La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha emitido una alerta por la presencia de Listeria monocytogenes en un lote de salmón ahumado de la marca Skandia producido en el Estado. El lote afectado corresponde al producto “Salmón noruego ahumado”, envasado en blíster de plástico, con número de lote 361214 y fecha de caducidad 13/04/2026.
Retirada de productos
Las autoridades sanitarias de las comunidades autónomas han sido notificadas a través del Sistema Coordinado de Intercambio Rápido de Información (SCIRI) para garantizar la retirada inmediata de los productos afectados de los puntos de venta. La AESAN recomienda a los consumidores que no consuman los productos del lote afectado y, en caso de haberlos ingerido y presentar síntomas de listeriosis como vómitos, diarrea o fiebre, acudir a un centro de salud.
En el caso de mujeres embarazadas, la Agencia aconseja consultar sus recomendaciones sobre higiene alimentaria y evitar los alimentos asociados a riesgos biológicos, entre ellos el salmón ahumado contaminado, y extremar las precauciones para evitar la contaminación cruzada con otros alimentos.
¿Qué es la listeriosis?
Según la AESAN, la listeriosis es una enfermedad transmitida por alimentos causada por la bacteria Listeria monocytogenes, capaz de formar biofilms que aumentan su resistencia a la limpieza en superficies de la industria alimentaria. La principal vía de transmisión al ser humano es el consumo de alimentos listos para consumir refrigerados con vida útil prolongada, como productos de pesca ahumados, carnes cocidas, patés y quesos de pasta blanda.
Los síntomas en personas sanas suelen ser leves o incluso inexistentes, incluyendo fiebre y malestar gastrointestinal. Sin embargo, en grupos de riesgo —personas inmunodeprimidas, ancianos, niños y embarazadas— pueden desarrollarse complicaciones graves, como meningitis, septicemia, aborto espontáneo o parto prematuro, con una tasa de mortalidad de hasta el 30 % en casos graves. La incubación de la enfermedad varía entre unos días y 3 meses, lo que puede dificultar la identificación del alimento que causó la infección.