La investigación doctoral de Pello Gutiérrez se articula sobre un concepto interdisciplinar fundamental: el embodiment o vivencia corporizada. Este marco teórico se opone a la separación entre mente y cuerpo. “Mi cuerpo está muy conectado a la mente y a mi propio yo. Pero el embodiment va más allá, dice que nuestro cuerpo tiene diferentes ejes de conexión, de autorregulación emocional, lo que está demostrado desde la neurobiología y la psicología”, asegura el investigador. Según Gutiérrez muchas ciencias demuestran esta conexión también con el resto de gente, en nuestras actividades diarias con las que vamos moldeando nuestro ser.
Por eso, practicar boxeo “va generando una especie de capas que van construyendo un yo boxeador. ¿Cuánta gente ha boxeado con otra gente con la que no comparte idioma y han generado unas amistades enormes? ¿Con cuánta gente nos hemos dado palos en el gimnasio y hemos generado unos vínculos increíbles? Son nuestros propios cuerpos hablando, son nuestros propios cuerpos sintonizándose y generando una empatía que no se puede describir con palabras, que no está desarrollada desde la mente. El propio cuerpo posee un conocimiento implícito con el que va construyendo mis vivencias y también mi yo, mi forma de concebirme como yo”. Insiste Gutiérrez en que el boxeo debe ser entendido desde este planteamiento de embodiment, “porque vamos a encontrar una herramienta de transformación si sacamos la lupita y empezamos a mirar los mecanismos involucrados”.
Su hipótesis central sostiene que el boxeo funciona como herramienta transformadora de la identidad y la agresividad a través de mecanismos corporales específicos que generan conexión emocional, autorregulación y empatía que “no se puede describir con palabras”. Metodológicamente, Gutiérrez ha optado por un enfoque basado en cuestionarios de larga escala que aplicará a miles de practicantes. Esta misma semana ha visitado varios gimnasios de Gipuzkoa para presentar su investigación. Y solo se trata del principio de un vasto esfuerzo con proyección internacional.
Escala pormenorizada
El doctorando en Deusto ha generado su propia escala psicológica validada. Resulta innovadora en la medición de ejes de conexión emocional y regulación basados en la vivencia corporizada. Esta escala, junto a otros instrumentos sobre identidad y violencia corporizada, se integra en un cuestionario de quince a veinte minutos que pasará en tres momentos espaciados cada cinco meses, permitiendo observar la evolución del proceso identificatorio y la transformación experiencial.
Gutiérrez cuenta con herramientas de análisis estadístico avanzado y especialistas en evaluación de datos, lo que es fundamental. “Si no existen herramientas validadas detrás, no estamos hablando de ciencia”, recalca. Su objetivo temporal es presentar resultados en tres años, plazo cubierto por su financiación doctoral. Para entonces quizá ya haya debutado como boxeador profesional tras haber conseguido el cinturón de campeón de España amateur.