridad? En todos los trabajos hay inseguridades.

-¿Qué tiene entre manos?

Quiero levantar un largometraje que he escrito yo. Estoy en ello. No sé hasta dónde llegaré. Sé que es difícil, pero es mi reto más próximo.

-¿Se ha alejado de la televisión?

No han surgido proyectos. La televisión ha cambiado mucho. Si surge algo, ahí estaremos.

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